Archivo mensual: febrero 2011

Extrañaremos a la BBC en castellano

La BBC suspenderá este fin de semana sus emisiones en castellano, poniendo fin a 70 años de historia en que dominó la onda corta, especialmente la legendaria banda de los 31 metros.
El célebre Servicio Latinoamericano de la BBC hizo sonar el no menos famoso Big Ben para anunciar que se abría una nueva fuente de noticias porque un ávido público quería saber lo que pasaba allá en Europa. Eran las vísperas de la Segunda Guerra Mundial y ya se había iniciado una intensa guerra de propaganda en la que Gran Bretaña estaba retrasada respecto de las otras potencias. Fue el 14 de marzo de 1938 que Sir John Reed anunció “Nuestros boletines serán verídicos y exactos”.
Todos los receptores de entonces y por lo menos hasta hace diez años, daban acceso a la Onda Corta y las bandas favoritas iban de 19 a 21 metros pero la de 31 metros era, repetimos, la que todos buscábamos para sintonizar la BBC, la Voz de América, Radio Moscú, Radio Nederland, Radio Francia Internacional, Radio Habana Cuba, Radio Suecia… y cientos más que también, poco a poco, salvo excepciones, han ido apagando sus voces sencillamente porque nadie las escuchaba.
Tengo recuerdos personales sobre la BBC. Cuando niño y aún en Mollendo en plena Guerra Mundial, mi padre sintonizaba su poderoso Telefunken y entraban (“como un cañón” decía) las primeras notas de la sinfonía de Beethoven que anunciaban el noticiero. “Escuchen ese tá tá tá taaaaaaaá” nos decía… “es la V de la victoria en alfabeto morse…”.
Años más tarde nuestro vecindario de Monserrate fue conmovido por una noticia sensacional. El vecino de los altos de mi casa, el flaco Juan Peirano había sido contratado como locutor de la lejana BBC de Londres luego de una exigente prueba y todos fuimos al aeropuerto a despedirlo. Se quedó en Inglaterra para siempre y resultó ser emblemático para la emisora, por la voz y el talante. Por años escuchamos su programa “Ritmos” y muchos más.
Luego trabajaron allá otros peruanos como Rafael Drinot, Clara Izurieta, Javier Lizarzaburu, entre otros, que fueron espectadores de los problemas que comenzaron a aquejar al otrora gigante de las comunicaciones que pese a su enorme prestigio no pudo vencer sucesivas crisis económicas.
Internet le debe haber dado el puntillazo final y por eso cierran el Servicio Latinoamericano. Pero no olvidaremos sus despachos de la Guerra, de Las Malvinas, de Irak, sus clases de inglés, las entrevistas y, sobre todo, sus lecciones de cómo hacer buena radio entretenida y con enorme esfuerzo de imparcialidad.

(En la foto, Juan Peirano entrevista a Madeleine Hartog Bell, “Miss Mundo”)

Vieja y querida Pirámide Invertida…


Ahora todo el mundo habla mal de ella pero durante 150 años la Pirámide Invertida fue la mejor herramienta para enseñar a un periodista novel a cómo contar las cosas que pasaron. Solo tenía que contestar a las preguntas Qué, Quién, Dónde, Cuándo, Cómo y hasta Por qué y ya se tenía el párrafo perfecto.
Pero ahora cuando el periodismo impreso ya no tiene ninguna posibilidad de ofrecer sorpresas porque las noticias ya volaron por la vía audiovisual o por Internet, la Pirámide Invertida comienza incluso a ser retirada de los sílabos de la especialidad.
Uno de los que la sentenciaron fue el gran Tomás Eloy Martínez en un famoso discurso en la SIP, en 1997:
“Casi todos los días, los mejores diarios del mundo se están librando del viejo corsé que obliga a dar una noticia obedeciendo al mandato de responder en las primeras líneas a las seis preguntas clásicas…”. Y extendía su reflexión hacia las nuevas formas de narrar que están adoptando los periódicos que se defienden del embate de las versiones virtuales.
Los historiadores norteamericanos dicen que aquel modo de escribir con los datos principales en el primer párrafo y luego los detalles secundarios, nació debido a la fragilidad de la red telegráfica de mediados del siglo 19 en los Estados Unidos. Las comunicaciones se interrumpían con frecuencia y muchas historias quedaban truncas. Entonces la agencia de noticias Associated Press impuso a sus corresponsales el modelo que inmediatamente siguieron los demás pues su eficacia quedó ampliamente demostrada.
Y esto se hizo más dramático cuando comenzó la Guerra de Secesión en 1864, fuente de noticias que no podían ser contadas al viejo estilo de crónica frondosa y dramatizada. Al grito de “¡Hechos, solo Hechos!” el periodismo norteamericano giró bruscamente hacia el relato factual, austero, sin adjetivos y proclamando que esa era la mejor manera de ser objetivo.
A partir de entonces todos los manuales de periodismo insistieron en que la técnica de la Pirámide Invertida era “la” manera de contar las cosas. Pero también hay una verdad absoluta que todos los periodistas conocen: “La única regla fija en el periodismo… es que no hay reglas fijas” dejándose así espacios abiertos a las buenas propuestas y a la creatividad.
Los nuevos formatos que empiezan a delinearse en el periodismo exigen cambios en el entrenamiento básico de los novicios en el oficio pero retirar la Pirámide Invertida de las rutinas de práctica es una exageración porque todavía, y por mucho tiempo, seguirá siendo el mejor método y modelo de entrenamiento para contar las cosas.

