Don Ramón, candidato a Rector de San Marcos

¿Conocen al abogado Ramón Ramírez Erazo? ¿No? Mejor. Es candidato al importante cargo de Rector de la Universidad Nacional de San Marcos y deberá competir (si su candidatura es aceptada en estos días) con catedráticos tan destacados como el sociólogo Nicolás Lynch, el filósofo Zenón de Paz, el abogado Javier Villa Stein y algunos más.

Pero ninguno de sus probables futuros contrincantes luce sus méritos académicos: ¡siete maestrías y siete doctorados!! (véase ilustración adjunta).

¡Siete maestrías y siete PHD!!

¡Siete maestrías y siete PHD!!

Es verdad que ha tenido algunos tropiezos pero de poca monta. Por ejemplo, el 2010 fue descalificado como postulante al Tribunal Constitucional porque lo señalaban como promotor del infame semanario “Confidencial” (véase youtube) y luego del diario “La Nación”.  También fue descalificado como postulante a Defensor del Pueblo, en el año siguiente. Injustamente, sin pruebas, pura envidia presumimos (¡siete Phdsss!)

También en el Colegio de Abogados le tienen ojeriza. Fue suspendido por un Tribunal de Honor por dudas sobre sus doctorados.

Y así, su larga vida de profesor y estudiante eterno (¡siete maestrías!) ha tenido tropiezos varios, producto de la proverbial incomprensión criolla.

No debemos olvidar tampoco que ha publicado decenas de libros y que promete no cobrar sueldo cuando asuma el Rectorado (que no es mucho negocio, valgan verdades).

Un candidato tan señalado merece mayores líneas que estas pero no debemos olvidar que don Ramón es un maestro de la demanda, la acción de amparo, el habeas corpus y todos los instrumentos legales que existen para sacarnos del camino.

(Claro, con siete maestrías y siete doctorados no hay quien le gane).

¿Pasará la valla de precalificación para Rector? ¿Estará en el debate con los catedráticos mencionados? Hay que ver ese culebrón. No se lo pierdan.

(Siete doctorados. Qué envidia).

 

Y la Guerra Fría llegó a Tacna (Final)

Resumen de lo publicado.- Apenas localizado el avión boliviano siniestrado casi en la cumbre del volcán Tacora llegó un avión norteamericano a Tacna y un helicóptero partió al lugar. Buscaban documentos secretos que presuntamente portaban dos diplomáticos cubanos. Encontraron el maletín, devolvieron algo a las autoridades, transportaron algunos cadáveres al poblado de Charaña y se marcharon.

 -Y hubo dos tragedias más…

Médico

Luego de que los militares norteamericanos y peruanos registraron la zona del accidente, uno de los helicópteros trasladó a la cumbre al Juez de Turno y al médico legista, el distinguido tacneño Carlos Céspedes Quelopana. Ambos debían cumplir con los trámites de rigor para finalmente autorizar el traslado del medio centenar de víctimas.

Cuando decidieron volver fueron sorprendidos por la noticia de que el helicóptero no podría aterrizar por mal tiempo. La única opción –para no pasar allí la noche- era descender hasta la carretera y viajar a Tacna en automóvil.

El médico y el juez comenzaron el descenso pero apenas habían avanzado unos cincuenta metros Quelopana pareció tropezar y cayó pesadamente. Sus acompañantes corrieron a levantarlo, ayudarlo, pero el médico había muerto. El corazón no había resistido y el infarto fue fulminante. No tuvieron más remedio que embolsar el cadáver y añadirlo a la lista de cadáveres que debían llevar a Charaña.

Nuestro diario inventó irresponsablemente un final: “… enfermeros de la Guardia Civil lo atendieron de inmediato pero todo fue inútil. Céspedes había fallecido, con una sonrisa en los labios, con la satisfacción del deber cumplido”.

Pero todavía faltaba una tragedia más. Varios familiares de los muertos en el accidente habían subido hasta el lejano Charaña para identificar a sus seres queridos y entre ellos el empresario teatral chileno Oswaldo Vergara. Su esposa, Marina Osses era bailarina, “vedette” conocida y viajaba para cumplir un contrato.

