Historias de Periodistas

Ese 22 de noviembre de 1963…

21 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

No habíamos terminado de almorzar en el restorán cuando un mensajero sudoroso cruzó la calle y casi gritó: -¡Señor Efraín, le han metido bala al presidente de los Estados Unidos!
Como si fuera ayer. Abandonamos la comida y trepamos las escaleras de “Expreso” abriéndonos paso hacia el estrecho cuarto donde los teletipos de France Presse y UPI hacían sonar sus campanitas que advertían de urgencias. Los despachos eran arrancados de las máquinas y circulaban en una redacción asombrada por la noticia: “Han disparado al presidente Kennedy en Dallas, Texas”. Y poco más tarde, la confirmación: “El presidente Kennedy ha muerto asesinado”.
En cuestión de minutos llegó el director José Antonio Encinas, llamaron al jefe del taller y Efraín Ruiz Caro, el jefe de redacción, anunció que saldríamos con una edición extraordinaria. Todos nos pusimos a trabajar aunque yo estaba encargado del dominical “Estampa” pero es que una noticia así no se podía mirar desde lejos y el espectáculo de Ruiz Caro titulando y cerrando una edición (“¡Esto tiene que vibrar!”) era una lección de periodismo inigualable.
Muchos años después estuve en Dallas unos días alojado en el Hotel Lawrence, justo enfrente del edificio de ladrillos rojos desde donde se presume que Lee Harvey Oswald hizo los dos disparos que destrozaron la cabeza del Presidente. Es un museo, por supuesto, lleno de fotos y recuerdos macabros de aquella tarde del magnicidio.
Un poco más allá, un discutible “Memorial” como un cubo de enormes paredes blancas recuerda el suceso.
Pero lo más feo de todo es la ciudad misma, incluyendo a los pocos tejanos que fue posible ver caminando; porque allá todos, menos negros y chicanos pobres, cruzan raudos el centro, como escapando con sus autos del año.
Al día siguiente de llegar asistí al espectáculo insólito de un mitin contra la invasión a Irak. Solo eran unas 50 ó 60 personas con carteles, a las que me uní con entusiasmo y algún temor porque fuimos rodeados por una fuerza policial intimidante y excesiva. Patrulleros, motocicletas, caballería, gigantes con casco y varas que agitaban con impaciencia observando la fila que hicimos. Enfrente, un numeroso grupo que enarbolaban banderas norteamericanas gritaban y nos insultaban; felizmente mi precario inglés me salvó a entender las frases que coreaban.
El centro de Dallas, moderno, vacío, triste, con un espectacular tren eléctrico que circulaba casi sin pasajeros, sin negocios abiertos en las noches salvo un MacDonald y una estación de autobuses Greyhound donde vendían algo indescriptible para comer.
Las personas que conocí me describieron a los tejanos como racistas, indiferentes, agresivos, prósperos, sureños a rabiar. “No te olvides…estos son los que mataron a Kennedy” insistió un colega mexicano.

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¿Qué y a quién defiende la SIP?

