¿Qué es el periodismo? ¿Una función que consiste en recoger, editar y difundir información considerada relevante? ¿Un método profesional de interpretación de la realidad? Vejeces, obsolecencias, senectudes…
Tal como se han presentado las cosas en los últimos días, los antiguos manuales han sido arrojados al tacho haciendo un ruido que ha llegado hasta la más lejanas aulas de aprendizaje de esta vieja y querida profesión.
Periodismo no es ya otra cosa que la recolección y publicación preferente de noticias de la farándula, los delincuentes y los deportistas. Quedan excluidas las informaciones políticas, económicas, culturales, etc. que ocupan espacios que pueden ser muy bien destinados a más noticias de la farándula, delincuentes y deportistas.
También hay que olvidar la segmentación de públicos, es decir, aquella que decía que a sectores Altos y Medios no les interesa las noticias que estaban destinadas a la curiosidad de los sectores Bajos y Más Bajos y viceversa. Ahora todos son iguales porque los crímenes no conocen de segmentaciones: son buenos para todos, desde “Asia” hasta el kilómetro 24 arriba.
Igualmente ha desaparecido la clasificación que otorgaba calidad de “Referencia” o modelo a ciertos medios informativos. En el viejo pensamiento se trataba de medios que mostraban cómo debían ser los periódicos, es decir, una fuente de información relevante cuidadosamente seleccionada para brindar al usuario visiones lo más objetivas posibles de lo que estaba pasando. Quien siga este vetusto camino está en el error.
La frase descriptiva “Periodismo sensacionalista” ha desaparecido porque ya no hay más amarillaje ni chichería; ahora todo el periodismo es igual pues sigue los mismos criterios de noticiabilidad y en consecuencia no hay ya referente, no hay manera de comparar cuál es mejor o peor…
Todo lo anterior ¿es verdad? ¿Está sucediendo en el periodismo del Perú? No totalmente porque hay excepciones honrosas pero el paso a segunda o tercera línea de interés como las de Honduras, Bagua, Censura al Gabinete, Pandemia, en beneficio del crimen de la “Princesita del Folklore” ha sido una formidable demostración de que estamos en ese camino. En la ruta de “lo que le gusta a la gente”.
Varios comentaristas han señalado esta peligrosa elección editorial y nuestro aporte resulta quizá ya reiterativo y hasta pesado. Pero hay que abrir una discusión al respecto para que la chatura de los días anteriores no pase a ser, como casi todo en el país, de ocasional a permanente.
Total, Abencia Meza cambió al periodismo
4 Julio 2009 · Deja un comentario
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¿Alguien creía que la CNN había cambiado?
29 Junio 2009 · Deja un comentario
“Golpe de Estado en Honduras” fue la descripción inicial que hizo la influyente cadena norteamericana de noticias CNN. Pero poco más tarde retrocedió y lanzó como título general de la noticia “Sucesión Forzada en Honduras”, lanzando una cobertura tergiversada, manipuladora e inclusive mentirosa de lo que había pasado y sucedía en el país centroamericano.
Quienes creían que la CN había cambiado el viejo estilo de forzar las noticias a favor de intereses determinados pueden ahora comprobar que estaban equivocados.
En la primera hora de cobertura la Mesa de Edición la manejaba Glenda Umaña, quien se comunicó con la corresponsal en Tegucigalpa, Kruspkaia Alis. Esta periodista estaba en la calle entrevistando transeúntes que clamaban contra el golpe militar mientras su camarógrafo enfocaba a soldados que muy agresivamente intimaban a los periodistas a retirarse y se observaba quema de llantas, insultos a los golpistas, grupos crecientes de manifestantes.
Todo parecía indicar entonces que la CNN marcharía hacia la cobertura correcta, es decir, de búsqueda de equilibrio –según mandan los cánones del buen periodismo.
Pero cuando la Umaña fue reemplazada por Claudia Palacios la visión de CNN cambió bruscamente y el uso correcto de “golpe de estado” pasó a la casi inocente “sucesión forzada”.
