¡Expreso se defiende! (Final)

-Aquel 5 de febrero de 1975

Esta fue quizá la ultima vez que el Frente Unico de Trabajadores de Expreso y Extra salió a las calles a defender a Velasco. Fue el 7 de Junio de 1975

Esta fue quizá la ultima vez que el Frente Unico de Trabajadores de Expreso y Extra salió a las calles a defender a Velasco. Fue el 7 de Junio de 1975

Aquella tarde del 5 de febrero en que la turba acosaba a los trabajadores de Expreso y Extra y se acercaba peligrosamente portando latas de gasolina, los defensores se hacían la misma pregunta: “¿Porqué no vienen los militares a protegernos?” y pedían a Paco Moncloa que llamara a Palacio de Gobierno porque la situación era desesperada.
La respuesta del General Graham fue sorprendente: “-No se preocupen, no les va a pasar nada… estamos viendo qué solución le damos a todo esto”. (Olórtegui, ob. Cit. P. 309)
El problema era que los asaltantes ya dominaban la plazuela Sebastián, a unos 50 metros del pequeño edificio y pese a la resistencia de palos y piedras de los defensores se hacía ya probable que lograran ingresar por alguna de las puertas.
La alarma creció cuando se supo que el líder sindical Antonio Laynez había sido herido y capturado aunque poco después logró zafarse y correr hasta una puerta lateral. Allí fue atendido con un simple torniquete. Pero también había heridos en el bando contrario pues las pedradas eran eficaces y además surgiendo aliados inesperados: varios vecinos decidieron apoyar a los de Expreso y lanzaban proyectiles y hasta agua caliente que hacían retroceder a los sediciosos.
A las tres de la tarde el griterío era general, la turba avanzaba y retrocedía ante la inesperada resistencia de los periodistas y gráficos que ya se veían agotados.
De pronto resonaron disparos en la avenida Tacna, a una cuadra escasa. Desde la azotea de Expreso distinguieron a soldados que disparaban sus fusiles pero al aire, no querían matar a nadie, lo que hizo que los asaltantes persistieran pero pocos minutos después apareció un “jeep” con oficiales que también disparaban y detrás un enorme tanque de aquellos nuevos que enfiló su temible cañón hacia el grupo central.. Ahora sí, la masa se dispersó, todos corrieron, se ocultaron…
Y sucedió algo insólito: los oficiales del “jeep” dispararon sus ametralladoras contra la puerta y fachada del diario haciendo saltar vidrios hiriendo seriamente el fotógrafo Otto Díaz.
Los militares tenían órdenes precisas y ciegas: evacuar el edificio, que todos se vayan a sus casas, sin importar que los sitiados alegaran que defendían al Régimen. Y no valieron las razones del Director. Así, levantando los brazos, salieron todos a la calle, abandonando el edificio que acaban de proteger de la turba que ya había desaparecido.
En la noche volvieron al diario y prepararon una edición de emergencia contando los hechos.
El Gobierno declaró el Estado de Emergencia en todo el país y, sobre todo, dispuso el famoso Toque de Queda. Nadie podría circular entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, horas en que la ciudad quedó totalmente en manos del Ejército.
¿Y el destino de Expreso y Extra? Recuérdese que el general Velasco fue reemplazado en agosto por el general Morales Bermúdez quien prometió “profundizar la revolución”. Fue una burla. En pocos meses todos los periodistas leales a la Revolución fueron despedidos de Expreso y Extra y algunos hasta deportados. En 1980 los diarios fueron devueltos a Manuel Ulloa y el Frente Único pasó a la historia.
(Hay pocos trabajos sobre este episodio. El más interesante es sin duda la tesis del conocido sociólogo Aldo Panfichi quien se graduó de bachiller en 1982 con el texto “”Los sucesos del 5 de febrero: una aproximación de estudio” que se puede consultar en la biblioteca de la PUCP. De sus Conclusiones tomamos un párrafo: “Los sucesos del 5 de febrero a pesar de originarse en un fisura de los aparatos coercitivos del estado, revela una serie de fracasos en la implementación del proyecto político reformista implantado por el Gobierno Militar que jefaturó el General Juan Velasco Alvarado. Los sucesos indican que, tras 7 años de gobierno, el régimen militar no logró, pese a sus múltiples intentos, plasmar un activo apoyo popular”. ).