15 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), institución continental que agrupa a los dueños de periódicos, acaba de emitir una vez más sus preocupaciones por los límites que algunos gobiernos ponen, o pretenden poner, a la libertad de expresión. Lo viene haciendo desde hace muchos años con balances anuales en que –como quien toma la presión o mide la fiebre- decide si en un país hay poca, mediana o mucha libertad de prensa… de acuerdo a su propia y legítima definición de lo que es libertad de prensa.
Alguna vez habrá que hacer un balance ponderado, desapasionado, para establecer a quién beneficia la gran organización.
La historia le resulta poco favorable. Nació en tiempos de la Segunda Guerra por la necesidad de unir fuerzas propagandísticas contra la amenaza nazi; y se reorganizó para la siguiente confrontación, la Guerra Fría, Washington vs. Moscú, Capitalismo vs. Comunismo.
No se olvidará, por ejemplo, que para controlarla, los Estados Unidos forzaron en 1949 el cambio de “un país un voto” a “un diario un voto”; y como ellos poseían –hasta hoy- el mayor número de títulos pasaron a controlarla con la ayuda de socios sudamericanos que compartían afanes macartistas. Fue una etapa negra de la SIP pues ayudó en la persecución de las izquierdas latinoamericanas, justificándola, y muchas veces denunciando incluso a gremios que nada tenían que ver con la vieja URSS. (Recordemos al respecto a “La Prensa” de Pedro Beltrán y su socio Eudocio Ravines de “Vanguardia”, ambos socios de la SIP).
En la ola nacionalista de los años setenta los socios SIP abrieron fuego contra los que planificaban políticas de comunicación y, por supuesto, fueron aliados en la demolición del famoso reclamo del “Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación”, al iniciar los años 80.
Una primera comprobación que resultaría del balance que proponemos es que los periodistas no tienen nada que hacer, ni decir, en esas magnas reuniones. Nunca son invitados aunque es verdad también que todavía acogen a un puñado de raros solitarios editores periodistas pero que son cada vez menos en la lista de socios en que dominan propietarios importantes.
Lo que confunde a veces es que no se sopesa la diferencia entre protestas y campañas. Las primeras menudean y efectivamente ayudan a los periodistas porque amplifica sus reclamos. Las segundas, en cambio, son las cruzadas organizadas para evitar contagios, como en los viejos buenos tiempos. En la zona audiovisual es la “Asociación Interamericana de Radio” (AIR) la que tiene el encargo de la denuncia y sus procedimientos son idénticos, es decir, los periodistas están excluidos.
Y todo esto ¿está bien o está mal? Me apropiaré de una frase de Vargas Llosa: ni bueno ni malo, simplemente es así.

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Necias, irritantes Radios Comunitarias

7 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

¿Por qué incomodan tanto las Radios Comunitarias? La mayoría de gobiernos que presumen de democráticos –el peruano incluido- no solo les ponen límites severos sino que las persiguen y hasta clausuran –como en el caso reciente de La Voz de Bagua.
Nuestro Ley del sector las consiente cuando al llamarlas “Radiodifusión Comunitaria” dice que “su programación está destinada principalmente a fomentar la identidad y costumbres de la comunidad a que presta el servicio, fortaleciendo la integración nacional”.
Nada más inocente. Sin embargo las Radios Comunitarias consideran con frecuencia que las invasiones y depredaciones de empresas mineras y petroleras colisionan con la identidad y las costumbres y se convierten así en el blanco de las iras empresariales.
Estas emisoras existen en todo el mundo y aunque las cifras oficiales indican que son solo unas 5 mil, el número real es desconocido y quizá sean cuatro veces más. Lo que se puede afirmar es que se han convertido a lo largo de los años en un verdadero sistema alternativo y paralelo de información que propalan los medios oficiales o comerciales.
En un conocido informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se hizo una buena explicación: “son, en muchos casos… las que ocupan los espacios que dejan los medios masivos; se erigen como medios que canalizan la expresión donde los integrantes del sector pobre suelen tener mayores oportunidades de acceso y participación de los que pudieran tener en los medios tradicionales”.
México es el país donde probablemente se ha perseguido más a estas emisoras de baja potencia porque fueron lanzadas por minorías indígenas que jamás hubieran podido ser escuchadas por los poderosos, y en sus propios idiomas. (Una historia personal: hace unos años estuve en San Cristóbal de las Casas, en Tuxtla, allá donde el subcomandante Marcos lanzó el grito de rebelión; y en las madrugadas, en la banda de AM surgían idiomas extraños, solo por un par de horas. Eran las “Comunitarias”, con o sin, licencia y eran consideradas subversivas). En Chile, las autorizan a funcionar con ¡un vatio de potencia! Para que se escuche en la vereda de enfrente, pero los mapuches insisten.
Las Radios Comunitarias de todo el mundo suscribieron hace unos días un reclamo para que el gobierno peruano permita que La Voz de Bagua salga nuevamente al aire a servir a su comunidad. Como se recordará su pecado fue la cobertura de los trágicos sucesos de la Amazonía de junio pasado provocada por problemas que no han sido resueltos.
Otras radios amazónicas están siendo perseguidas, como “Radio y Televisión Oriente” en lo que parece ser un proceso sistemático para acallar las voces independientes.