Ya avanzada la noche la CNN apoyaba sin disimulo el golpe de estado, lo cual se evidenció en la entrevista que hizo la Palacios al presidente Zelaya, en un auténtico diálogo de sordos. La CNN quería arrancarle al mandatario una autocrítica que justificara el golpe militar y Zelaya insistía en que todavía había procesos legales, que no era necesaria la fuerza militar para hacer cumplir la orden de un juez de no realizar la consulta o encuesta prevista. Y tampoco se inmutó la periodista colombiana cuando el hondureño le dijo que era evidente que la CN apoyaba al golpe.
La CNN no escuchaba porque ya había decidido que Micheletti era el Presidente de Honduras. Palacios lo entrevistó inmediatamente después de su juramentación y lo llamó “señor presidente” sin más.
Esta misma Palacios insistiría en que nadie apoyaba a Zelaya en Honduras diciendo que habían recibido más de 500 correos de rechazo a su gestión y que solo leería algunos pues no había más tiempo. Los tres o cuatro que leyó eran efectivamente en contra, lo cual, afirmó con frescura admirable, era prueba de que no querían a Zelaya. Y nunca se refirió a las detenciones de embajadores y funcionarios, etc.
Para la CNN esta era solo una especie de cambio amable de presidentes.
Pero en otras fuentes informativas el cuadro era radicalmente distinto. El rechazo era una verdadera avalancha diplomática y en todo el mundo esto fue un “golpe de estado”. La CNN quedó solitaria sosteniendo que era más bien una “sucesión forzada”, un ingenioso aporte al glosario del golpismo y las derechas.
¿Porqué cambió tan radicalmente su postura informativa la CNN? Habría que preguntárselo a sus propietarios, el poderoso grupo Time-Warner que dirige Richard Parsons, también presidente del igualmente vigoroso CitiGroup. Este famoso ejecutivo forma parte del clan íntimo del presidente Obama y ha logrado que su banco navegue indemne en medio de una crisis en que se hunden bancos a diestra y siniestra.
Pero el gobierno norteamericano no puede apoyar el golpe que sin duda es grato para muchos por allá porque significa una movida en el escenario antinacionalista y antichavista. Pero sí puede lanzar a sus experimentados acorazados noticiosos y esto es, aparentemente, lo primero que ha hecho.
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“Arremetida de la ultraderecha”
27 Junio 2009 · Deja un comentario
Ha llamado la atención el excesivo entusiasmo de nuestro diario decano para denunciar a sospechosos de infiltración extremista en los sucesos del sur del país. Hacía mucho tiempo que no se arriesgaban a un título tan grande y demoledor en primera página: “Arremetida de la ultraizquierda”, de lado a lado.
Con el mismo derecho que concede la libertad de prensa, cualquier periódico podría replicar con el título que encabeza este comentario porque el argumento del comunismo soterrado para debilitar al sistema es casi tan antiguo como El Comercio mismo.
A lo largo de años hemos sido testigos-lectores de campañas parecidas que aparentemente nacían de las canteras del anticomunismo de la Guerra Fría pero con frecuencia se descubría luego que se trataba en realidad de adjudicar el sambenito a movimientos sociales, grupos, dirigentes , que ejercían derecho de defensa ante rapacidades empresariales.
Naturalmente el decano tiene todo el derecho de optar políticamente pero lo que no debería hacer es manipular información presuntamente conseguida por intermedio de la Policía Nacional que a todas luces tiene el peor servicio de inteligencia del país. Si sus informes fueran buenos no habría sucedido la tragedia de Bagua.
Informando sobre la infiltración el diario tituló a toda página una frase que luego no se encontraba en el texto. “Hay que matar policías como en Bagua para que nos hagan caso”, dijo el titular. Pero en la información que sigue no hay sustento para semejante afirmación, salvo “otro participante, de apellido Abarca, habría respaldado entusiastamente esa propuesta (de matar policías) y hasta habría dicho que si ellos no mataban a alguien (se refería a policías) el Gobierno no los escucharía y se burlaría de sus demandas”.