Vergara reconoció inmediatamente a su esposa y se lanzó a abrazarla y costó mucho a los policías separarlo del cadáver. Luego, resignado, pidió descansar, dijo que se sentía mal y cuando llegó un médico a examinarlo lo encontró ya muerto. La altura y la emoción acabaron con su vida. Y así, otro cadáver fue añadido a los que debían llevar, unos a La Paz, otros a Arica.

Todavía hubo un episodio más en esta historia. Varios días después ingresó a Tacna el diplomático cubano Alfredo García Almeyda y aparentemente con un pasaporte chileno perteneciente a “Moisés Gómez”. Pero la policía tacneña lo conocía o fue avisada. Lo cierto es que lo urgieron a regresar a Arica por “irregularidades en su pasaporte”. Y el cubano no tuvo tiempo siquiera de decir qué iba a Tacna, donde estuvo quince minutos.

FIN

 

Y la Guerra Fría llegó a Tacna (III)

Resumen de lo publicado.- La noticia de que un avión boliviano había caído a pocas horas de Tacna rompió la monotonía de nuestro diario “Sur”. Y a las pocas horas de conocerse que se había estrellado circuló la noticia de que entre sus pasajeros había cubanos que quizá portaban documentos secretos. Al día siguiente un enorme avión llegó a Tacna portando dos helicópteros; armaron uno que partió raudo al lugar del siniestro.

 -“Los rangers están en Tacna”

Chachacomani

“¡Han llegado los rangers… ya partieron a buscar los documentos secretos de los cubanos!”. La noticia circuló por la ciudad y decenas de curiosos corrieron al aeropuerto para verlos, y nosotros entre ellos. Efectivamente, al lado de un enorme aparato “Hércules” estaba una gran carpa y un puñado de soldados trajinaba alrededor de un helicóptero alistándolo para su partida. El otro ya estaba en la zona del accidente.

Ninguna autoridad tacneña dijo una palabra, no tuvimos fuentes para averiguar nada, salvo mi contacto: “Avisaron que llegaban una hora antes… vienen de Panamá… el jefe es un coronel que salió entre los primeros…”.

Desde Tacna partieron por carretera varios periodistas pero el viaje demoraba varias horas por un camino largo y peligroso, por lo que las autoridades prefirieron esperar la ayuda norteamericana.

El lunes 18 un aparato llevó al Juez Instructor José Julio Jiménez y al médico Legista Dr. Carlos Céspedes pero no pudieron aterrizar aunque vieron que ya había una carpa de lo que llamaron “la comisión de salvamento”.

Dicha “comisión” no era otra que el grupo de militares comandados por el coronel Edward Fox y que se habían dedicado a buscar y rebuscar entre los cadáveres y los restos del aparato el maletín de los cubanos y que finalmente encontraron.

¿Hallaron documentos comprometedores, útiles para la causa anticomunista y anticastrista de los norteamericanos? No lo sabremos nunca.

Pero el avión era boliviano y el gobierno democrático de Paz Estenssoro reclamó por la ingerencia extranjera. Por eso pocos días más tarde el canciller peruano, vicealmirante Llosa, dijo a la prensa: “Había un pistola automática, dos cacerinas vacías, varios cartuchos… y ningún documento trascendente. Haremos un inventario y devolveremos todo a Bolivia”.

Y agregó: “Se ha hecho todo un alboroto alrededor de papeles sin ninguna importancia”.

El hecho es que tres días después y tan sigilosamente como habían llegado, los “rangers” desarmaron su carpa, metieron los helicópteros a la gran panza del avión y se marcharon, igual como llegaron, esto es, sin casi avisar, sin permiso, de regreso a la Zona del Canal, su base de operaciones.

La lista de pasajeros llamó mucho la atención. Estaba una reina de belleza de Cochabamba, el exjefe de la Fuerza Aérea de Suecia, varios bolivianos notables. El copiloto había pedido estar en el vuelo porque quería comprar artefactos pues se casaba en pocos días más. Una azafata perdió el vuelo porque estaba mal del estómago.Y también los diplomáticos cubanos.

Los cadáveres fueron llevados a Charaña, en Bolivia y luego unos a La Paz y otros a Arica, para su identificación y sepultura.

