Archivo diario: 27 noviembre 2007

Robinson varado en Trujillo

Se llama Hermi Arthur Derek, tiene 56 años, es hijo de pescadores australianos y está viviendo en una frágil choza en una playa norteña alimentado por la caridad pública. Y es un auténtico naufrago, sin nada que envidiarle al legendario Robinson Crusoe.

Ha tenido la mala suerte de llegar al Perú donde ha encallado con la burocracia.

¿Cuál es la historia?

Hermi es un navegante solitario, miembro de aquella rara estirpe de marinos valientes que se lanzan al mar en pequeñas embarcaciones para dar al vuelta al mundo. Quizá nuestro crédito latinoamericano fue el gran Vito Dumas.

Hace cinco años que salió Derek de Australia en su sólido yate “Cumulus” –9 metros de eslora- equipado con todo lo necesario y decidido a dar la vuelta al mundo. Logró, afirma, visitar decenas de países sin problemas hasta que llegó al Pacífico, donde comenzaron sus problemas.

En noviembre del año pasado perdió el control de su pequeña nave cuando pretendía llegar a Costa Rica desde México y fue a encallar finalmente en la playa Punta Verde, en Manati, Ecuador. Lo recibieron pescadores que le indicaron  donde podía pedir ayuda mecánica.

Sacó su bicicleta y fue al poblado más cercano y al volver sufrió su primer contratiempo: le habían robado todo, especialmente su GPS, aquel artilugio indispensable para navegar.

Le costó meses reparar un poco su yate y largarse de ahí cuanto antes. Pero, ay, pasó a las costas peruanas.

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