Y ¿cuál era fuente del decano? Fácil: “todo quedó registrado en una nota de inteligencia que elaboraron los agentes… y a la que este Diario tuvo acceso”.
Francamente, esos reporteros no aprobarían el curso de Periodismo de Investigación de ninguna universidad porque construir toda una campaña en excesivo uso del condicional es justamente eso, excesivo y de muy escasa credibilidad.
No hemos visto en cambio nada sobre el extremo concesionismo de denuncios de minas tanto del gobierno anterior como el actual. Deberían añadir por ejemplo que han concedido el célebre Coylloriti, varios pueblos enteros, dos plazas mayores, etc., lo que fue advertido en RPP por Hugo Gonzales Sayán, presidente regional del Cusco.
Valdría la pena extender la investigación hacia ese escenario para no acusar en exceso (usemos su fraseología) a un presunto extremismo que habría sido quizá solventado por probables fuentes bolivianas para un amago de posible afectación de la gobernabilidad democrática.
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Cuando los periodistas escriben libros
20 Junio 2009 · Deja un comentario
“Profesor Lévano.. ¿cuántos artículos ha escrito desde que se inició”? El periodista contestó rápido al estudiante: “Por lo menos… ¡una camionada!”
Y sin embargo ha publicado poco en forma de libro. Lo mismo otros periodistas de primera línea que han dejado que sus verdaderas “camionadas” reposen en las hemerotecas para ser descubiertas por algún investigador.
Son dos los estilos de texto que publican los periodistas en forma de libro. O recopilaciones de artículos, entrevistas, crónicas que ya vieron la luz en algún periódicos o textos nuevos –lo que ya no es tan raro como antes en la zona juvenil del “nuevo periodismo”.
Tres son los libros de periodistas redactados con destino al libro que hay que comentar, disímiles en calidad y reconocimiento pero igualmente estimables como testimonio.
El más importante e interesante es sin duda “China. El asombro. Crónicas y reportajes” de Antonio Fernández Arce, un veterano del oficio que hace ya muchos años apostó por cultivar la amistad con la China de Mao, su cultura y política. No dejó sin embargo de hacer periodismo de combate, de la cotidianeidad, en diversos medios como un verdadero “todo terreno”. Y tampoco abandonó la poesía porque era, decía “un poeta metido a periodista”.
Después de años de experiencia china y de acumular millares de artículos Fernández Arce se animó a componer este libro que trata de describir en decenas de crónicas a la inabarcable China. Sus 500 páginas nos regalan un gran retrato a la vez que explicación de esa China asombrosa que no sabíamos bien cuándo saltó de “milenaria y misteriosa” al liderazgo mundial. Un libro indispensable.
“Desde Ayacucho… Mario Cueto Cárdenas” es frase que hemos escuchado por años en la radio. Químico de profesión pero periodista de vocación y oficio acaba de publicar “Ayacucho: Prensa y Violencia”, donde expone de forma algo desordenada su experiencia como corresponsal en los más duros años de la violencia senderista y militar. En sus páginas está por supuesto el caso trágico de Uchuraccay y otros que le tocó presenciar y relatar como periodista.
Llama la atención su visión de la Comisión de la Verdad pues aunque él mismo no arriesga una crítica directa., recoge en amplitud juicios desmedidos que un periódico ayacuchano hizo a los comisionados. Su interesante texto es deslustrado por esas citas.
Finalmente hemos leído “El precio de ser Magaly Medina. Mi verdad en la cárcel”, libro de testimonio que ha tenido éxitos de ventas pues la mezcla de farándula y prisión es una buena receta. Es un relato fresco, desenfadado, que no ahorra críticas a sus colegas periodistas. Lástima que esté tan mal escrito.
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“A ver profe, una de Genaro…”
13 Junio 2009 · Deja un comentario
Explicábamos a un grupo de jóvenes que Genaro Delgado Parker tenía un lugar asegurado en la historia de la TV en el Perú, para bien o para mal. “Para unos es un pionero, para otros un simple estafador… Y si me preguntan les diré que tengo muy mala opinión de ese señor porque ha hecho y desecho de nuestra televisión en centenares de episodios que podrían conformar una telenovela algo así como Las Increíbles Historias del Pícaro Don Genaro…”.
