JoséMaría Vargas Vila, erótico y antiimperialista

“La pasión desbordada” es una buena descripción de la literatura del casi olvidado literato y periodista colombiano José María Vargas Vila (1860-1933) , autor de más de cien novelas breves inflamadas de exaltación amorosa y erótica que iniciaron en los recovecos de la sensualidad y quizá al sexo a por lo menos un par de generaciones y sin más armas que el idioma convocando a la imaginación.
Así ha pasado a la historia el prolífico autor pero vale la pena recordar que más allá de su fama de transgresor por sus descripciones de amores fogosos que llegaban hasta la lujuria, Vargas Vila fue un empecinado denunciante de la política norteamericana y de las dictaduras latinoamericanas.
“Vargas Vila, su vida y su pensamiento” es el libro de autor anónimo que encontré en un rincón de una librería de viejo del jirón Quilca. En la carátula, diseñada para atraer está el perfil del escritor al lado del dibujo de una bella mujer desnuda, fijando así abusivamente una imagen esteriotipada del escritor.
Hay que decir que Vargas Vila era una celebridad de su tiempo. Los periodistas lo perseguían, le inventaban amores y escándalos y libreros de toda América pirateaban sus libros sin compasión. Si hubiera obtenido derechos por todo lo que se vendió hubiera sido millonario pero no fue así pues murió en la pobreza.
Los críticos literarios lo despreciaban y hasta hoy no ocupa lugar relevante porque lo siguen acusando de cursilería, chabacanería, adjetivación, excesiva, etc.
Pero vale la pena rescatar su historia política acompañando ocasionalmente nada menos que a José Martí en Nueva York. En 1902, por ejemplo, lanzó “Ante los Bárbaros” denunciando lo que llamaba “el peligro del Norte” alarmando a las autoridades norteamericanas que lo urgieron a salir de los EE.UU. Insistió el prolífico colombiano con “Los providenciales”, una violenta acusación de los dictadores centroamericanos y diciendo más tarde que al expulsarlo, los americanos estuvieron “felices de romper una pluma que el oro acumulado en sus sótanos no podía comprar”.
Y en el medio de sus combates antiimperialista seguía escribiendo acumulando títulos y fama, como cuando luego de publicar “Ibis” fue ruidosamente excomulgado por el Vaticano.
¿Un ejemplo de su estilo y pensamiento? Vargas Vila escribió; “Mis libros pertenecen, como yo, a la proscripción. Son flores de batalla y de derrota. Ignoran el sol del triunfo. Se han abierto en plena noche, en su tristeza opulenta, en espera de la aurora…”.

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