Periodista que valga la pena

Pobre Lector/de los Jueves

Ramy, mono con navaja

El periodista Ramy Wurgaft es más peligroso que mono con navaja y su nombre podría servir para una exageración chistosa de ésas que circulan en las cantinas: “Más mentiroso que Ramy…”.

“La República” acaba de denunciar que don Ramy quien, según parece está en Lima (¡cuidado, periodista anda suelto!!) ha escrito y publicado en el diario “El Mundo” de Madrid una sabrosa crónica sobre una audiencia del juicio a Abimael Guzmán.

La mentira es un mal antiguo del periodismo en todo el mundo y no hay que sorprenderse de las alucinadas crónicas del periodista que afirmó que el líder senderista le dijo al juez que hacía sexo con tres mujeres “mientras que a ustedes ni siquiera se les para”.

Por supuesto, con una imaginación con tal erección, Ramy tiene asegurado un lugar en “El Mundo” de Madrid que ofrece así a sus lectores divertidas crónicas de cómo es el lejano Perú.

Podemos encontrar trabajos de don Ramy en Internet, como éste que citaré sobre casos de violaciones a niñas pobres argentinas por sus crueles patrones. Leamos:“Una bandada de pájaros echó a volar, dando graznidos, cuando el patrón la tumbó en el claro y comenzó a hurgar entre sus ropas.”Sentí como si me clavaran un puñal en el vientre y perdí el conocimiento. Cuando desperté, el hombre se había ido y las hormigas se paseaban por la sangre que manchaba mis piernas”. Gruesas lágrimas ruedan por las mejillas de Ramona, 15 años hoy, al evocar la tarde de hace tres en que don Eulalio Figueroa la llevó de paseo al cañaveral. Es como si no pudiera despertar de la pesadilla de su desvirgamiento precoz”.

Bien escrito pero ¿habrá sido verdad? Debemos preguntarnos si alguien en aquella redacción se tomó la molestia de imaginar que era mentira.Yo también puedo inventar algo. Leamos:

“El narcotraficante se acercó por detrás a Ramy Wurgaft, que se hacía el desentendido aparentando revisar sus apuntes. Con cuidado, deslizó un grueso sobre en el bolsillo del corresponsal y se retiró tan silenciosamente como había llegado. Wurfagt palpó el paquete y sonrió, satisfecho; cerró su libreta, cargó su mochila al hombro y se fue, silbando, por la calle…”.

¿Qué tal? A lo mejor lo publican en “El Mundo”. Pero tampoco hay que escandalizarse. Hace un par de años el reputado cronista colombiano Germán Castro Caicedo publicó una crónica en la que Lima equiparaba a, digamos, Sin City y hasta la sobrepasaba. El distinguido coleguita Castro mintió descaradamente con afán de darle “color” a su descripción, pintando una ciudad inexistente.

Francamente alarmado envié una carta a los editores de “Gatopardo”, en plan de queja y advertencia. No la publicaron por supuesto y desde entonces dudo de los textos del colombiano pues parece ser de aquellos que proclaman que la verdad no debe interferir en un buen relato.

Los editores del diario español defienden a don Ramy pero deberían investigarlo y por lo menos preguntarle sobre la diferencia de versiones sobre el juicio. Y nosotros debemos seguir la trayectoria del que llaman en “El Mundo” un “reputado periodista de vasta experiencia” porque es un mentiroso el nivel de Jayson Blair y los sicarios de los Wolfenson pero sobre todo, porque le hace un enorme daño al periodismo.

Hacen falta mucho trabajo y años para que el periodismo logre la confianza de lectores que esperan que un buen diario les diga lo que pasó y que dicha versión sea lo más cercana a la verdad. Pero con sujetos tan irresponsables como Ramy y sus editores estamos perdidos………….

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