El Tudelazo mediático

Julio 26, 2008

Los aspirantes a escritores conocen bien el cuento que publicó “Selecciones” hace muchos años. Un profesor dice a sus pupilos que una buena historia debe tener Sexo, Religión, Celebridad, Misterio. Y una alumna escribe: “¡Oh, Dios mío, estoy embarazada!” –dijo la princesa. –“¿De quién será?”

Algo parecido manejan los periodistas y deben aprenderlo en las aulas. Los llamamos “Criterios de Noticiabilidad” y no son otra cosa que los ingredientes necesarios para calificar un suceso como Noticia. Los más populares, como en el ejemplo de arriba, son Cercanía, Misterio, Sexo, Interés Humano, Dinero, Notoriedad de implicados, Enfrentamiento, Violencia, etc. y, sobre todo, Continuidad, es decir, que permanezca el mayor tiempo posible en categoría de Actualidad, y si es en Primera Página, mejor.

Los hermanos Tudela han regalado a los periodistas la historia perfecta al trasladar su sórdida guerra por una herencia millonaria a los medios masivos y no solo porque tienen los elementos noticiables sino porque ellos mismos decidieron que un buen uso de las primeras planas podría servirles para inclinar opinión a su favor.

El Tudela mayor, Francisco, fue Canciller de Fujimori y entonces evidenció al menearse en público con el Baile del Chino-Chino que carecía de temor al ridículo; y también aprendió que en la batalla de la propaganda no importar mentir si se hace muy seguido: los medios no tendrán tiempo de rectificar, aclarar.

El “Tudelazo” tiene de Dinero, Notoriedad, etc. y viene así robando enormes espacios en los medios. El periodismo ha decidido concederlos al presunto Gran Mundo limeño para que los peruanos, desde el Club Nacional hasta el Club Social de Huaycán, contemplen el espectáculo de la despiadada persecución de presuntos hijos codiciosos que pelearán por la plata incluso luego de que su padre muera, lo que sucederá más temprano que tarde.

Permítanme una sugerencia a los medios masivos: destinen un espacio fijo, no muy grande, para las novedades del caso, cada día, que podría titularse “Los Tudela, Hoy” con música de fondo tomada, digamos, del film “Tiburón”. Así quedaría más espacio para cosas importantes.


La Radio es imbatible

Julio 19, 2008

La radio es, por muy lejos, el principal medio de difusión en el mundo.

Los viejos bolcheviques lo adoptaron pronto porque decían que era “un periódico sin papel y sin fronteras”, usándolo de inmediato como el principal informante y promotor de su revolución. Por supuesto, en la zona llamada capitalista, la publicidad radial floreció al instante haciéndose toda una especialidad; y solo Europa se defendió de ambos modelos, imponiendo la cultura.

En el Perú, el astuto presidente A.B. Leguía concedió el monopolio a una empresa de sus amigos, la Peruvian Broadcasting, y cuando la inauguró, en junio de 1925, la mitad del discurso estuvo dedicada al tema de las “provincias cautivas” por Chile. Leguia ya confiaba en el poder de propaganda de la radio.

La Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, fueron escenarios de enfrentamientos radiales en los que los contendientes desplazaron formidables recursos para procurar adhesión a sus razones.

Muchos años después la TV pareció derrotarla pero la radio se adaptó a las nuevas tecnologías –el transistor, por ejemplo- y tuvo un renacer extraordinario. Y ahora mismo, cuando parecía que Internet barrería con todos los antiguos medios y la Onda Corta casi desaparecía, la radio ha encontrado sin problemas espacios en el novísimo medio.

Nadie sabe cuántas emisoras hay en el Perú porque el abaratamiento y simplificación tecnológicas han hecho posible que proliferen las llamadas “radios piratas”, sin licencia y muy difíciles de acallar.

Felizmente, al lado de las omnipotentes y gigantescas Cadenas, están las emisoras alternativas, Barriales, Educativas, Comunitarias, que con frecuencia se enfrentan al sistema y grupos de presión locales y que nos dan otras voces, otras versiones. Tenemos ejemplos heroicos, como Radio Cutivalú de Piura, que se enfrenta al poder de una opulenta empresa minera –por solo citar un ejemplo. Los “Radialistas y Apasionados” nos prueban cada día que hay otras ventanas para mirar al mundo.

¿Una prueba más de su importancia? El silenciamiento, vía boicot publicitario de César Hildebrandt, una voz más incómoda que nunca.

