La Idea Suche

Perfil: Castro Lavarello

-La Idea Suche

El doctor Angel Castro Lavarello, comunista criollo que acaba de morir, era una magnífica persona, amable y servicial pero tenía un grave defecto: la Idea Suche.
Aquel día de 1971 (o 1972, no estoy seguro), huesudo, alto, esgrimiendo su amplia sonrisa siempre lista, recibía a los invitados en la puerta del Centro de Convenciones del Hotel Crillón, en la avenida Tacna. Adentro esperaba Genaro Carnero Checa y un poco más allá un puñado de coreanos que sonriendo, sonriendo, nos urgían a firmar y anotar nuestras direcciones.
Era un Seminario Internacional sobre la Idea Suche, el pensamiento rector de Corea del Norte que había inventado el iluminado Mariscal Kim Il Sung cuyo retrato precisamente presidía la cita.

Esa fue mi primera sorpresa. Al comenzar su discurso, Castro Lavarello y se dirigió hacia la gran foto orlada de flores le dijo “Con su permiso, amado y querido líder de 40 millones de coreanos” y todos los demás hicieron lo mismo. Es decir, el Mariscal estaba presente en la cita.
Desde ese momento el único pensamiento que me iluminaba era el de cómo salir de ese templo de sabiduría norcoreana. La Idea Suche era probablemente el leninismo adaptado a las condiciones coreanas y proclamaba (más o menos, no recuerdo bien) que el hombre era dueño de su destino, etc.
Y allí también aprendí que el calendario de Corea del Norte se iniciaba el día del cumpleaños del Amado y Querido Líder que fomentaba un alucinante culto a la personalidad que hubiera envidiado el mismísimo Stalin.
Pero los coreanos no dejaban salir a nadie. Con firmeza amable pero autoritaria disuadían a los disidentes y los conducían de nuevo a la sala donde el Amado nos vigilaba con mirada severa.
Castro Lavarello era el sacerdotiso supremo de la Idea Suche en el Perú y el introductor de los extraños coreanos en el mundillo político local.
Pero asistir al Seminario Suche, como ya les he contado alguna vez, no fue mi único error porque dejé allí mi dirección provocando un despiadado ataque postal con, por ejemplo, las Obras Completas del Mariscal, un mensuario que solo traía fotos del Mariscal, calendarios que iluminaba el Mariscal, libros de ideas varias del Mariscal en lista que pronto fue engrosada con las obras del Estimado Hijo, Kim Song Il.
Boté todos los libros hace años, no me queda ni uno y no puedo por tanto reproducir algo de la Idea Suche (o Juché, o Zuche) pero sin alguien tiene algo, me avisa, por curiosidad nomás.
Castro Lavarello llegó a ser diputado, luego Senador y era un respetado miembro de la izquierda aunque no tomaban muy en serio en términos políticos. Pero en Corea del Norte lo apreciaban mucho y lo recibía y atendían de maravilla.
Una vez me invitó a visitar Corea pero no pude ir, lo que lamento todavía pues hubiera conocido a ese verdadero dios viviente tan reproducido en monumentos gigantescos, museos, y en fotos que lo tomaban de costadito porque tenía un enorme lobanillo en el cuello que los norcoreanos ignoraban y todos veían pero nadie se atrevía a señalar.
Qué falta le hace ahora a Corea el buen Castro Lavarello que nos perseguía sin piedad para que suscribiésemos la Idea Suche y confieso que más de una vez crucé la calle, me escondí en un café, pasé agachadito, para esquivarlo.
Ahora lo extraño porque ya no quedan como él. Si está en el Paraíso Socialista debe estar en la Sección Suche a la mano derecha del Amado y querido Líder de Cuarenta Millones de Coreanos.

Tío Juan

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