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Ese misterioso periodismo…

5 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

Podríamos llamarlo también “periodismo de Abancay” porque es allí donde brillan o amarillean la mayoría en los numerosos kioskos de la pequeña y turbulenta ciudad aparte que es nuestra céntrica avenida. Y no todos cuestan un sol porque hay de a “china” y hasta de uno con cincuenta, de lujo, a todo color.
Son semanarios que no sabemos quién compra. “Salen poco” me confiesa un vendedor mientras descuelga algunos para vendérmelos, un poco extrañado por mi interés. Luego de un breve recorrido, de la Biblioteca al Congreso reuní una veintena de periódicos que puedo clasificar así:
-Sexuales (consejos, pornografía);
-Salud en general (recetas para ser inmortal o poco menos);
-Especializados (esotéricos, sindicales, vecinales, políticos).
Entre los primeros, hace ya varios años que circula el grosero “Chesu” que lleva como subtítulo “Revista Terapéutica Anti estrés”. Le sigue el moderado “Sin Tapujos. El placer de leer sobre sexualidad” que ya resulta ingenuo al lado de varias páginas de esa temática en diarios limeños (ya no apareció más el único diario pornográfico, “XXX”, de pequeño formato, que se vendía en micros).
La salud es el que reúne mayor número de títulos. “Salud Vital”, a pleno color nos urge a no rendirnos ante el cáncer; “Médico Familiar” da recetas para la impotencia sexual y la próstata, un tema favorito de muchos periódicos, incluso diarios; “Salud Natural” recomienda Té Rojo, que tomaban, dice, los emperadores chinos para adelgazar; “Buena Salud” recomienda frutas como alimento para la piel; “Nuestra Salud” afirma que papaya, piña y tamarindo forman el Trío Quemagrasa; “Bien Natural” asegura que la Nopalinaza garantiza bajar un kilo por semana.
Entre los esotéricos reina el conocido “Curandero”, el más antiguo de la especialidad y que está repleto de anuncios de amarres infalibles, hechizos, conjuras y hasta un “macumbero” que asegura haber bendecido al presidente Obama.
“Marcación Municipal” asegura ser independiente pero ofrece un gran titular que grita “Castañeda es fijo a la Presidencia”; “Acción Nacionalista” es una mezcla de coca con textos comunistas otoñales; “El Mirador” asegura que García está en Caída Libre, en un sancochado político editorial con fuerte sabor a mermelada; “El Tábano” es de los maestros pero solo éstos saben a quién defiende o acusa.
Hay algunos más, de facciones políticas cuyos líderes seguramente se incomodarían si los coloco juntos a los modestos de Abancay.
Debe añadirse que la mayoría son informales, como era antiguamente en que no había Sunat que persiguiera al periodismo como éste, discreto, modesto, cuyo público lector sigue siendo un misterio… por lo menos para nosotros.

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Solo soy periodista de papel…