FIN

¡Expreso se defiende! (Dos)

-Aquel 5 de febrero de 1975

Luego del ataque e incendio del diario Correo, la masa se dirigió por la avenida Tacna hacia el local de Extra y Expreso, en el jirón Ica. Era sin duda el blanco más preciado para la turbamulta dirigida por agitadores del Apra porque eran los periódicos que con más contundencia habían apoyado las reformas velasquistas desde su expropiación en marzo de 1970.

El viejo local de los diarios del jirón Ica.

El viejo local de los diarios del jirón Ica.

Para ese momento, pasado el mediodía, ya era claro que se lidiaba con varios frentes: las turbas lumpen con saqueadores que aprovechaban el desconcierto, asaltando y robando a manos llenas; los grupos dirigidos por el Apra con participación de extremistas de Bandera Roja, entre otros, y que tenían objetivos claros; los altos mandos militares divididos ante la falta de resolución del Presidente Velasco que dudaba en ordenar la salida de tropas para defender a la ciudad.

“La cuadra cinco de Ica, entre Tacna y Chancay, está desierta. Pero en la esquina de Chancay los de Expreso esperan a la turba desde hace rato. Han levantado una primera línea de barricadas con sus bobinas de papel, colocándolas en pleno cruce” (Olórtegui Ramírez, Elmer. El Señor de los Incendios. 5 de febrero de 1975. La última insurrección del APRA. Edición personal. Lima. 2001. P. 301).

El periodista Elmer Olórtegui, a quien desde temprano lo motejaron “Paiche”, ha contado en detalle el asalto de los diarios y la encarnizada resistencia que opusieron los trabajadores gráficos, periodistas, administrativos, hombres y mujeres que decidieron hacer frente al asalto sin más armas que piedras, alguna botellas de ácido sulfúrico y, sobre todo, con mucha decisión.
¿Quiénes estaban ahí? El director Alberto Ruiz Eldredge, los jefes Rafael Roncagliolo, Pierre de Zutter, Francisco Moncloa, Francisco “Paco”Landa, Owen Castillo, Hernán Zegarra, Enrique Paredes, Ernesto Chávez, Mario Campos, … entre los gráficos los líderes Antonio Laynez, Carlos Ramos, Carlos Linares, Salomón Orellana… Eran un centenar destacando un puñado de bravas reporteras encabezadas por Zoraida Portillo.
Expreso ya no era el mismo de antes, de cinco años atrás cuando luego de una intensa lucha sindical habían logrado que el Gobierno expropiara la empresa y la entregara en administración a sus trabajadores reunidos en un Frente Unico, que debían agruparse en la Cooperativa Prensa y Pueblo.
Pero en julio de 1974 el gobierno militar confiscó los diarios principales y los asignó a “sectores organizados de la sociedad” y los trabajadores de Expreso y Extra recibieron son sorpresa que ellos también habían sido expropiados y asignados a la inexistente “Comunidad Educativa”. Renunciaron al director Efraín Ruiz Caro y nombraron al citado Ruiz Eldredge. El general Velasco y su gobierno traicionaron así las expectativas de quienes durante cinco años habían sido los más decididos defensores del régimen.
Olórtegui comenta en su libro: “No obstante el desplante velasquista ahí estaban los trabajadores de Expreso-Extra dispuestos a defender los diarios con uñas y dientes, en vez de dejarlos a merced de los enemigos del gobierno y salvar primero su pellejo”.
Finalmente los asaltantes llegaron casi hasta la plazuela San Sebastián y los defensores de los diarios comenzaron a corear a gritos: -“!Expreso no se rinde, Expreso se defiende!” y los recibieron con una lluvia de piedras.

Mañana: “General ¿Por qué no vienen soldados?”