Mañana: la tragedia final

 

Y la Guerra Fría llegó a Tacna… (II)

Resumen de lo publicado: Era marzo de 1963. En Tacna, lejana, calurosa y soñolienta, los periodistas del novísimo diario “Sur” nos aburríamos porque no pasaba nada que pudiera satisfacer la sed de noticias del legendario Raúl Villarán, hasta que una tarde sucedió algo sensacional: un avión del Lloyd Aérea Boliviano, que había partido de Arica hacia La Paz ¡había desaparecido!

Así era el avión boliviano siniestrado en los Andes

Así era el avión boliviano siniestrado en los Andes

-La irresponsable agencia UPI

“La Paz, marzo 16, (UPI).- Tras ocho horas  de infructuosa búsqueda de un avión boliviano con 41 personas a bordo, los funcionarios a cargo de esa búsqueda comenzaron a analizar la posibilidad de que el aparato fuese tomado por los cubanos que iban a bordo, para dirigirse al Perú”.  Una vez más, la irresponsable agencia de prensa United Press International (que felizmente ya no existe), conocida por su anticomunismo sin límites, comenzó a tejer una historia más de las que han abundado en la Guerra Fría.

La UPI, por ejemplo, inundó de mentiras los diarios durante el episodio de la fallida invasión de “Bahía de Cochinos” en Cuba, en 1961. Y en sus delirios anticastristas llegó a escribir: “Miami, 20 (UPI).- El Primer Ministro Fidel Castro ha sido incapacitado por los bombardeos de los aviones el lunes pasado, con un colapso físico y mental. Se está tratando de mejorarlo”. Y también afirmó que en La Habana un submarino soviético cargado de joyas, oro y dólares aguardaba a los castristas que serían derrotados… para llevarlos a Moscú a disfrutar de su dinero. (Todo fue publicado en “La Prensa” de Lima, vocero principal del anticomunismo limeño)

Así, cualquier cosa podía esperarse de UPI, que mandó otro despacho diciendo que según los peritos de la región, el avión podría haber aterrizado en “una pista abandonada en Zorritos, 60 kms. Al oeste de Pucallpa, en la selva peruana”.

Algo más: “La teoría de la toma del avión por los cubanos partidarios del actual régimen de Cuba se basa en las circunstancias de que viajaban en el avión dos personas de esa nacionalidad y un checoslovaco”.

Lo cierto es que aquel domingo 17 de marzo una docena de aviones buscaban en las altas cumbres andinas de Chile, Bolivia y Perú, cuando ya los diarios de esos países confirmaban que entre los pasajeros iban efectivamente dos diplomáticos cubanos, Enrique Valdez y Juan Molén, quienes fueron descritos por UPI como “correos secretos”. Pertenecían a la legación cubana en Chile y viajaban en alguna misión de servicio que Cuba nunca se sintió obligada a detallar.

Finalmente la conspiración se derrumbó ese mismo día cuando uno de los aviones divisó los restos del avión: se había estrellado cerca de la cumbre del volcán Tacora pero hacia el lado boliviano cerca de un remoto poblado llamado Charaña.

No había acceso desde Bolivia y tampoco desde Chile. El única manera de llegar era por aire o por una carretera, luego trocha, que partía de Tacna. No había helicópteros en Bolivia y menos en Tacna.

Pero el lunes 19, al día siguiente del hallazgo, mi informante en el aeropuerto me llamó, agitado: “¡Ha llegado un avión norteamericano enorme, están bajando soldados americanos, les dicen rangers, están bajando dos helicópteros… ya armaron uno… está partiendo!!!”.

Mañana: La CIA busca el maletín cubano

Un avión perdido, Cuba roja, rangers, la CIA… y así la Guerra Fría llegó a la lejana y aburrida Tacna… (I)

-Memorias de periodista

Así ilustró "La Crónica" el lugar del accidente.

Así ilustró “La Crónica” el lugar del accidente.

“¡Vamos, desahuévense, quiero noticias, muertos, asesinos, catástrofes, algo debe pasar en Tacna!” nos urgía el legendario Raúl Villarán desde Lima casi a diario. Pero, ay, en la lejana y aburrida Tacna no pasaba nada, o casi nada, en aquel verano caliente de 1963.

El diario fundado por el magnate pesquero Luis Banchero Rossi todavía se llamaba “Sur” y Tacna había sido elegida como el primero de la gran cadena de “correos” que había encargado a Villarán.  Y es que los Banchero eran tacneños; poseían un pequeño viñedo y todavía vivía la anciana madre que insistía en administrar su modesta “bodega de vinos” pese a los ruegos del hijo millonario de que se mudara a Lima.