“Cuéntese una, profe”, me replicaron. Bueno, aquí un botón de muestra:
En julio de 1988, el presidente Alan García, todavía impetuoso e imprudente amenazó a la TV criolla de hacer algo para que mejore sus contenidos, acusándola (por única vez en su biografía) de no hacer nada por la cultura.
Los “telecasters”, los dueños de los canales, se alarmaron. En aquella época García era capaz de todo, hasta de meterse con los banqueros y había que hacer algo que lo disuadiera de cualquier tipo de intervención pero a la vez que mostrara al público que algo había logrado con su advertencia.
Todos miraron a Genaro Delgado Parker, presidente de la Cámara Peruana de Televisión, el más imaginativo y audaz del grupo. Y él propuso plantear la que llamó “Ofensiva Cultural”, una franja horaria dedicada a la cultura, en las tardes de 4 a 5 para que la vean los escolares, etc.
Fueron a Palacio en bloque para negociar y Genaro dijo “no es una idea reciente… tiene un buen tiempo de coordinación y trabajo… todo será de producción nacional”, derramando frases que García aceptó con complacencia y que le sirvieron para decir que por fin, gracias al gobierno aprista la televisión cambiaba y etc.
Fue una estafa, por supuesto. Una hora diaria era ridícula y todo se redujo a extraer de los depósitos todos los documentales viejos que tenían. Al mes, La República reclamaba: “La expectativa creada por casi un mes de matraqueo publicitario continuo y autobombo… respecto a lo que iba a ser la ofensiva cultural de la TV peruana, se ha reducido a cero en pocos días”.
Se acabó de manera formal en diciembre, luego de 18 semanas. La Cámara de Genaro publicó avisos que anunciaban que la Ofensiva Cultural salía de vacaciones, agregando “Regresamos en abril con nuevos programas en beneficio de la juventud peruana”, mintiendo descaradamente porque nunca tuvieron la intención de “volver”.
Y se olvidaron todos. El fogoso presidente García, el líder Genaro Delgado, Belmont, Nicanor Gonzales, nol volvieron a mencionar la “Ofensiva” que como bien dijo un comentarista de la época, no pasó de ser una ofensa a la cultura.
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“En manos de sus trabajadores…”
6 Junio 2009 · Deja un comentario
La frase que pronunció nerviosamente la lectora de noticias Jessica Tapia en nombre de los desalentados periodistas de Canal 5, “Panamericana estará en manos de sus trabajadores” debe haberse colado como una brisa fantasmal en algunas redacciones, provocado escalofríos en varios despachos lujosos y no pocos suspiros de melancolía en colegas veteranos.
Quizá la primera vez que saltó al dominio público fue cuando el 3 demarzo de 1970 los militares velasquistas entregaron los diarios Expreso y Extra “a manos de sus trabajadores” con la condición de que se formara una cooperativa que asumiría la propiedad. Fue una experiencia extraordinaria en la que todos aprendieron y en especial los periodistas que editaron con esfuerzo los periódicos y luego fueron a su vez expropiados por el propio gobierno militar en 1974.
Pocas veces han sido más traicionados periodistas y trabajadores en general que entregaron su confianza en un proyecto político que acompañaban desde sus inicios.
Pero volvió la frase a resonar en aquella etapa en que se preparaba la entrega de las empresas periodísticas “a sus trabajadores” preparando la cesión definitiva a Sectores Organizados de la Sociedad, a lo largo de un año, del 74 al 75. Solo fueron unos meses porque cuando Morales Bermúdez derrocó a Velasco, el proyecto fue desarmado y los medios pasaron a ser poco menos que simples cajas de resonancia gubernamentales.