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Nada como las Buenas Noticias

Julio 12, 2008

¿Qué pasaría si el Congreso decidiera que es obligatorio publicar por lo menos un 50 por ciento de buenas noticias? Un Paro Nacional de protesta no parece ser una Buena Noticia y por tanto no se hubiera divulgado ni una línea sobre el tema. Es decir, el sueño de, digamos, Jorge del Castillo y su aparato de periódicos y emisoras que las ocho de la mañana decretaron que el Paro había fracasado.

Este anhelo no está tan lejano ni exótico. El Congreso de Rumania acaba de aprobar que la mitad de noticias difundidas por los medios deben ser “positivas”, disminuyendo a la mitad las nuevas sobre alzas de precios, accidentes, crímenes y desgracias nacionales en general.

Los periodistas rumanos han recibido la disposición con sorpresa y humor porque al asumir el nuevo periodismo occidental postCeacescu descorrieron la cortina de la realidad a los rumanos, mostrándoles el desastre de país que tenían y que la propaganda plena de buenas noticias les había ocultado por años.

“Las buenas noticia son las malas noticias” es una vieja frase que se repite en las redacciones porque, efectivamente, es lo asistemático lo que da vida al tipo de periodismo que cultivamos. La vieja prensa socialista, por ejemplo, carecía del factor Sorpresa porque solo publicaban lo previsible.

Hay experiencias históricas a la vez que dramáticas. En los Estados Unidos alguien lanzó el diario “Good News” que fracasó pronto por aburrido; y cuando las dictaduras han impuesto el “No News Good News”, los lectores se han retirado porque los medios se convierten pronto en boletines empresariales –como sucede ahora con nuestro Canal estatal.

Esto pasó en el Perú en tiempos de la dictadura militar cuando se inventó el término “parametrado” para notificar a los medios que debían informar “dentro de los parámetros de la Revolución de las FF.AA.” y así evitar críticas “no constructivas”. Lo malo, al igual que en el caso de las Buenas Noticias, alguien absolutamente terrenal debe decidir lo que es “constructivo” o “malo”.

(Pero la verdad es un poco menos de infortunios, crímenes y desgracias no le vendría mal a la televisión dominguera ¿no creen?)


¡Las primeras Diez Mil!

Julio 6, 2008

Día histórico para el “Tío Juan” porque las estadísticas muestran que el blog “Historias de Periodistas y Periodismos” sobrepasó las 10 mil visitas de cristianos que decidieron leer mis artículos, o “posts” en la jerga.

Han sido poco más de dos años, es verdad; y hay coleguitas que hacen 10 mil mensuales y se baten a diario con comentaristas que los abruman con interrogantes y hasta insultos. No, mi blog no está para eso. No plantea controversias (salvo algún adjetivo que se me escurre por ahí) y no tengo casi “comments” que administrar o censurar.

Este sistema (“WordPress”, al igual que otros) me dice cuántos me leen cada día; qué han leído, a qué hora; y compara cifras y muestra una curva que me ilustra sobre el interés de mis textos.

El más leído –más de 500 lecturas- es el que dediqué a Pocho Rospigliosi titulado “Qué pasó, qué pisó” que seguramente consultan estudiantes; le sigue “Memorias de una pulga”, título que induce a creer que se trata de la célebre novela pornográfica. Y en tercer lugar, la crónica “Janeth, la última periodista senderista”, una historia dramática.

Son en total, en este blog 172 artículos dedicados al tema del periodismo.

Y digo “en este blog” porque he tenido varios con títulos como “Tío Juan Periodista”, o “Cucú Press”, con diferentes anfitriones.

Quien me introdujo en el mundo del blog o la Bitácora, fue mi talentosa alumna Diana Zorrilla quien un día, hace ya unos cuatro años, me preguntó, casi asombrada: “Profe ¿usted no tiene un blog?”, avergonzándome. Le confesé, culpable, que ni siquiera conocía el tema. Luego recibí otras ayudas, como de Agustín Cortesana, Jorge Yactayo, Christian Manrique; consejos de colegas avezados en este arte, como Manuel Jesús Orbegozo (“Un Mundo un Día”) y otros más.

Y ahí en adelante me convertí en un “bloguero” pertinaz aun que solo llevo al blog los textos relativos al periodismo. Escribo más cosas, como los despachos de “Cucú Press Agency”, que tiene entre otros cínicos lemas “Si la verdad incomoda, cámbiala”, “El buen periodismo no dice la verdad”, etc.