31 Octubre 2009 · Dejar un comentario

Confieso. Solo soy un melancólico periodista “de papel”, es decir, lo contrario al periodista “de web” que ahora acecha a las redacciones comunes de viejo estilo porque está saliendo de los rincones donde lo habían relegado como si fuera una curiosidad.
Y es que todo indica que no hay marcha atrás en el llamado “ciberperiodismo”, toda una especialidad que provoca escaso entusiasmo en unos y que lleva a otros hacia un verdadero fundamentalismo de la profesión. Algo así como “web o morir”.
Todo lo relacionado con el tema lo sacudimos en horas de trabajo en un coloquio que organizó Periodismo de la Universidad Católica y en el que los “de papel” fuimos arrinconados por cifras que parecen demostrar que nuestros días están contados… si no integramos las redacciones.
Ha quedado claro, eso sí, que las nuevas formas de presentación informativa que son posibles gracias a la sorprendente nueva tecnología, no afectarán jamás la vieja rutina periodística, aquella de Recoger, Editar y Difundir noticias.
El Viejo Periodismo (“Nuevo” en su tiempo) demoró muchos años en salir del simple rol de difusor de ideas y de actividades de partido al que había sido destinado , para pasar a un larga etapa de deslumbramiento en que un buen titular vendía cientos de miles de ejemplares desde el momento en que los canillitas gritaban la noticia del día. Unos cien años, más o menos.
Ahora en cambio, y por lo menos en el Perú, el cambio es tan acelerado que la moderna rotativa que acaba de instalar El Comercio hace pocos días parece marcar la llegada del último dinosaurio.
Esta nueva historia comenzó en Lima en enero de1995 cuando la revista Caretas nos informó que ponía su edición en Internet, o sea, “on-line”. Le siguieron El Peruano, La República, El Comercio en 1996 y ahora ya ningún medio “tradicional” (noten las comillas) que se respete puede prescindir de trasladar sus contenidos a la amenazante Internet, uniéndose a un inabarcable océano noticioso en el que destacar es una tarea titánica.
Eso es lo que hacen los “ciberperiodistas”, que pueden ser de medios masivos comunes o independientes, los famosos blogueros. Son expertos en el manejo del nuevo soporte que es la WWW, capaces de redactar, fotografias, filmar, editar, transmitir.
No estoy seguro sin embargo de que nuestros jóvenes competidores tengan la visión adecuada para jerarquizar, por lo menos si atendemos a los viejos cánones que exige periodismo relevante. Una página web puede contener tantas noticias, titulares, “links”, cambiantes que no parece que fuera necesario regirse por la Tabla Básica de Noticiabilidad que todavía se aprende en las Universidades.
Total, debemos prepararnos para la convivencia porque el ciberperiodismo actual tiene un problema: parece invencible en difusión pero nadie, ni lectores y publicistas pagan un centavo por sus noticias.

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Si Yoani tuviera un Hearst….

17 Octubre 2009 · Dejar un comentario

“Es la chica de turno de la campaña mediática contra Cuba” comentó con dureza un funcionario cubano refiriéndose al caso de la bloguera habanera Yoani Sánchez, quien debía viajar a Nueva York para recibir un premio por su persistente oposición al gobierno de su país desde un publicitado y controvertido Blog.
La referencia del diplomático tenía que ver quizá con la escandalosa historia de verdades a medias y grandes titulares que armó el magnate de la prensa W.R. Hearst desde su famoso diario amarillo “Journal” de Nueva York, a partir de 1895.
Estaba sumergido en un batalla sin cuartel contra su rival Pulitzer y su “World” y ambos buscaban noticias sensacionales peleando lectores y abandonando, en particular el último, los principios elementales de ética que proclamaba respetar.
En Cuba se luchaba por la independencia y el proceso era seguido con atención por los Estados Unidos, interesados en el jugoso botín que significaban las posesiones coloniales hispanas, Filipinas, Puerto Rico y la gema del Caribe, Cuba. Pero hacía falta promover opinión pública en contra de España para eventualmente participar, y fue entonces el sensacionalismo neoyorkino su mejor aliado.
George Bryson, enviado especial del Journal a Cuba en 1897 fue el primero en conocer la historia de Evangelina Cisneros, una joven que en su afán de ayudar a su padre preso por revolucionario había protagonizado varios incidentes hasta que finalmente fue confinada en una ”Casa de Recogidas” en La Habana.
Informado Hearst del caso ordenó la cobertura total promoviendo una campaña internacional por su libertad. Nunca le importó si las notas que llegaban de Cuba eran reales porque sabían que sus lectores querían saber de una bella niña, maltratada, abusada, vestida de andrajos, que barría habitaciones que compartía con prostitutas… por el solo delito a ayudar a su padre a luchar por la libertad,.
Entonces Hearst tuvo una idea sensacional: rescatar a Evangelina y llevarla a los Estados Unidos.
Otro periodista del “Journal” Karl Decker, organizó la presunta fuga que luego relatarían como una hazaña de suspenso y valentía. Todo fue falso. Lo que hizo Hearst fue enviar dinero suficiente para sobornar militares y dejar salir a la muchacha, que llegó a Nueva York con sus salvadores.
Fue el triunfo total de Hearst y la derrota vergonzosa de Pulitzer quien no tuvo más remedio que cubrir la información. El “Journal” instaló a la Cisneros en el Waldorf Astoria y al día siguiente le organizó una “Parade” a la que asistieron miles de personas ansiosas de conocer a la heroína, que poco después se casó con uno de sus presuntos liberadores. Cuando se desató la guerra y España fue derrotada, los diarios olvidaron a Evangelina para siempre. Murió en La Habana en 1967.