Cuando se acercaba la fecha en que el presidente electo Fernando Belaunde debía asumir el poder civil democrático en 1980, los trabajadores de los diarios hicieron esfuerzos por evitar el retorno de las empresas a sus propietarios anteriores a la expropiación del 74. “Los diarios para sus trabajadores” clamaron en una campaña que culminó con un gran desfile en diciembre de 1979 y la exhibición de enormes carteles en El Comercio y Correo en particular.
Aprovechando la experiencia, los periodistas de El Observador, diario quebrado, formaron en 1983 una cooperativa para que pasara “a manos de sus trabajadores” pero fueron derrotados por la maraña legal y las divisiones internas.
Volvimos a escuchar la frase en 1983 cuando un puñado de redactores se reunieron en la Asociación de Periodistas y lanzaron el diario AM porque el dueño de PM, el narcotraficante Carlos Langberg les había cerrado la puerta en las narices.. Solo fueron algunos días heroicos.
Nos parece que no supervive ninguna experiencia periodística de aquellas “en manos de sus trabajadores”, o por lo menos no tenemos noticia de ninguna. Y revisada la experiencia nos permitimos augurar, no sin pesar, que aquella frase de Jessica Tapia no pasará de eso, de una frase.
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Víctor Jara en la redacción
30 Mayo 2009 · Deja un comentario
Pelo largo y alborotado, sonrisa abierta y constante, fuerte y dinámico, de abrazo afectuoso. Así era el Víctor Jara que conocimos aquel día de junio de 1973 en la sala de redacción del diario Expreso, entonces administrado por sus trabajadores.
Primero conversó con los dirigentes, los redactores sobre el proceso político chileno y sus esperanzas por el socialismo y luego, a modo de despedida, se acomodó encima de un escritorio de Locales con la guitarra que había llevado “por si acaso….”.
Todos nos reunimos a su alrededor. Periodistas, gráficos y algunos invitados de excepción (como mis hijos Eduardo y Juan Luis), ajustó clavijas, rasgueó afinando y entonó su famosa canción romántica “Te recuerdo Amanda”, aquella del obrero enamorado. Luego hizo algún chiste y nos divirtió con su “Casitas de Resipol”, una tomadura de pelo a las derechas de su país. Al día siguiente volvió a Santiago.
Jara, todos sabemos, fue asesinado el 15 de setiembre de aquel año por los militares que liderados por Pinochet derrocaron a Salvador Allende y su proyecto.
¿Porqué lo eligieron, quién dio la orden, quiénes obedecieron y descargaron sus armas sobre el famoso cantante? Muchos y en especial periodistas, trataron por años –casi 37 años para ser exactos- de hallar respuestas pero el Ejército chileno escondía, regateaba, amañaba información.
Finalmente hace pocos días, José Paredes Márquez, de 55 años, confesó ante los jueces que formó parte del grupo de soldados que acribillaron a balazos al artista en un rincón del Estadio Nacional. Fueron 44 disparos.
Pero en aquel entonces los acusados de hoy eran veinteañeros que llegaron al Estado en plan de relevo de los batallones que habían dado el golpe. Era un regimiento que estaba al mando del teniente Nelson Haase Mazzei y el subteniente Pedro Barrientos. Estos fueron los que dieron la orden, aunque quizá fue alguien de más rango cuyo nombre sigue oculto.
La fama del cantante se fue acrecentado a medida que pasaban los años y sus canciones persisten. Algunos de sus conciertos, entrevistas, pueden verse en “youtube” para que se aprecie cómo era. Y se entenderá entonces el porqué los militares lo tenían seguramente listado, es decir, señalado como uno de los socialistas que había que eliminar porque ese hombre era inquebrantable y enemigo temible.
La investigación ha dado un vuelco y ha escapado de las manos del Ejército que siempre protegió a los oficiales implicados; y la prensa de derechas de Chile no ha tenido más remedio que recoger la historia. Será con seguridad en estos días que todos aquellos reclutas (“éramos solo unos pelaos” dicen) darán detalles del abyecto crimen con que Pinochet inauguró su mandato.
Aquí les paso la dirección de Youtube para que admiren su famosa canción de amor.
