¡Viva el Columnismo!

Pobre Lector/de los Jueves

¡Viva el Columnismo!El derecho de expresar opinión pareciera ser la clave de la confrontación, ciertamente amarga, entre el periodista Ricardo Ramos Tremolada del diario Perú21 y el jurista y político Diego García Sayán.Pero no es así. Ramos Tremolada avanzó de la opinión a la afirmación franca y entonces infringió la regla de oro del periodismo que todos aprendimos desde el principio, esto es, no mentir. Quizá exagerar adjetivando, dando color… pero en base a datos certeros, no falsos.En una columna Ramos afirmó categóricamente, por ejemplo, que García Sayán había indultado clandestinamente a dirigentes senderistas, provocando la violenta reacción del agraviado hasta el punto de reclamarle rectificación por la vía judicial a lo que se negó en nombre de la Libertad de Expresión.

Ramos es un distinguido profesional, forjado políticamente en las canteras del APRA, con cuyo gobierno colaboró cuando Alan García fue elegido Presidente en 1985 y se hizo cargo de un suplemento cultural en “El Peruano”, entre otros encargos. Más tarde se separó del partido aprista y ahora constatamos al leer su columna que es un vehemente antiaprista.Debe anotarse que su padre, Ricardo Ramos Plata era un importante dirigente aprista que fue asesinado en 1987 por cuatro senderistas.

¿Qué escribió el columnista en el 2005? Veamos un fragmento:

“Desde junio del 2003, denuncié la flexibilización del régimen carcelario, la conmutación de penas y/o liberación de terroristas mediante resoluciones secretas realizadas en el 2001 por el ministro de Paniagua, Diego García Sayán. Ello me valió insultos, denuncias y amenazas. En reciente reunión realizada en el Congreso, a puerta cerrada, finalmente García Sayán aceptó la veracidad de mis cargos. El vicario de Sayán, Valentín Paniagua, como su abogado intentó defender lo indefendible, sosteniendo que esas resoluciones no son normas sino actos administrativos. Olvidó el artículo 51 de la Constitución, que obliga a publicar toda resolución suprema. Sayán, por su parte, se lavó las manos y le pasó la pelota a Lanssiers, sacerdote que alguna vez presidió la Comisión de Indultos y para quien, al parecer, todos los terroristas son angelitos mal aconsejados”.

Diego García Sayán es un igualmente distinguido abogado y político, muy conocido por su empeño en llevar adelante la Comisión Andina de Juristas y por los encargos recibidos por las Naciones Unidas. En el Gobierno de Transición de Paniagua fue Ministro de Justicia y le tocó lidiar con el tema de terribles injusticias cometidas por los irresponsables Tribunales sin Rostro, por ejemplo.García enjuició a Ramos pidiéndole rectificación a lo que este se niega empecinadamente y dice que “sus bravatas judiciales no van a impedir jamás que yo siga expresando lo que pienso. Eso, precisamente, me hace un hombre libre”.

Hermosas frases, sin duda. Pero García insiste: “Me atribuye, por ejemplo, haber indultado clandestinamente a dirigentes senderistas (…) Eso no es una crítica, sino una afirmación injuriosa y falsa, clara expresión del ‘animus difamandi”.

Francamente, yo creo que García Sayán tiene razón. Fue distinto el caso de Pedro Salinas y Mufarech en que el columnista lo insultó hasta el exceso pero, como dijo el juez, las opiniones no están sujetas a un requisito de veracidad. Pero las afirmaciones resueltas y concretas, como las de Ramos Tremolada, son otra cosa.

¿Cómo era esa frase tan trillada que dice, más o menos, “Platón es mi amigo pero soy más amigo de la verdad que de Platón” o algo así? Bueno. Eso.

Tío Juan

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