Además administro el blog de Historia de los Medios de la Pontificia, que hoy mismo, por ejemplo, registra más 65 mil visitas, prueba del interés por el tema.

Bueno, nos vemos en las 20 mil.

Gargu


Esa crónica no pudo escribirla

Julio 5, 2008

“Si la foto no fue suficientemente buena, es que no estuviste suficientemente cerca” insistía el célebre foto reportero Robert Capa. Y de hecho su fidelidad a sus principios le costó la vida al pisar una mina en Vietnam.

El consejo ¿vale para los reporteros de prensa? ¿Cuán cercano de la noticia debe estar un ágil cronista policial, por ejemplo?

Esto es lo que probablemente pensó el colega macedonioVlado Taneski que decidió que la mejor manera de narrar los detalles de un asesinato era… cometiéndolo él mismo. Y por esto sus narraciones informativas de varios crímenes resultaron ser impactantes, plenas de color y detalles dramáticos.

Taneski, de 56 años, un hombrón fuerte y solitario, era redactor del diario local de la ciudad de Kicevo, en Macedonia, donde se venían cometiendo crueles asesinatos de mujeres ya mayores y sin que la policía lograra acertar en sus búsquedas.

Los mejores datos sobre el tema los tenía este veterano periodista que visitaba la casa de las víctimas.. La última, de 65 años, fue hallada con una docena de heridas en el cráneo y fracturas múltiples en las costillas.

¿Quién querría matar a la anciana Zivana? se preguntaban familiares y amigos, ya decepcionados por el accionar de la policía. Por los crímenes anteriores fueron detenidos dos sospechosos que fueron condenados ¡a prisión perpetua! en juicios que fueron, claro cubiertos por el periodista.

Pero había un detalle, que advirtió un policial perspicaz. Las crónicas informativas de Taneski eran perfectas, relataban con detalles amplios cómo habían sido los asesinatos (como un magnífico Nuevo Periodismo) y por ahí se deslizaron un par de datos que las pesquisas policiales nunca habían conocido y menos divulgado. Esas informaciones solo podían provenir de alguien involucrado en los crímenes.

Corrieron a arrestarlo y Vaneski se entregó y confesó que, efectivamente, él era el asesino de aquellas mujeres, contando detalles espeluznantes e indicando los lugares donde habían enterrado los restos de las infortunadas.

Sus vecinos se extrañaron mucho de la detención porque apreciaban al periodista como “tranquilo y amable… ¿un asesino?

Lo encerraron un viernes y al día siguiente amaneció muerto en su celda, ahogado. “Se suicidó metiendo la cabeza en un balde de agua” afirmó el jefe policial, “y además dejó una carta confesando todo”. Se añadió así un misterio más a la dramática historia del periodista que quería más cerca que ninguno, aunque esta vez, dijo un comentarista, no pudo escribir la crónica –lo que le hubiese encantado.

…………..


¡¡Lomògrafos al ataque!!

Junio 28, 2008

No queridos amigos, no se trata de perseguir Lomos, Lomitos o Lomazos de los que algunos lectores han estado pensando (y viendo fotos en los últimos días). Se trata de una novedosa especialidad de la fotografìa, popularizada con el curioso nombre de “Lomografìa”.

Hace años, en la vieja URSS y más precisamente en Leningrado (hoy San Petesburgo) se fundó la empresa “Leningradskoye Optiko Mechanicheskoye Obyedinenie” (LOMO) para producir aparatos fotográficos. Y pocos años antes de la Caída del Muro, un ejecutivo ordenó fabricar una copia de la magnifica máquina Minox, japonesa, que era solida, buena y barata.

Así nació la Lomo, soviética, popularizada muy rápido en el antiguo mundo socialista, que añadía a las virtudes de la máquina japonesa un lente luminoso, que puede producir efecto de túnel. Un mecanismo automático de exposición hace que se puede usar de noche, sin flash.

Superada después, claro, por otras máquinas, las ahora excomunistas Lomo pasaran a ser obsoletas y de colección hasta que un grupo de jóvenes vieneses compraron varias en Praga y las usaron de manera divertida, disparando sin mirar al visor, asaltando turista, apretando el clic desde la cadera al estilo del viejo oeste. Casi eran cámaras de Usa y Botar.

El resultado fue un verdadero hallazgo: fotos luminosas, “casuales”, divertidas, con una reproducción diferente de la realidad detenida en el tiempo por las nuevas cámaras.