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“La Crónica” y la historia de los Prado
23 Mayo 2009 · Deja un comentario
La muerte hace poco de un prominente miembro de la familia Prado ha hecho emerger iejos episodios, resentimientos y quizá cuentas históricas por saldar. Y entre esas historias está la suerte que corrió el diario “La Crónica” que fundó Moral en 1912.
Fue nuestro primer tabloide que quiso imitar a los dinámicos diarios de los países del norte; y efectivamente, gracias al uso generoso de fotograbados y mucha crónica policial, logró un primer lugar pero en la zona de “segunda” pues nunca logró los niveles de calidad y credibilidad de los otros, “La Prensa” o “El Comercio”.
Fue siempre un diario ligado al poder y la política. Desde su aparición fue puesto al servicio de Leguía y su director Clemente Palma no disimuló su adhesión total al dictador, y tanto, que en 1930 debió abandonar el periódico, tal como lo hizo también Aramburú al cerrar la famosa “Mundial”.
Vendieron el diario (ediciones de La Mañana y la Tarde) al millonario norteño Carlos Larco Herrera (hacienda Chiclín) en 1932, quien lo puso a disposición de Manuel Prado Ugarteche para su campaña, con la condición de acompañarlo como Vicepresidente,
En 1939 el dueño de “La Crónica” era pues el número dos del país pero la relación se hizo imposible y en 1942 se vio obligado a venderlo a la familia Prado porque había acumulado enormes deudas con el Banco Popular.
El periódico pasó así a ser controlado por el llamado “Imperio Prado” en la zona más débil, menos rentable, esto es, periodismo, teatros y cines. Otras inversiones, textiles, de seguros, etc. daban rentas enormes al grupo que sin embargo comenzó a debilitarse hasta convertirse en un enorme cascarón que lideraban Mariano Prado y su hijo Marianito (“El zarevich” le decían).
Manuel Prado logró un segundo gobierno entre 1956 y 1962, dando un respiro al magnate pero al iniciarse los años setenta, ya con el general Velasco Alvarado en el poder la crisis era un secreto a voces, como lo era también la negociación que mantenía con el Chase Manhattan Bank para venderle el Banco Popular.
El gobierno militar nacionalizó el banco en junio de 1970 y se hizo de las acciones de “La Crónica” que ya editaba también de “La Tercera” y de Radio La Crónica, entre otras muchas empresas que estaban prácticamente quebradas. Mariano y Marianito fueron enjuiciados; el primero estuvo detenido en el Hospital de Policía y el segundo trasladó su buena vida a Torremolinos, en España, junto con el dinero que lograron seguramente sacar del país antes de la debacle financiera.
Pasaron entonces ambos diarios a la zona de propaganda del gobierno militar en condición distinta de los otros diarios expropiados o confiscados. En 1980 quedaron como estatales y finalmente los cerró el gobierno de Alberto Fujimori porque ya eran un lastre para las arcas públicas. Sus valiosos archivos reposan en el diario “El Peruano”.
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¿Historias sórdidas? Los “Televangélicos”
16 Mayo 2009 · Deja un comentario
Los famosos Televangélicos norteamericanos son descritos como máquinas de hacer dinero… y estafas y escándalos.
Son aquellos que predican salvación y castigos ante los cámaras de TV convocando multitudes que son sorprendentemente seducidas por los espectáculos que montan y que incluyen al carismático pastor, músicos, dolientes que alegan haber sido sanados y recaudadores profesionales de dinero. Los vemos en la televisión en grandes teatros tronando contra el demonio.
El primero que llegó a nuestra TV en los años 70s fue Pat Robertson, que había fundado el recordado “Club 700” y que ya tenía un verdadero prontuario. Reaccionario al extremo insistía en que judíos y masones y otros conspiraban para dominar al mundo. Y fue el mismo que años después diría que era más económico matar al presidente Chávez que iniciarle una guerra a Venezuela.
Pero no era el más famoso. Porque Jimmy Swaggart le ganaba largamente en popularidad, fortuna y conservadurismo salvaje. Para eliminar a la competencia contrató detectives y en uno de sus programas reveló que sus colegas evangélicos Jim Bakker y Marvin Gorman engañaban a sus esposas, sepultando su carrera.