Una del “Chino” Domínguez

La mañana del primer día del 2002 y el Chino Domínguez llevaba su resaca por la avenida Emancipación, rumbo a su casa. Era temprano pero ya la vida volvía a la ciudad, que despertaba. En la noche había habido cuetes, fiestas, y las calles limeñas mostraban testimonios de la juerga.
Pero ya había comenzado la limpieza municipal y en un tacho de basura, una joven barrendera acumulaba zapatos encontrados en las veredas o en medio de la calle, cada uno con una historia.
El Chino Domínguez nunca abandonaba la cámara fotográfica y jamás desperdiciaba la oportunidad de testimoniar la vida y apenas vio la escena ni siquiera se detuvo. Al paso nomás, apuntó, cliqueó y dejó para la historia esta foto que llamó “Resaca del 2002” que, como todas las obras de arte, admite lecturas múltiples. No es de sus fotos más celebradas opero es una de mis favoritas, al igual que aquella de los “Incas” del Inti Raymi brindando en una picantería cusqueña.
Aquí reproduzco la “Resaca”, a manera de homenaje a su sensibilidad de artista y de periodista vital.

Mubarak no tenía Twitter ni Facebook

“Apaguen la televisión, no vean esos programas extranjeros, váyanse a sus casas y escuchen solamente a su corazón” dijo, más o menos, el vicepresidente de Egipto en uno más de los desesperados intentos del gobierno por detener el verdadero tsunami popular que los venía arremetiendo desde hacía tres semanas.
Ya había fracasado la experiencia de cortar los servicios de Internet porque los servicios secretos de Mubarak estaban convencidos de que Facebook y Twitter eran la fuente e instrumento de todas sus desventuras. Y por esto fue que las primeras persecuciones y capturas fueron a operadores de Google a los que torturaron para arrancarles “la verdad”. Los soltaron luego de varios días porque el problema era que Facebook tenía ya, a esas alturas (la primera semana de febrero) más de cinco millones de activos seguidores de los cuales por lo menos un millón usaban los teléfonos móviles para participar.
Un informe reciente dice que ya funcionan 32 mil Grupos de intercambio de información y no menos de 14 mil blogs, todos dedicados al reclamo de la demolición del gobierno de Mubarak, entronizado e inamovible desde octubre de 1981 (por ejemplo, visiten en Facebook al popular predicador opositor Amr Khaled, que ya tiene 2 millones y medio de Amigos).
Twitter siguió la misma suerte, es decir fue bloqueado por las autoridades pero el veto no resistió más de unos días y al retornar reinició su crecimiento convocando sin cesar a reunirse en la histórica plaza
Otra experiencia fracasada del gobierno egipcio fue el bloqueo de Al Jazeera, la gran agencia de noticias árabe que cumplía su rol informativo pero manteniendo distancias de la dictadura. Apenas fueron transmitidas las imágenes de las masas protestando, Mubarak ordenó el veto pero con Internet ya se transmite en vivo y no basta con cerrar la TV Cable.
En suma, el gobierno egipcio, sus analistas, servicios secretos, estaban convencidos de que los medios de comunicación, los antiguos y los novísimos, eran los promotores de la subversión y que, en el más viejo estilo (quizá faraónico), la solución era cortar la cabeza al mensajero.
Pero ni Facebook, Twitter o MySpace u otras redes sociales son capaces de incendiar la pradera por sí solas, con simples frases de llamado a la insurrección. Es como si creyéramos que la difusión del video derrotó a la dupla Fujimori Montesinos. Pero es verdad que son aliadas poderosas de la democracia.
Hosni Mubarak no tenía cuenta en Twitter aunque alguien le había inventado una pero en broma. Quizá si se hubiera defendido en ese escenario podría logrado algo más que con el obsoleto Mensaje a la Nación.