Para la redacción y taller alquilaron un local a dos pasos del céntrico Pasaje Vigil y allí instalaron un viejo linotipo al que había que rogarle para funcionara, una rotoplana que cada noche amenazaba con desarmarse y un cuartito de comunicaciones para recibir desde Lima informaciones vía alfabeto morse. De película.

A mediados de 1962 llegó el equipo de redactores estrella de la flamante Empresa Periodística Nacional (EPENSA) que se instaló en el Hotel de Turistas. Era la agresiva vanguardia de choque liderada por el propio Villarán, quien encontró que su rival era el alicaído diario “La Voz del Sur” de la familia Carbajal, que sobrevivía a duras penas gracias a los avisos judiciales.

Alborotaron Tacna, sin duda, al buscar material para los famosos “Inactuales”, reportajes que Villarán sacaba de la manga cuando no había nada que publicar, y lanzaron el diario con gran propaganda. Finalmente abandonaron la ciudad dejando deudas, corazones partidos, mesas y vidrios rotos en bares y burdeles, recuerdos de trompeaderas y borracheras fenomenales, y llegó para hacerse cargo el experimentado periodista arequipeño Jorge Hani, a quien yo reemplacé a fines de 1962.

La “vanguardia” se marchó a Piura a fundar “Correo”, al asalto de la plaza de los venerables “El Tiempo” y “La Industria”.

La paz volvió al ambiente periodístico tacneño. Cada mañana mis cuatro redactores se lanzaban como sabuesos a las calles, instituciones, a buscar “noticia”. Nada.

Téngase en cuenta que eran tiempos de dictadura militar y las fuentes informativas estaban más cerradas que nunca. El Ejército se había negado a aceptar el triunfo del Apra en las elecciones que 1962 y gobernaba la Junta Militar. Primero el general Pérez Godoy, defenestrado por el general Lindley justamente a principios de aquel 1963.

La última buena noticia era que la joven elegida como Reina del Carnaval tacneño era hija de ¡una chilena!!!! Algo inaceptable para los heroicos tacneños que la bombardearon con bolsas de tierra durante el Corso que recorrió la ciudad. Luego, nada.

Pero una tarde el operador de morse que recibía los despachos de Lima me sacó de mi siesta para informarme a gritos:

-¡Se ha perdido un avión boliviano, dicen que puede haber caído por aquí, cerca de Tacna!!

Lancé de inmediato a mis jóvenes reporteros a buscar, preguntar, indagar, a escuchar la radio. Y efectivamente, un avión de pasajeros de la empresa Lloyd Aéreo Boliviano que había partido de Arica con dirección a La Paz había desaparecido del radar sin dar cuenta de su paso por los controles. Se había excedido largamente en el horario de llegada, el pronóstico era sombrío: había desaparecido en alguna parte entre Perú Chile y Bolivia.

Mañana: Los correos secretos de Cuba

 

 

 

 

 

 