Total, fundaron la Sociedad Lomogràfica, se extendieron hacia “Embajadas Lomogràficas” (no hay en el Perú, que yo sepa, pero sí en el resto de Latinoamérica) y montaron en 1994 una gran exposición, paralela, en Moscú y Nueva York.

Fueron diez mil fotografías con una mirada distinta del mundo que hicieron que las olvidadas Lomo retornaran al mercado, aunque ahora se consigue modelos americanos y japoneses con algunas de sus mejores características.

Los Lomògrafos tienen su Decálogo, que cito:

1.- Lleva siempre la cámara

2.- Usala de día o de noche

3.- Lomografiar no interrumpe tu vida; la pone en escena

4.- Dispara desde la mano, no desde la cara

5.- Acércate todo lo que puedas a tu objetivo

6.- No pienses

7.- Actúa rápido

8.- No miras cuántas fotos quedan en el carrete

9.- Después tampoco

10.- Lo principal: no te preocupes por ninguna de estas reglas.

Buenas lomografìas pueden verse, por ejemplo, en los Perfiles de Facebook, donde se prefiere lo casual y divertido. Y para más y mejor información visiten Wikipedia.

Por último, cualquiera puede ser un lomògrafo…así como también puede ser un buen “Potògrafo”… pero esta es otra especialidad, para otro día…


Las imbatibles campanas de Moquegua

Junio 21, 2008

Un persistente toque de campanas fue suficiente para hacer saltar de sus lechos a los moqueguanos, en aquella madrugada hace unos días. Miles corrieron nuevamente hacia el Puente Montalvo porque creían que la policía se aprestaba a romper el bloqueo. Cuando se supo que había sido una falsa alarma, el campanero interrumpió el llamado y todo volvió a la calma.

Muchos, es verdad, confiaban en las radioemisoras que se habían comprado el pleito ciudadano pero algo raro pasó esa noche: un oportuno corte de luz dejó sin poder transmitir las noticias. Solo quedaban entonces las viejas e imbatibles campanas.

Esos bronces demostraron, una vez más, que eran imbatibles para convocar y que no se ha inventado nada todavía, teléfonos celulares e Internet incluidos, capaz de reemplazarlas.

Su historia, usando un lugar común, se pierde en la noche de los tiempos. Pero seguramente fueron los chinos los primeros en usarlas. Con los años, pasaron de campanillas a enormes y excesivos artefactos como aquella gigantesca que luce en el Kremlin en Moscú (La llaman “La Zarina”) y que pesa tanto que nunca pudieron alzarla hasta lo alto del campanario que la esperaba.

Al Perú las trajeron los invasores españoles y los Pizarro pagaron las primeras de Lima para la Catedral. Luego, al construirse las otras iglesias, llegaron también las ordenanzas eclesiásticas de cómo, cuánto y cuándo debían ser agitadas esas campanas, en un complicado código que los limeños aprendían desde el uso de razón. Por las campanadas y la manera de tocarlas se sabía de muerte de principales, procesiones,incendios, agonías, festividades, y sobre todo, de alarmas.

El toque más temido era sin duda “Al Arma”, advirtiendo que se cernía un peligro, tal como sucedió aquella tarde en que los chalacos supieron que el temible Francis Drake había anclado en el puerto y aguardaba en silencio la oportunidad de asaltar la opulenta Ciudad de los Virreyes.

Las campanas al vuelo aterrorizaron muchas veces más a los vecinos incluso hasta bien avanzada la república pero poco a poco fuimos perdiendo memoria del significado de aquellos toques.

Luego el ruido del tránsito y las distancias terminaron de ocultar para siempre los sonidos de las venerables campanas del centro de Lima y que ya son de escasa utilidad.

Sin embargo todas las iglesias convocan a sus fieles a campanadas, aunque se escuchen muy poco. Probablemente los toques más hermosos de la ciudad sean los del carillón de la Virgen del Pilar de San Isidro, que antes de las 11 o las 12, brinda un verdadero concierto que vale la pena escuchar.

¿Y las campanas de Moquegua? No sabemos si las autoridades las considerarán subversivas ordenarán su clausura. ¿Imposible? ¿Acaso no sabemos que la palabra Imposible no existe en el diccionario peruano?


El apagón mediático “Chacón”

Junio 14, 2008

Quizá fue Alejandro Magno, o Julio César. Con seguridad no fue Goebbels el primero porque desde muy antiguo existieron los silencios mediáticos, es decir, los ocultamientos de noticias.