Pero éstos hicieron lo mismo. Siguieron pacientemente a Swaggart y lo sorprendieron con una prostituta en un motel de Louisana, en 1988, tomándole fotos que luego
se hicieron públicas. El Televangélico suspendió su programa pero a los tres meses estuvo de nuevo en las pantallas alegando: “Si no regreso al programa esta semana, millones de personas irán al infierno”.
El buen Jimmy volvió a las andadas. En 1991 un policía lo sorprendió con otra prostituta y cuando sus fieles le pidieron explicaciones dijo de lo más fresco que “El Señor me ha dicho que esto no es asunto de ustedes”, y debe andar por ahí todavía esquilmando culposos.
La recaudación de dinero y fortunas de estos Televangélicos llegó a tal nivel que hace un par de años el Senado pidió a los más famosos y ricos que abrieran sus cuentas luego de comprobar que varios lucían valiosos Rolls Royce y poseían mansiones excesivas.
El más próspero en la actualidad es Joel Osteen, de Houston, donde su iglesia recibe anualmente un promedio de 75 millones de dólares en donaciones y venta de sus libros. Osteen llena cualquier escenario, estadio, teatro, coliseos y fascina a los asistentes con su carisma, teatralidad, promesas de salvación y amenazas de castigos satánicos si no contribuyen con dinero para limpiar sus almas…
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“A ese asesino hay que ponerle nombre…”
9 Mayo 2009 · Deja un comentario
“¿Qué nombre le inventamos a ese asesino?” pedía a sus redactores el famoso Becerra, jefe de la sección policial del diario La Crónica, allá por los años 40 y 50. Porque él sabía que los criminales deben llevar alias o, mejor, un adjetivo que asuste a los lectores; y también las víctimas (como ”La Chica del 17” o “La Mariposa Nocturna”).
Los europeos se llevaban la palma en esto de bautizar asesinos en serie y hasta hicieron el film “El Vampiro de Dusseldorf”, usando el mote que le puso el periodismo a un sanguinario alemán..
En Lima se recordará, por ejemplo a “El Monstruo de Armendáriz” que terminó siendo fusilado hace muchos años y también el reciente “El Loco del Desarmador”, un taxista que asalta mujeres y que todavía no ha sido capturado..
Pero lo máximo de criminal, policial y periodístico es sin duda el caso “Jack El Destripador”, o “Jack The Ripper”, apodo que el propio asesino asumió en una carta que –presuntamente- envió en 1888 al diario londinense “Star” en 1888 y en la que daba sus razones.
Al célebre “Jack” se le adjudicaron por lo menos cinco crímenes espantosos de prostitutas de la City provocando una extrema movilización de fuerzas de Scotland Yard, pánico en los bajos fondos pero, sobre todo, una ola de prosperidad periodística porque la historia de “Jack the Ripper” vendía más diarios que nadie.
Es por esto que el historiador británico Andrew Cook ha planteado, y con la seriedad del caso, que el Destripador fue un invento periodístico para mejorar las ventas del alicaído diario citado y que solo dos víctimas pueden ser atribuidas al asesino. Las otras son de otros…
¿Y la carta? Cook ha establecido que fue escrita por el redactor que manejaba el caso, el imaginativo repórter policial Frederick Best. Ha encontrado cartas personales del periodista, un experto las ha comparado y no parecer haber duda de que la nota de “Jack” fue inventada para mejorar la circulación del cotidiano.
Lo que sucedió, parece ser, es que luego del segundo crimen la investigación no avanzó, se liberó a sospechosos y la atención pública decayó hasta que hubo otro crimen que “Star” no dudó en adjudicárselo a su invención, “Jack the Ripper”. A partir de allí, mujer que moría… pasaba a la cuenta de Jack, el más famoso asesino en serie de la historia.
Pero nada parece desinflar la fama del Destripador que todavía ronda en las más oscuras noches londinenses perseguido por Holmes, interpretado por Freud e inventado por el coleguita Best.
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