En pleno saqueo, en tiendas del jirón Emancipación

En pleno saqueo, en tiendas del jirón Emancipación

¡Expreso se defiende!!! (Uno)

-Aquel 5 de febrero de 1975

Correo
Cinco de febrero de 1975 y cien historias por contar. Por ejemplo, la huelga policial y el atrincheramiento de cientos de guardias en Radiopatrulla de la av. 28 de Julio y el salvaje asalto gubernamental con tanques y a cañonazos, la ciudad sin custodia, los enjambres lumpen avanzando y saqueando tiendas en el centro, el incendio de los diario Correo, el asalto a SINAMOS , la destrucción del nuevo teatro del Centro Cívico, la quemazón del Círculo Militar en la Plaza San Martín la violenta pero tardía respuesta del Ejército, los centenares de saqueadores acribillados por los nerviosos soldados pero, sobre todo, la responsabilidad del Apra que aprovechó los pleitos internos de las Fuerzas Armadas y condujo las turbas hacia blancos políticos bien seleccionados, como los diarios.
Fue una mañana terrible de miedo, de cierrapuertas al viejo estilo porque los rumores avanzaban como las turbas. A la Residencial San Felipe llegó el grito de ¡Ya vienen, ya vienen!” y todos nos refugiamos, cerramos, atrincheramos, aguardando…
El primer grito de los agitadores apristas fue marchar hacia el diario La Crónica, que dirigía Guillermo Thorndike. Pero tuvieron suerte de no llegar porque el famoso Gringo había previsto un ataque. Leamos lo que escribió el gran periodista Domingo Tamariz, jefe de La Tercera:

“Y a qué hora vendrán a La Crónica? Era la pregunta que flotaba en el ambiente. Se armó entonces un piquete de defensa premunido de pistolas y metralletas que Thorndike, previendo una situación de fuerza, había adquirido desde meses atrás para defender el diario de cualquier amenaza. Los que no tenían armas se habían provisto de fierros y hasta palos de escoba (…) Se vivían horas dramáticas, inciertas, plagadas de rumores. Como nunca, sin un policía en las calles, la ciudad a merced de las turbas que recorrían como alucinadas las principales plazas y avenidas, azuzadas por alguna gente que, todo parecía indicarlo, eran del Apra” (Tamariz Lúcar, Domingo. Memorias de una pasión. Tomo II (1965-1980). Jaime Campodónico/Editor. Lima. 2001. P. 284).

SaqueoThorndike no hubiera dudado en disparar a los agitadores que retrocedieron al encontrarse con militares en La Victoria.
El campo de batalla central fue entonces el Centro Cívico y luego el diario Correo. Hugo Neira, su director entonces, organizó una breve resistencia pero la turba era enorme y bien proveída de gasolina que no dudaron en arrojar contra las puertas y prenderle fuego.
Y luego: ¡A Expreso, a quemar a esos comunistas!!

Mañana: La resistencia

UCHURACCAY, la más triste noticia

-El día en que lloraron todos los periodistas

Personajes del drama: los comuneros asesinos, el cadáver de un periodita. Al fondo un militar vigila..más allá un reporftero registra la escena.

Personajes del drama: los comuneros asesinos, el cadáver de un periodita. Al fondo un militar vigila..más allá un reporftero registra la escena.

Las redacciones de todo el mundo recibieron con asombro primero, con indignación y lágrimas luego, la insólita noticia de que en el Perú andino y lejano ocho periodistas habían sido asesinados el 26 de enero de 1983 cuando marchaban tras una noticia.
Desde entonces todos los años los periodistas recordamos con tristeza aquellos días que siguieron al drama de las familias afectadas, los colegas de las redacciones en que trabajaban y las versiones que circularon sobre quienes los asesinaron a golpes y pedradas.
Vuelven a la memoria, por ejemplo, la Comisión Vargas Llosa, el juez Ventura Huayhua, el juicio a los tres campesinos que fueron declarados culpables en Lima, los periodistas que recogieron testimonios cruentos como César Hildebrandt para su programa de TV, José María Salcedo director del diario Marka, el general Noel Moral, etc.
No debemos olvidar a Luis Morales corrresponsal de Marka en Ayacucho, quechua hablante perfecto, quien interrogó a los campesinos asesinos el día en que ellos mismos desenterraron los cadáveres de los periodistas; y tampoco debemos olvidar que Morales fue asesinado a balazos poco años más tarde.
Las entrevistas de Morales con los comuneros fueron largas y muy incómodas para los militares que vigilaban a todos y que más tarde impedirían nuevos interrogatorio como los agresivos que hizo nuestro amigo.
Aquí, un fragmento reproducido en el Diario Marka el 31 de enero de 1983, pág. 12.:

“-Vas a hablar claro porque también hablas castellano .
-No señor, no sé hablar castellano.
-¿Cómo te llamas?
-Saturnino Ayala.
-Hace un momento me has dicho que los sinchis vinieron y les dijeron que cualquier persona extraña que venga a este pueblo o pase por acá no debe ser de confianza y deben matarla-
-Sí.
-¿Quién les ha dicho eso?
-Los sinchis…
-¿Los sinchis les han dicho que deben matar?
-Han venido en helicóptero y se han sentado en esa pata (morro) y nos han dicho… sáquenle los ojos, la lengua a la gente que no conocen, que son enemios.
-¿Así les han dicho?
-Sí.
-Está bien señor, eso es lo que nosotros queríamos saber. ¿Cuándo fue eso?
-El 20 más o menos han venido los sinchis.
-¿En diciembre?
-En enero han venido los sinchis. Por eso nosotros, que somos ignorantes, hemos hecho caso a lo que nos han dicho.
-Cuéntame claro ¿cuántos días han pasado desde que les han dicho eso hasta que llegó esta gente? Los periodistas han venido el miércoles más o menos a la hora de la tojora (hora de chacchar la coca), a las 4 de la tarde..
-Sí.
-¿Qué día les han dicho eso los sinchis?
-Han venido casi terminando la semana, más o menos el jueves o viernes. No sabemos mucho, porque somos ignorantes…”.

Era evidente que los comuneros habían sido instruidos para que se refugiaran en su presunta ignorancia y así, pasados días y semanas creyeron estar a salvo. Pero más adelante casi todos fueron también asesinados en varias incursiones senderistas o militares.
En los años transcurridos se han hecho varias investigaciones importantes que permiten reconstruir lo que pasó aquel día luctuoso en un contexto complicado.
Pero ninguna mitigará el enorme pesar de aquel día en que la noticia llegó a las redacciones.
……

Humberto Damonte, sindicalista, editor, político, amigo…

Humberto Damonte en foto de José Vidal. En La República.

Humberto Damonte en foto de José Vidal. En La República.