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La Fallaci ha regresado

10 Octubre 2009 · Dejar un comentario

La gran periodista Oriana Fallaci ha vuelto y, como no podía ser de otra manera, haciendo estruendo como lo hizo con sus últimos textos, artículos o declaraciones en los que derramaba descontento y amargura.
Es probable que el cáncer que la laceraba la volviera más intransigente y antipática que nunca y el hecho es que al morir hace unos años los obituarios que la recordaron hicieron mayor mención a sus odios que al enorme aporte que hizo al periodismo de toda una generación. Y eso es lo que hay que recordar de la controvertida Fallaci cuya novela inconclusa sobre la historia de su familia acaba de ser publicada y con éxito, por supuesto.
Recuerdo el impacto que nos provocó “Los Antipáticos” su primer libro en castellano. Ya era famosa en Europa por sus entrevistas que publicaban L’Europeo o Corriere Della Sera y al llegar el texto a América todos envidiamos el Método Fallaci de preparación exhaustiva antes de enfrentarse al entrevistado y la agudeza de la contrapregunta.
Su fama de entrevistadora hizo que nadie se resistiera a su invitación a conversar; ser entrevistado por la Fallaci provocaba temores pero también era un privilegio además de una segura difusión mundial.
Pero no es la Fallaci entrevistadora la que nos gusta más; preferimos a la reportera de los textos que luego de ser Grandes Reportajes pasaron a ser libros que ahora son muy difíciles de encontrar.
En 1965 se publicó “Si el Sol muere”, relato de técnica de Nuevo Periodismo, aquel en que el periodismo apela a la literatura porque ésta tiene mejores armas para contar lo que hay que contar y permite la presencia del redactor. Es un texto sobre los astronautas norteamericanos que la NASA preparaba para ir a la Luna y que contiene el mejor retrato que se ha hecho jamás de Ray Bradbury.
Dos años más tarde llegó a Lima “El Sexo Inútil” subtitulado “Viaje en torno a la mujer”, otro Gran Reportaje también redactado en primera persona, en la que buscó a mujeres de Pakistán, India, China, Japón, Hawai. En Tokio contrató una sesión privada con geishas profesionales y nos brindó un colorido retrato de dos horas “de irritación y bostezos” que le costaron una pequeña fortuna, dijo, aunque se sabía que era tacaña al extremo.
“Nada y así sea”, sobre Vietnam, nos llegó recién en el 90 cuando circulaba en italiano desde el 69, es decir cuando aquella guerra asiática estaba en plena vigencia y la reportera visitó y retrató el Saigón de entonces.
En fin, todos los periodistas conocen bien a la Fallaci y más libros de los recordados y francamente nunca nos importó que fuera tan antipática como dicen sus biógrafos o su propia familia escandalizada por su novela póstuma.

