Popy Olivera

Pobre Lector/de los Jueves

De hazmerreír a Canciller

De hazmerreír nacional a Canciller de la República y Semi-Presidente. No es una mala carrera política para este joven que a fuerza de aparecer en los diarios, acudir a todas las emisoras y estaciones de televisión, ha logrado el goce supremo para un verdadero figuretti, esto es, la presencia mediática constante e ineludible.

Si el éxtasis gubernativo existe, si la culminación del placer sexual puede equipararse al éxito político, Fernando Olivera debe estar ahora mismo recochineándose de gozo con la cama llena de periódicos, las tvs encendidas, las radios gritando su nombre…

¿Cómo ha sido posible todo esto? ¿Cómo ha llegado a ser casi-casi el co-Presidente del Perú un señor que hasta hace pocos años era despectiva y peyorativamente motejado como “Payaso Popy”?

Cuando era veinteañero, Olivera consiguió un empleo en la Fiscalía y fue allí que descubrió el enorme valor que significa el tener algo que contar a los medios de información. En sus años aurorales de “figureti” cualquier reportero, sea de “Las Florecillas de San Antonio” o de “El Comercio”, sabía que si no tenía nada que escribir… acudir donde Olivera era la solución: allí siempre había una denuncia, un secreto revelado, una primicia…

Tanto aparecer en los diarios, se hizo conocido y logró un lugar en una lista para Diputados, en 1985. Y fue elegido, eligiendo la ruta que siempre sería exitosa y sin pierde: el antiaprismo implacable y cerril.

Por esos años reinaba en los programas infantiles un gordito venezolano, payaso de profesión, llamado Diony López (a) Popy (el apelativo no era original, hubo otro “Popy” en España en los años 30). Algunos chicos lo querían , otros lo aborrecían pero tenía canciones pegajosas (“Caro, Caro , Carolina…”) y nunca se quitaba el disfraz, iba a todas partes pintarrajeado.

En aquellos tiempos, el diputado José Barba le hizo un enorme favor a Olivera cuando le robó su portafolio en pleno hemiciclo y el grito “¡Mi maletín, me han robado mi maletín con las pruebas de que Alan García es un ladrón!” pasó al anecdotario nacional. Cómo se carcajeaban todos.

Imitadores como Carlos Alvarez, lo comenzaron a llamar “Popy” y su rutina de “Mi maletín” nos hizo retorcer de risa. Los apristas creyeron que así lo exterminaban pero estaban equivocados. El viejo “Popy” , el venezolano, se marchó a su país y el nuevo, el nuestro, asumió el mote con hidalguía y no poca valentía.

¿Cuándo pasó de Payaso a Diputado serio? Fácil: cuando asumió la campaña contra los pesqueros rusos que los empresarios criollos combatían con denuedo. Así, Olivera pasó pronto de payaso a peruano insigne. Nunca más “El Comercio ” lo llamaría Popy.

El resto es conocido. La opinión pública lo conoce bien y muchos apreciamos su antiaprismo irreductible y esta es la razón por la que ha sido elegido sucesivamente para el Parlamento. Pero el problema es que no ha dejado el viejo estilo de “figuretismo” que lo elevó a la popularidad, una característica que parece ser absolutamente contradictoria con lo que imaginamos que debe ser un Ministro de RR.EE.

Qué tal Popy Olivera. Y agárrense, porque el hombre quiere ser Presidente de la República; y si se presenta como la carta contra Alan García y sus secuaces… ¿qué haremos Dios mío?

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s