La prueba toxicológica


Si las cosas siguen así, es probable que el gran debate sea reemplazado por un concurso de baile en el que Gisela o Magaly serían Moderadoras y las preguntas serían reemplazadas por “¡… Ahora bolero… huayno… tango… salsa…!”.(Keiko saldría a escena con Panda Raffo, por ejemplo).
Y la famosa prueba toxicológica deberían aplicarla a nosotros, espectadores y votantes, a todos los que nos vemos obligados a sufrir una campaña electoral absolutamente delirante por lo ramplona y farandulesca. Y seguro que el resultado sería “Intoxicación electoral”.
Los especialistas de algunos candidatos, la mayoría, han elegido la superficialidad de la exhibición mediática, en especial televisiva, como puede muy bien apreciarse en los espacios dedicados a las Elecciones. En todos los horarios y en todos los canales, los candidatos lanzan acusaciones, responden ataques y bailan, todos bailan y hasta cantan.
¿Cuándo apareció en el Perú ese modelo de campaña electoral que sin duda apunta a los sectores amplios de la población procurando fijar imágenes de presidenciables cariñosos, alegres, bailarines, a veces muy machos, que adoran al pueblo y comen la chanfainita que come el pueblo, en un estilo en que las ideas son lo de menos?.
(¿Se imaginan a Fernando Belaunde, a Luis Bedoya Reyes, Armando Villanueva, bailoteando mambo?)
En 1970 un grupo de periodistas fuimos invitados por el gobierno de Eduardo Frei Montalva para espectar el proceso electoral chileno; y asistimos a un par de mitines; y nos sorprendió que los discursos de los candidatos eran precedidos por grupos musicales, lo que llamaríamos aquí “teloneros” en la jerga del espectáculo. Con poderosos parlantes y mucha música llamaban la atención del público creando un ambiente de alegría que culminaba cuando hacía su aparición el presidenciable.
Pero la batalla electoral chilena de entonces tenía una enorme diferencia con la peruana de hoy porque los medios seguían con atención el debate ideológico, las opciones que planteaban las derechas y las izquierdas. En suma, se trataba de elegir un gobierno que, o continuaba con el modelo o sistema tradicional (Arturo Alessandri) o escogía su ruptura (Salvador Allende).
El show, entonces, terminaba cuando se iniciaba el debate serio lo que no ocurre aquí, todavía por lo menos pues aún estamos esperando ideas serias sobre la minería, los derechos humanos, el narcotráfico, el gas, la extrema inseguridad, las relaciones con la vecindad, los tratados de libre comercio y sus desigualdades extremas, etc.,
Pero lo más probable es que esto empeore, porque estamos en época de carnavales.

Luis Jaime, el periodista (Final)


-La renuncia irrevocable

“No va más, muchachos, se acabó… la empresa ha decidido suspender la edición del diario”, dijo Luis Jaime Cisneros a sus periodistas la tarde del miércoles 12 de mayo. “El domingo será la última” añadió. Y dice la crónica que publicó el propio Observador que su director hizo el anuncio “con el rostro apesadumbrado y voz emocionada”.
Pero a la tristeza quizá se sumaba algo de alivio porque hasta entonces sostener la edición cotidiana había sido un esfuerzo enorme.
Era un excelente diario pero no tenía los anuncios suficientes para sostener sus grandes costos y, como se dijo antes, ya el Grupo Vulcano estaba desfondado e incluso su promotor, Luis León Rupp, acusado de estafa, se había marchado a España en febrero dejando sus empresas y empleados al garete.
Pero había hecho esfuerzos por salvar al diario. Por ejemplo, junto con Cisneros, se reunió con los líderes políticos de la oposición aunque no pudo lograr ayuda sustantiva más allá de las promesas de siempre.
Al difundirse la noticia del cierre hubo un alud de expresiones de solidaridad de instituciones, partidos, políticos. Las Cámaras de Senadores y de Diputados emitieron pronunciamientos de respaldo –con el voto en contra de los gobiernistas belaundistas. Todos acusaban el Gobierno de socavar la economía del diario y en particular a Manuel Ulloa, el jefe del Gabinete.
Era verdad que El Observador se había convertido en un dolor de cabeza para el Premier porque pese a que no circulaba como otros, economistas como Manuel Moreyra lo sacudían sin descanso.
El jueves 20 de mayo el Grupo Vulcano anunció de manera formal su retiro de la empresa con un largo editorial en que acusó al Gobierno de maniobrar de manera constante en contra. Dificultó, dijo, el desembarque de maquinarias, marginó al diario de la publicidad estatal y agredió al resto de empresas.
Luis Jaime se despidió con tristeza de sus lectores:
“Tal vez esta columna cierra un periplo. Me suele ocurrir de vez en cuando. Tener que cerrar la casa en que se ha vivido, la ventana que uno abría diariamente para observar el paisaje. Y no poder obtener que la casa se vaya con uno, ni el árbol vecino, ni las caras y las circunstancias que un día preciso sellaron una amistosa colaboración. Pero la vida está llena de estas lecciones. No hay virtud que no tenga su cono de sombra. No hay felicidad que no comporte un lado desgraciado. No hay empeño que no implique fatigas y desasosiegos…”.
Los periodistas formaron un Comité de Lucha para seguir editando el diario y le pidieron a Cisneros que se quedara; luego se organizaron en Frente Unico de Trabajadores y más adelante en Cooperativa.
Pero Luis Jaime ya no pudo acompañarlos y renunció en los primeros días de junio para reincorporarse a tiempo completo a sus tareas en la Universidad Católica.
¿Y El Observador? Su control fue disputado ardorosamente por su personal que siempre había sido políticamente disímil, y solo la gran autoridad de Cisneros lo había mantenido unido y su salida precipitó la división. Fue publicado en varias versiones hasta agosto de 1984. Hasta el final siguió siendo un buen periódico.

–FIN–