Francamente estábamos resentidos con los estafadores. Varios amigos y parientes nos contaban de historias de timos casi perfectos y tanto, que algunos confesaban haber caído.
Y nosotros, nada, ninguna estafa que contar. Por ejemplo, en una reunión playera todos contaron su estafa o intentos de sablazos arteros y nosotros quedamos mal, porque nadie había querido estafarnos.
Pero ahora estamos tranquilos pues ya sucedió.
El miércoles último, a las 12 del día, una llamada telefónica:
-¿Señora Gargurevich?
-Sí, claro…
-Mire señora, le hablan del Ministerio de Economía y Finanzas. Sabemos que usted tiene una jubilación estatal ¿no es verdad?
-Sí, sí, verdad…
-Bueno, hace dos años el gobierno del presidente Toledo hizo un sorteo entre jubilados y usted fue agraciada con un premio de 31 mil soles, que no ha recogido todavía.
-¡¡¡¿¿¿ ¿???!!!
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Qué alivio. Quisieron estafarnos.
6 Abril 2007 · Dejar un comentario
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