La primera canallada de Fujimori: el “Ojo” falso

La Gran Final del debate de 1990

Ilustración de "Página Lbre" del lunes 4 de junio de 1990

Ilustración de “Página Lbre” del lunes 4 de junio de 1990

Las palabras finales del debate le correspondían a Alberto Fujimori. Habían sido casi tres horas en las que Mario Vargas Llosa se había defendido académicamente y con firmeza de las acusaciones de que su gobierno planeaba un “shock aterrador”.
Fue el domingo 3 de junio de 1990 cuando debatieron los candidatos que habían pasado a la segunda vuelta, Fujimori y Vargas Llosa, actuando como moderador Guido Lombardi.
Y al final el público no pudo menos que sorprenderse, y seguro que Vargas Llosa más todavía, cuando Fujimori dijo:
“…Voy a tener que hacer una denuncia muy grave que echará por tierra la seriedad política de mi oponente. Tengo aquí una publicación, una especie de encarte con el logotipo del diario Ojo, que ha sido impreso, hasta donde sabemos, en número de quinientos mil ejemplares para ser distribuidos el día de mañana. Aquí se dice que el doctor Vargas ha ganado este debate…”.
Y levantó dos hojas del presunto diario “Ojo” ante el desconcierto de Vargas Llosa y sus asesores que nada pudiera idear, replicar, porque ahí nomás Lombardi dio por terminada la confrontación que había acaparado la atención nacional.
Apenas terminado el debate los directivos de “Ojo” desmintieron con energía que existiera aquel periódico exhibido por Fujimori, y se aprestaron a denunciarlo judicialmente. Solidariamente la mayoría de diarios protestaron por el engaño, como ”El Comercio” por ejemplo, que editorializó diciendo “Un caso indigno y bochornoso”. El Colegio de Periodistas también se unió a la denuncia pero sin duda el efecto televisivo había sido devastador.
Pocos días después Alberto Fujimori ganó ampliamente las elecciones asegurándose la impunidad y dejando para el recuerdo su primera canallada, lo mismo que a quien ideó la estratagema que no fue otro, con seguridad, que Vladimiro Montesinos.
La verdad es que nunca existió tal edición, eran solo un par de hojas mal impresas destinadas a llamar la atención y que fueron destruidas inmediatamente por el entorno fujimorista que contaba con el diario “Página Libre” para elevar el tema a primeras planas y que al día siguiente del debate lanzó: “Debate acaba en escándalo. Fujimori descubre fraude. Edición extraordinaria de Ojo inventa triunfo de MVLL”.
Nada pudo hacer el Fredemo, el partido de Vargas Llosa para revertir el impacto del canallesco invento de Fujimori.
Ha pasado muchos años pero siempre habrá tiempo para recordarlo como uno de los operativos sicosociales más exitosos de la pareja Fujimori-Montesinos.

El director de “Ojo” era por entonces Fernando Viaña y los dueños la familia Agois Bnchero que no disimulaban su fervir por el Fredemo, tal como “Página Libre” y “Novedades” lo hacían por Fujimori. Y para mejor prueba aquí agrego la primera página auténtica de “Ojo” de aquel domingo.

Verdadera

 

Y “La República” se burló de “El Comercio”…

Las páginas Dos y Tres de "La República", del 14 de marzo

Las páginas Dos y Tres de “La República”, del 14 de marzo

“El Comercio” anunció con la solemnidad de siempre que asumía el formato “Berliner” y “La República” le tomó el pelo haciéndole recordar que ese formato lo asumió hace ya años, aunque no agregó (para no incordiarlos más) que la mayoría del periodismo mundial hace mucho que se trasladó a ese tamaño que no es otra cosa que la media entre el viejo tamaño “standard” y el pequeño “tabloide”.
En la actualidad la prensa impresa que lucha por sobrevivir al tsunami digital “on line”, se presenta en cuatro formatos básicos, a saber, el Standard, antiguo, legendario que hasta hace poco mantenía diariamente “El Comercio” (al que volverán los fines de semana según anunciaron).
Le sigue en popularidad el Tabloide, creación de principios del siglo 19 y que fue llamado así porque apareció como un intento de condensar las noticias acompañándolas de fotos. Pero pronto los tabloides, que tenían menor precio, se inclinaron hacia el sensacionalismo naciendo así el “tabloidismo” como estilo de hacer periodismo (en nuestro caso encajan en la descripción los diarios “Trome”, “Extra”, “El Chino”, etc.).
Pero hubo una nueva opción, el Tabloide Serio, de los que abandonaron el gran formato para reducirse y pidieron ser llamados “Compactos” (como “Perú21”, “Gestión”, “El Peruano”, etc.).
Y finalmente apareció la opción del tamaño Berliner o “Berlinés” que “El Comercio” anunció que adoptaba justificando la decisión con sesudas reflexiones.
Así entonces, “El Comercio” se puso a tiro de su adversario en el tema de la concentración que no desperdició la ocasión de tomarle el pelo aunque muy bien hubiera podido señalarle que el Complejo de Adán no es ajeno al periodismo criollo.
El mismo día en que “El Comercio” apareció con formato nuevo, el 14 de marzo, “La República” dedicó sus páginas Dos y Tres a comparar el viejo tamaño del diario de La Familia con el que ellos asumieron hace ya años y no solo en tamaño sino en estilo noticioso.
Y para rematar la burla el famoso “Carlín” caricaturizó al analista Arellano en escena que nuestros lectores apreciarán aquí abajo…

Una buena caricatura vale más que mil palabras...

Una buena caricatura vale más que mil palabras…