Semblanza de un gran editor

Ya no está con nosotros Humberto Damonte, quien fuera uno de los editores más importantes de las últimas décadas. Su sello “Horizonte” publicó decenas de títulos, enriqueciendo en particular a la historia del Perú -aquella que otros editores soslayaban- sobresaliendo la edición de la obras completas de José María Arguedas. Había dejado su librería “El Sótano” de la plaza San Martín para llevar sus libros a su hogar en San Miguel donde seguía recibiendo a sus buenos amigos, editando, distribuyendo y, como no podía ser de otro modo, interesándose en la política de izquierda. Allí lo sorprendió la muerte.
Lo conocimos en los avatares del diario “Expreso” del ya lejano año 1970 cuando fue llamado por nuestro amigo Efraín Ruiz Caro para que se hiciera cargo de la administración de la empresa que había sido confiscada por el gobierno militar presidido entonces por el general Velasco Alvarado. Eran tiempos de intensa batalla política, pugnas en la “Revolución”, reformas tan importantes y controversiales como la Educativa, la Agraria, la Industrial,
un conjunto de decisiones que nos obligaban a tomar posiciones. Buena parte de la izquierda se plegó al gobierno militar que parecía enrumbar al país hacia caminos que el socialismo había reclamado.
Damonte llegaba a “Expreso” como gerente –era economista y contador- pero su vocación habían sido desde temprano el sindicalismo y luego la política. Empleado bancario mientras estudiaba, muy rápido escaló posiciones en el sindicato, luego en la Federación de Empleados Bancarios llegando a ser su Presidente, participando a la vez en el “Movimiento Social Progresista” que reunía a importantes jóvenes intelectuales.
Era un verdadero veterano de las luchas sindicales como lo apreciamos desde la primera asamblea en que participó. Era un “Frente Unico” difícil, de obreros tipógrafos experimentados y periodistas divididos que debían llevar adelante una empresa editora pero Damonte imponía siempre su contundente sentido común y, sobre todo, sin perder nunca la calma. Impasible, pugnaba con tesón imperturbable por su punto de vista… que generalmente se imponía.
Al dejar “Expreso” volvió a la pequeña empresa de distribución y venta de libros que había fundado con Francisco Moncloa y que luego, ya manejada por él solamente, se convertiría en la gran editorial “Horizonte” que todos conocemos.
Pero no dejó la política. Lo acompañé en la fundación del semanario “Marka” en mayo de 1975 planteando ya la decepción por la “Revolución” y pocas semanas después fuimos detenidos y deportados a Buenos Aires. Allá estuvimos un par de meses con Carlos Malpica y otros dirigentes y regresamos cuando Morales Bermúdez reemplazó a Velasco.
El nuevo gobierno fue todavía más duro con la oposición de izquierda y en mayo de 1978 Damonte junto Javier Diez Canseco y otros fueron deportados a la Argentina de Videla, en el marco de la tenebrosa “Operación Cóndor”. Lograron salir y nuestro editor pasó a México por una buena temporada.
En fin, la biografía política y periodística de Humberto Damonte es extensa y no fácil de seguir por su actividad constante siempre en el marco de las izquierdas aunque solo había militado, como dijimos arriba, en el Social Progresismo.
A partir de los ochentas ya dedicaba la mayor parte a “Horizonte”, cambiando de local, de la Galería Gallos-Mogollón a la extensa del jirón Camaná hasta terminar en la plaza San Martín, en “El Sótano”. El local de ventas era relativamente pequeño pero una estrecha escalera llevaba a un gran sótano donde instaló oficina y depósito. Allí también trabajó la viuda de Arguedas, Sybila Arredondo, preparando la gran edición de la obra completa del famoso escritor. Sigue leyendo

¿Qué tal si cambiamos el “Día del Periodista”?

¿Qué les parece si cambiamos la fecha para festejar nuestro día, el Día del Periodista? Aquí van varias propuestas.

Debemos contar primero que el “Día del Periodista” no nació así porque el Decreto Supremo que lo instituyó en un lejano 1ro. de octubre de 1953 decía que esta fecha sería recordada como “Día del Periodismo Nacional”. El general Odría lo firmó y se publicó en “El Peruano” para darle valor legal.

La decisión se sustentaba así: “Habiéndose fundado el primer diario de Sud América el 1 de octubre de 1790 con la denominación de El Diario de Lima, ninguna otra fecha tiene mayor significación para conmemorar el Día del Periodismo Nacional”.

Citemos a Gargurevich: “Pero un sector importante de los periodistas ya habían decidido en 1950 y con ocasión del primer Congreso Nacional de la flamante Federación de Periodistas del Perú, instituir el ´Día del Periodista¨. Recordemos también que la Federación fue fundada un l de octubre y la ponencia sobre el “Día” fue presentada por el venerable Antenor Escudero Villar.

La historia se enreda más pero el hecho es que los colegas, tanto de la Federación como de la Asociación Nacional de Periodistas asumieron la fecha como “Día del Periodista”, sin mayores alusiones a su editor, el español “Jaime Bausate y Mesa” quien realmente se llamaba Francisco Antonio Cabello y Mesa.

-“26 de Enero”

En 1984, cuando había sido elegido nuestro primer Decano del Colegio de Periodistas del Perú el colega Mario Castro Arenas, el Consejo Nacional de la institución acordó enviar un proyecto de ley al Congreso instituyendo el 26 de enero como Día del Periodista. Se recordará que es la fecha aciaga de los muertes de Uchuraccay.

