El tercer aventurero

“Historia de tres aventureros”

Leamos esto, coleguitas:“Lo cierto es que el mundo se maneja desde el delirio. Así como George Bush transporta en su comitiva a un ex cocinero de Mc Donalds diestro en preparar su plato favorito, los chiles jalapeños, culinaria con la que pretendió agasajar a la reina de Inglaterra; así también Alejandro Toledo y Eliane Karp decidieron implantar la realeza inca en las calles de Camacho y lograron primeras planas”.

¿No es una bobada?

Sorprende que un profesional de la destreza de Umberto Jara sea el redactor de este y muchos otros párrafos más en su reciente libro dedicado a denostar a la pareja presidencial y de paso, probablemente, ganarse alguito a su costa.

El texto de Jara está, advierto, bien escrito y se lee rápido y fácil pero padece de un defecto central, una especie de enfermedad incurable, de un mal tan irrecuperable como es la ausencia de credibilidad en lo que afirma el autor. Es decir, no le creemos lo que dice.

Jara es un abogado que incursionó con éxito precoz en el periodismo impreso primero, y luego en la televisión, desde donde apoyó con todo lo que tenía al gobierno de Fujimori y su asesor Montesinos. Está, digamos, en la lista de periodistas que encabeza Nicolás Lúcar e integra, entre otros, Mónica Delta, todos profesionales que no supieron permanecer en el lugar exacto que les concede este oficio y que traspasaron la línea que marca la diferencia entre el periodismo que puede ir de lo amable a lo agresivo, y el periodismo al servicio de intereses. O como decimos aquí, el periodismo “mermelero”.

Este reconocimiento invalida de entrada sus textos críticos al gobierno actual porque es fácil imaginar que este libro, que circula sin pie de imprenta, sin editor, sin dirección, etc. , se unirá a la pila de textos dedicados al insulto de la pareja presidencial y para favorecer intereses que no sabemos por ahora reconocer.

El libro nos lleva a la reflexión sobre el poder de los periodistas. Es verdad que los profesionales de la pluma noticiosa tienen la facultad de escribir y describir lo que ven, expresar opiniones pero tienen un límite preciso: todo su trabajo deberá estar basado en que lo que dicen es verdad, que aquello pasó, que tienen fuentes citables, comprobables.

Pero en el libro de Jara cuando se llega a un nivel de afirmación en que el lector reclama “la fuente”, parece responder de la manera más acomodaticia posible: inventando un interlocutor y reclamando que lo creamos. Así, nos propone como fuente de datos importantes al “comando Schenone”, el “hermano Noé”, “Elías Merenskey”, etc. en un juego de espías de radionovela.

No pues, así no vale coleguita.La historia de la pareja Toledo se presta efectivamente a la narración pintoresca y de mucho color y es verdad que el destino nos hizo una mala jugada a los peruanos al proponernos a don Alejandro como alternativa a Alan García.

Pero la historia que se cuente debe ser de a verdad, no de invenciones y reinvenciones como las que nos endilga al cómodo precio de 15 soles y en Wong, el colega Jara y con gracias por comprar un original, aunque sea mentira.Umberto Jara no hace ningún favor al periodismo y se une a los que hicieron de la diatriba su modo de vida. Por eso le propongo que en la segunda edición asuma protagonismo y retitule su libro como “Historia de Tres Aventureros”.

Derechos Reservados. Cucu Press Features Syndicate

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s