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La noticia como espectáculo

5 Octubre 2009 · Dejar un comentario

Los periodistas han celebrado su Día, con homenajes, añoranzas, reflexiones sobre su historia y lúgubres augurios para el futuro pues todo parece indicar que estamos en el comienzo del fin del periodismo como lo conocemos hoy.
No es novedad. Varios “nuevo periodismos” registra la historia coincidiendo con generaciones obligadas a retroceder y dar paso a otras que renovaron el oficio y que a su vez fueron empujadas por los que venían…
¿Será posible adelantar una descripción de la nueva generación que nos reemplaza? Creo que sí, por lo menos parcialmente si nos atenemos a los periódicos que se están elaborando o, para decirlo mejor, los nuevos productos periodísticos que se lanzan al mercado, o que se renuevan para abandonar signos de vejez y brindar rostros gratos a los grandes públicos juveniles.
La característica principal de este nuevo periodismo que trata de sobrevivir en la versión impresa y se traslada con todo a los medios audiovisuales, Internet incluido, es la liviandad, la ligereza, la irrelevancia. En suma, la noticia brindada al público como si fuera un espectáculo que mostrar y que es producida con arreglo a métodos de farándula más que a rigor periodístico.
Hace muchos años, dicen los historiadores del periodismo, los dueños del negocio debieron optar sobre las características de los diarios. O se prefería las “Noticias” o la “Información” y la diferencia era simple porque la primera opción significaba elegir entre los sucesos del día aquellos que captaran la atención masiva sin importar si el dato era útil o no.
La otra elección, la Información, se dirigía a públicos que decidían leer explicaciones de cómo y porqué pasaban las cosas y qué debía esperarse como consecuencia de un suceso que no sería jamás recogido por el otro periodismo, el que hacía reír con notas curiosas, llorar con las historias de interés humano, aterrorizar con los monstruos violadores y asesinos de la periferia de las ciudades.
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-Los jóvenes periodistas y el Gremio

3 Octubre 2009 · Dejar un comentario

-¿Porqué no se interesan en el gremio, en las organizaciones que nos reúnen? –pregunté al grupo de jóvenes profesionales, periodistas exitosos, que contestaban a dudas luego de una descripción de sus experiencias laborales.
Se miraron entre ellos, encogieron los hombros y pasaron a otro tema más interesante que mi reflexión e interrogante.
Pero teniendo en cuenta las cosas que nos han pasado a los periodistas que apostaron por una organización unitaria, la verdad es que el silencio fue una respuesta elocuente.
La reflexión sobre los periodistas de última generación y su desinterés por agremiarse y mucho menos sindicalizarse, es una de las que surgieron a propósito del Día del Periodista.
Los periodistas asignamos ese rol de unidad al flamante Colegio de Periodistas del Perú (CPP a partir de ahora) que nació en 1980 con Bases en el interior e intenciones nobles. Pero tuvimos la mala suerte de elegir a Mario Castro, entonces militante del Apra, como Decano. Y digo “mala suerte” porque nuestro Colegio se deslizó muy temprano hacia la ruta aprista debido a la enorme superioridad de “colegiados” provenientes de las filas del partido de Haya de la Torre.
Tuvimos sin embargo Decanos muy estimables, como Luis Loli, comprensivo y prestigioso, o Juan Vicente Requejo, que trató de organizarnos en comisiones de trabajo por temas (me nombró en la comisión que debía estudiar la propuesta de un Nuevo Orden Internacional de la Comunicación y tuve como compañeros a colegas que alegaban no saber qué era “eso”). De otros Decanos mejor ni hablar.
El Colegio se desplomó cuando el gobierno de Fujimori suspendió la enorme ventaja que significaba la cesión del 1 por ciento de la publicidad de los medios masivos. Porque pese a que pocos pagaban, El Comercio entre ellos, había dinero para mantenerse con cierta dignidad, programar actividades, dar alguna ayuda a colegas necesitados.
Primero cayó el Colegio de Periodistas de Lima porque sus locales eran alquilados, y luego el Colegio Nacional porque pese a que la sede es propia, no tuvieron fondos ni para pagar los servicios elementales. Dicho sea de paso, los periodistas se niegan a pagar por la membresía, a cotizar. Somos unos desagradecidos.
Hoy el local del Colegio de la av. Canevaro está prácticamente en manos del Concejo de Lince y convertido de manera parcial en depósito municipal. Han estado allí academias de todo tipo, karate, contabilidad, secretariado, etc.
Por supuesto, no tiene actividad gremial de relieve y carece de autoridad en los temas que le son propios por naturaleza, como la libertad de expresión, para comenzar.
Entonces ¿porqué deberíamos reprochar los mayorcitos el desinterés a los jóvenes?