En tiempos oscuros, de dictaduras, aquellos sigilos son proverbiales pues sencillamente se imponen o compran, como el caso del gobierno de Fujimori y su operador Montesinos.

La historia reciente nos cuenta de silencios crónicos de consenso. Por ejemplo, la homosexualidad de la esposa del presidente Roosevelt que todos “sabían” y que recién salió a luz cuando se publicaron las encendidas cartas de amor que le dirigía a una periodista neoyorkina.

O los amores de Marylin Monroe y el presidente Kennedy que ningún periodista se animó siquiera a insinuar. He leído alguna vez que el presidente Allende amaba a su asistente, también que Miterrand tenía una pareja que todos conocían y nadie mencionaba, y así otros, muchos más casos que logran un raro consenso entre los periodistas y las empresas.

Y tenemos casos criollos, por supuesto, no solo ligados al amor sino a la política. Nicolás de Piérola se exhibía sin recato con una bella señora francesa, madame Garruaud; Manuel Prado no disimulaba sus arrebatos con la que luego sería su esposa, la señora Clorinda Málaga; todos los periodistas sabían de los devaneos de Manuel Odría con una bella cantante. Y también se conocía algo de los militares velasquistas pero ¿quién se hubiera atrevido a mencionarlo?

También hay los apagones mediático-políticos en democracia y quizá el más notable de los últimos tiempos fue el que llamamos “apagón Yanacocha” y que duró semanas debido a la enorme influencia de la empresa minera del norte del país.

Y hace unos días, cuando el diario La Primera narró que Alberto Fujimori recibía visitas de señoras congresistas en la noche, ocurrió uno de esos rarísimos apagones: la noticia no rebotó en ningún medio (que sepamos) al viejo estilo de Montesinos. Fue el llamado “Apagón Chacón” porque demostraba que la congresista Chacón visitaba con frecuencia y en las noches al reo Fujimori para llevarle antojitos (lo dijo en TV: algún postre, pollo a la brasa comprado a la pasada… tallarines verdes “que le gustan mucho”…) y lo acompañaba a veces hasta cerca de la medianoche.

Todo lo cual consta en el Libro de Visitas de la administración del Penal, así que no hay que hacerse el ofendido.

El diario no hizo insinuación alguna y se limitó a mostrar hechos, de tal manera que el presunto mal gusto lo pusieron los malos pensamientos de quienes quisieron.

Pero fue de peor gusto y dudoso periodismo no recoger siquiera que el acusado Fujimori disfrutaba de comodidades enormes que, estamos seguros, él y Montesinos no hubieran concedido a nadie.


-El satélite “Chile”

Junio 7, 2008

Finalmente Chile tendrá su satélite, que se llamará precisamente “Chile”, con “capacidades civiles y militares”. Solo le falta resolver la licitación entre canadienses y franceses y luego abonar 70 millones de dólares que no tiene ningún problema para sacar de la billetera.

Nuestro Ministro de Defensa ha anunciado que el Perú también estudia el tema, etc. y que a lo mejor nos sumamos al club de dueños de satélites que integran Brasil (9), Argentina (6), México (3) y ahorita Chile, antes de fin de mes.

Convendría recordar que el Perú estuvo entre los promotores más entusiastas de un satélite para el viejo “Pacto Andino”.

El personaje de esa historia se llamaba Miguel Colina, un apasionado de las telecomunicaciones y convencido de la necesidad de integrarse al mundo vía los satélites.. Fue el gestor de la estación terrena de Lurín, en 1967, que haría posible que los peruanos viéramos en 1969 la llegada del hombre a la Luna “en vivo y en directo”.

En 1974 (recuerden el contexto) fue creada la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones de América Latina (ASETA) que pocos años después decidió autorizar el “Proyecto Cóndor”. No era nuevo porque hacía tiempo que Colina insistía en el proyecto “SATAN” que debía llevar telefonía y televisión a las poblaciones rurales,

Cuando el proyecto avanzaba y se hacían las gestiones en la UIT para la reserva de la órbita y otros detalles surgió un poderoso competidor que acabó con la idea.

El empresario René Anselmo, mexicano-norteamericano, logró quebrar la resistencia estatal de los EE.UU. y logró licencia en 1984 para un satélite particular de telecomunicaciones, al que llamó PanamSat, y luego, oportunistamente, “Simón Bolívar”. Después ofreció al Perú el uso de un “transponder” al precio simbólico de un dólar al año, además de otros incentivos a funcionarios que votaron por el gasto mínimo en contra de los 300 millones de dólares que costaba la independencia satelital y el Proyecto Cóndor fue colocado en el ridículo estado de “congelación dinámica”.

