La Garganta Equivocada

Pobre Lector/Especial

La “Garganta” equivocada

“Lo sentimos. Yo y mis alumnos estábamos en un error” se ha apresurado a declarar el distinguido y veterano profesor de periodismo de investigación William Gaines, de la Universidad de Illinois, que señaló a Fred Fielding como el –según el cristal con que se mire- “patriota” o “traidor” de Watergate.. Esta es la historia: hace un par de años, un grupo de estudiantes de periodismo anunciaron a la prensa que habían descubierto la identidad de “Garganta profunda”, quizá el personaje más famoso de la historia del periodismo norteamericano de los últimos 30 años, y luego de una ardua investigación iniciada en 1999.

Recuérdese una vez más que aquel hombre ,“Garganta profunda”, se reunía con el reportero Woodward en secretos lugares de parqueo y proporcionaba los datos justos para que la investigación no se rindiera ante una pared infranqueable. Cuando parecía que esto había sucedido “Garganta” abría otra puerta soltando otro nombre: “Pregunten a….”.

Los entusiastas futuros reporteros ,asumieron como tarea el descubrimiento pero no tenían mas fuente que los diarios de la época y el propio libro de Woodward y Bernstein que ellos creían contenía la información suficiente para identificar al informante.

Los nombres que se barajaron siempre fueron los del general William Haig, del Consejero John Dean, de la asistenta de prensa Diane Sawyer y hasta del vocero presidencial Pat Buchanan. Los relacionaba algo simple: todos ellos “supieron” siempre de las felonías del presidente Nixon y su cúpula tramposa.

La metodología fue simple pues hicieron una gran lista, fueron eliminando probables “gargantas” hasta quedar en siete y de éste grupo los muchachos de Illinois hallaron un nombre que había pasado inadvertido, el de Fred Fielding, otro Consejero de Nixon que aparentemente tenía motivos para hacer las revelaciones.

Fielding era un abogado, asistente de John Dean en el tiempo de Watergate y estuvo siempre en posición de saber todo lo que pasaba durante los 18 meses que “Garganta” dio información a los reporteros del Washington Post. Por su parte, el verdadero “Garganta” estaba recubierto por las sólidas barreras de silencio del FBI y evidentemente nadie sospechó que Mark Felt había decidido vengarse cuando fue postergado en su ambición de ser el suceso de Edgard Hoover.

Hubo ya hace unos años sin embargo indicios que señalaron a Felt. Un joven hijo de Bernstein le reveló a un compañero , en un campamento de verano, que Felt era el personaje. La historia la publicó inmediatamente el diario The Hartford Courant de Connecticut pero todos los actores del drama lo negaron enfáticamente. Incluso Felt había ya negado formalmente alguna relación con el caso cuando publicó su libro “”La pirámide del FBI desde adentro”, en 1979.

El atribulado profesor Gaines declaró hace un par de días que “el siguiente paso de nuestro entrenamiento será estudiar cómo fue que nos equivocamos”, convocando de nuevo a sus estudiantes del curso de “Investigative Reporting”.

Les recomiendo la historia completa de la investigación porque es toda una lección de periodismo, metodología y ética que vale la pena revisar y tener en cuenta. Se llama: “How students solved one of America’s top mysteries”, y está en

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