Mi libro 15

Pobre Lector/ de los Jueves

-Mi libro número 15

El título original era “Conversación en La Crónica” pero gracias a Lucho Peirano lo cambié a “Mario Vargas Llosa, reportero a los quince años” que efectivamente describía de mejor manera, directo al blanco, de qué trataba el libro que acaba de salir de las prensas de la Universidad Católica.
(Género indefinido casi periodístico, 150 páginas, 25 soles para los mortales)
Es mi texto número 15 (¡quince!) y ha provocado que, por ejemplo, un buen alumno me pregunte sin mala intención cómo y porqué soy una especie de “máquina de publicar libros”.
Y esto debido a que hace unos meses –en mayo- presenté otro titulado “Ultima Hora, fundación de un diario popular” y en mi weblog “Tío Juan” estoy anunciando otro, más exótico, titulado : “Lo mejor de Cucú Press”. Pura casualidad. Aunque no les cuento lo que tengo pendiente, en especial la historia del corsario Hawkins que terminé hace ya un par de años al “alimón” con mi vecino navegante Klaus Wieghardt, un libro que esperamos publicar en el verano… Y también una historia de los Pregoneros, y de las Campanas en tiempos coloniales y una nueva versión de mis “Géneros Periodísticos”.. Y mi tesis pendiente sobre Manuel Atanasio Fuentes, casi lista… En suma, estoy ocupadísimo… escribiendo.

La idea de este despacho era sin embargo contarles del libro sobre Vargas Llosa y explicarles que es una mezcla de Crónica (Primer Capítulo), Reseña (Segundo Capítulo) y Entrevistas y Perfiles (Tercer Capítulo). Un poco de todo. El primero, la Crónica , hace el relato simple de los tres meses de afanes reporteriles del jovencísimo Mario en “La Crónica” y la reproducción de sus cinco artículos firmados que se publicaron en la sección “De Nuestros Redactores”.
El segundo, lo que llamo Reseña, es la reacción en el ambiente periodístico limeño ante la llegada de la novela “Conversación en la Catedral”, texto inspirado evidentemente en los meses que aprendió el oficio en “La Crónica”. La experiencia la trasladó de manera tan vívida que hasta incluyó los nombres de sus amigos reporteros, Norwin, Carlitos, Milton… Todos reaccionaron de una u otra manera. Norwin se quejó desde Managua, Carlos Ney Barrionuevo redactó “Yo soy Carlitos” y asumió de buen grado el parecido y Milton también se disgustó un poco aunque después se le pasó. Y el tercero quiere ser un retrato en vivo de tales personajes.
Entrevisté entonces a Carlitos en una bar de la Plaza San Martín, a Juan Marcoz en su casa, y redacté perfiles de homenaje a Norwin, el nicaragüense que se suicidó jugando a la ruleta rusa y a Milton von Hesse, que murió prematuramente hace ya diez años. Así es el libro, que termina con un Epílogo nostálgico que remata con “…pocos quedamos para contarlo, Mario Vargas Llosa entre ellos” En suma, les recomiendo la lectura. Y luego me cuentan.

Tío Juan

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