Chile siempre se opuso pero ahora, que la batalla es distinta, el satélite le resulta indispensable.

¿Y el Perú? Probablemente el Ministro de Defensa recomiende que usemos el “Google Earth” que es más barato, para aguaitar a nuestros vecinos.


-Breve recuerdo de “Xanno”

Mayo 29, 2008

Lo conocí mejor hacia 1955 o 56 en La Crónica cuando Alejandro Romualdo
redactaba una columna de crítica de artes plásticas que se llamaba “¡Cuidado
con la Pintura!” y era ya un combativo y radical militante de izquierda, además de un intelectual reconocido. Yo estaba distante de la política, más interesado en los reportajes y las crónicas que en los combates partidarios y antisistema en que él participaba con pasión creciente.
Y dijo mejor porque ya lo conocía del colegio San Agustín, yo primarioso y él de los mayores con los Salazar Bondy. Y porque vivía al fondo de una casona de vecindad en la calle Belaochaga con su hermano y su mamá.
Años después me hice casi su vecino –el parque del Olivar de por medio- y nos frecuentamos, conversamos, compartimos y nos peleamos muchas veces porque Xanno-el apodo que eligió- no era una persona fácil por su vehemencia en sostener puntos de vista extremos.
En los últimos años se había convertido en un personaje del barrio. “El poeta”, le decían el peluquero, el periodiquero, el panadero, el dueño de la bodeguita de media cuadra, que eran testigos de cómo muchas personas lo buscaban y hasta aporreaban el portón de metal que se negaba a abrir. Eran periodistas, estudiantes, amigos, que querían verlo, entrevistarlo, conversar con él.
Lo veíamos veces caminando por el parque hablando solo con su tono de bajo profundo y fuerte, gesticulando, alegando contra enemigos con los que litigaba por su casa y contra sus antiguos adversarios políticos. Había sido fuerte, de pecho ancho, con aspecto de boxeador –decía Vargas Llosa- pero ahora estaba ya muy delgado, demacrado, con cabellera blanca flotando al viento.
Ofrecía, es verdad, cierto aspecto de perturbado pero esta visión desaparecía
cuando al reconocer a los amigos tejía frases ingeniosas, sabias, ocurrentes,
que evidenciaban su enorme talento y cultura.
Vivía solo porque hacía ya muchos años que se había divorciado y sus hijos, ya mayores, estaban cada uno por su lado. Austero al extremo, solo tenía su cama, una mesa, un par de sillas y montañas de libros. Cada mediodía salía para almorzar en alguno de los restaurantes casi caseros del barrio para luego sumergirse nuevamente en su habitación a escuchar la radio y leer. A veces armaba su caballete y dibujaba y trazaba formas en papel que no sé si guardaba. Nunca veía televisión; ni siquiera tenía el aparato.
Romualdo hizo de todo en el terreno de las artes y las letras. Cronista,
crítico, reportero, caricaturista, ilustrador, pintor, ensayista, profesor
universitario pero sobre todo, poeta.
En estos días de duelo por su desaparición se le harán seguramente homenajes a su poesía más ilustrados del que yo pudiera componer ahora.
Pero me falta una nota personal que añadir. Mi hijo mayor, Eduardo, hizo su
tesis para graduarse de Bachiller en Literatura en la Pontificia Universidad
Católica y eligió como tema la poesía de Romualdo. Un día de 1982, en una
pequeña aula, defendió su “La evolución de las concepciones de poesía y poeta en la obra de Alejandro Romualdo”, frente a un jurado que integraban, entre otros Ricardo Gonzales Vigil y Susana Reisz.
Confundido entre los pocos asistentes estaba el poeta, en la que probablemente fue la única vez que visitó la Universidad.
Romualdo lanzaba frases como rayos que herían y hacía dibujos que pasaron a la historia, como aquella caricatura del terrateniente Pedro Beltrán en Octubre colgado de la cruz con el epígrafe “El Señor de los Mil Agros”. Y muchas más que habrá que recoger de la multitud de revistas y diarios en que dejó regado su talento.
Pese a su genio, tenía una multitud de amigos que se preocupaban por su salud y su vida. Varios porfiaron por arrancarle al Estado una pensión que le permitiera superar dificultades pero una férrea burocracia ministerial lo impidió siempre.
En fin, será imposible olvidarlo.