En los considerandos decía el anteproyecto, entre otras cosas, que “Dicha festividad del Día del Periodista (1 de octubre) fue establecida por el simple acto de conmemoración cronológica de un diario colonial, fundado cuando nuestro país se hallaba bajo el dominio español y la referida publicación reflejaba el pensamiento y los intereses de la monarquía y no las aspiraciones del entonces avasallado pueblo peruano…”.

Y agregaba que la fecha del martirio de los colegas en Uchuraccay “simboliza los valores permanentes y peruanistas del periodismo profesional así como los objetivos supremos de la libertad de expresión consagrados por la Constitución….”.

No sabemos en qué quedó el proyecto pero debe estar por ahí olvidado en algún cajón.

-“10 de abril”

Un entusiasta sanmarquino, el colega Roberto Revoredo, viene haciendo campaña desde hace años para que nuestro Día pase a ser el 10 de Abril porque aquel día en 1821, circuló en Huaura el periódico revolucionario “El Pacificador del Perú”, realizado, editado, por los periodistas de San Martín.

Efectivamente, eran cuatro hojas donde con lenguaje encendido reclamaban la independencia: “…Un solo medio señalan la experiencia, la razón y el interés de ambos para pacificar el Perú y tranquilizar toda la América: RECONOCER SU INDEPENDENCIA (…) La demostración de esta verdad, mirada desde todos puntos de vista que ella ofrece, es el principal objeto que nos proponemos en el Pacificador del Perú”.

Es buena la propuesta del colega, quien ha hecho una investigación sobre los periodistas de San Martín y de su labor como propagandistas de la revolución. Su libro se titula “Influencia del periodismo del Ejército Libertador en la Independencia del Perú” .

“22 de octubre”

Tenemos otra propuesta que tampoco está mal: la fecha de fundación del diario “El Peruano” , una histórica e importante iniciativa de Simón Bolívar y que se publica hasta hoy.

La fecha de fundación ha sido por mucho tiempo objeto de discusiones pero el joven historiador Víctor Arrambide estableció que “El Peruano” tuvo como origen indubitable a “El Peruano Independiente” editado por encargo del Libertador por su oficial periodista Tomás de Heres.

La confusión se debía a que no parecían existir ejemplares de aquel diario primigenio pero Arrambide lo localizó en la Universidad de Yale que hace muchos había recibido una colección de periódicos y papeles donados por Hiram Bingham, el falso descubridor de Macchu Picchu.

Más adelante será reemplazado por “El Peruano” a secas que circuló a partir del 13 de mayo de 1826, pero no hay ninguna duda sobre su origen, editado también por Tomás de Heres y por orden de Bolívar.

-“18 de Abril”

Hay más propuestas todavía, como por ejemplo el día en que los Pregoneros limeños anunciaron en las plazas principales de Lima que las Cortes de Cádiz habían decretado la Libertad de Imprenta y que en consecuencia cualquiera podía editar un periódico sin pedir permiso a nadie, ni al Virrey ni a la Iglesia.

El Decreto fue publicado en La Gaceta de Gobierno del 18 de abril de 1811 y seguramente con gran disgusto del virrey Abascal. Y quien abrió fuegos fue un bisemanario titulado “El Peruano”, el 8 de setiembre de aquel 1811. Pero no tenía nada de revolucionario, su historia es irrelevante para el proceso independentista.

Los Periodistas se pronuncian. Declaración de Urubamba

Declaración de Urubamba, Cusco, 2015
XXV Congreso Nacional Ordinario de Periodistas

Los periodistas de todas las regiones del país, representantes de las 104 Asociaciones Provinciales afiliadas a la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, declaran al término de las sesiones plenarias del Vigésimo Quinto Congreso Nacional Ordinario celebrado en la Ciudad de Urubamba, Cusco, durante los días 16, 17, 18 y 19 de setiembre de 2015, lo siguiente:

La realidad del país hace ver que lo social debe significar de cara al futuro, la clave central en la agenda de trabajo de toda la ciudadanía, sin distinción de razas, géneros, credos o ideologías, decidida a gestar el nuevo desarrollo y la construcción de una sociedad más justa y más digna, tal como anhelaron los precursores y próceres de la independencia política, entre ellos José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru.
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