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M.J.O. un maestro del periodismo

27 Septiembre 2009 · Dejar un comentario

Homenajes a un periodista

Varios homenajes le han hecho a Manuel Jesús Orbegozo. En Trujillo y en Lima, donde nos reunimos al amparo del “Club  de Periodistas” para eso, para agasajarlo con motivo de la cercanía del Día del Periodista.Hice un discurso que no pude pronunciarlo completo pero aquí lo pongo para lo lean:

Hacer una semblanza cabal de nuestro amigo, colega y maestro Manuel Jesús Orbegozo sería ahora imposible, no habría tiempo.

Pero podemos, eso sí, esbozar un elogio que podríamos titular “porqué apreciamos tanto  a Orbegozo”.

No hacen faltan muchas palabras para la tarea.  Periodista de toda la vida y apasionado de la profesión, consecuente con las ideas liberales que abrazó desde su juventud, leal con sus amigos, noble con sus adversarios, profesor y guía de cientos de nuevos periodistas, vital y renovado, nuestro amigo se merece como pocos que le ofrezcamos nuestros respetos.

Cuando Manuel Jesús Orbegozo publicó sus memorias escribí que la  mejor descripción que se me ocurría del periodista era la de “Cazador de Noticias”. Porque cuando se despedía para iniciar uno de sus largos viajes ya sabíamos que retornaría con la maleta repleta de los trofeos que atesoran los verdaderos periodistas, esto es, entrevistas, crónicas, relatos. Y además no pocas heridas, de las verdaderas y las del alma.
Cuando se ha trajinado en este oficio por más de cincuenta años, imagínense todo lo que hay para contar. Sin embargo no todos los periodistas se sientan a recordar y redactar experiencias de cacería noticiosa que en el caso de Orbegozo resultaron un conjunto de relatos apasionantes.
Felizmente el veterano trujillano se sentó a escribir para contar parte de su vida de periodista y no toda porque harían falta muchos tomos. Sus dos volúmenes de memorias periodísticas que tituló “Testigo de su tiempo”  contienen parte de la historia de cómo fueron escritas tantas y tantas notas periodísticas en todos los registros posibles. Es el otro relato, la batalla cotidiana por conseguir una entrevista, lograr una primicia, enviar información al diario o, como podemos apreciar, salvar el pellejo en no pocas ocasiones.
Es verdad que los verdaderos profesores deben transmitir su experiencia a sus alumnos, pero hay casos en los que parece imposible. Porque ¿cómo en enseñar, por ejemplo, a perseguir noticias sujetando una sonda que vaciaba la orina en una bolsa, o escribir atenazado por feroces cólicos biliares, o librarse del inminente asalto de jóvenes africanos o delincuentes colombianos, o a brindar con té batido con mantequilla de yak?

Orbegozo ha dado la vuelta al mundo varias veces, agotando decenas de pasaportes y atesorando recuerdos sencillos como, por ejemplo, los tenedores de todos los vuelos de treinta años y fotos, cientos de lechuzas en miniatura, y muchas fotos cargadas de historia.
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