“Hermilio Hernández”

La calle donde vivo tiene el raro nombre de “Prolongación Arenales”, según reza el cartel municipal pero originalmente se llamaba “Mateo Pumacahua”, en homenaje el revolucionario que terminó ahorcado en el Cusco en 1815 luego de ser derrotado junto con Mariano Melgar.
En algún momento alguien decidió que mejor sería rendir homenaje al general español Alvarez de Arenales que se volvió patriota y acompañó a San Martín en la campaña y batió al realista O’Reilly. Todo un héroe que terminó de Mariscal y se marchó del Perú en 1823 probablemente porque no se avenía con Bolívar.
Y no tuvieron mejor idea que abandonar al prócer y llamar a la calle “Prolongación Arenales”, como si fuera la continuación de la otra, la que nace en República de Chile y termina en Dos de Mayo.

Era un barrio de rebeldes. Paralela a mi calle estaba “Francisco de Zela”, noble nombre que en los años cincuenta fue cambiado por “Antero Aspíllaga”, el millonario civilista que trató de ser Presidente primero contra Billinghurst y luego contra Leguìa. Su fortuna (la hacienda azucarera Cayaltí) no fue suficiente pero tenía muchos amigos y algún descendiente logró la eliminación del gran patriota tacneño. Salimos perdiendo porque Zela era el héroe del famoso Grito de Tacna en 1811 que le valió prisión y destierro.
“Enrique Pallardelle” es otra calle vecina, que rinde homenaje al protagonista del Segundo Grito de Tacna, que fue también derrotado en 1813. Felizmente nadie lo ha cambiado. Más allá estaba “Atahualpa”, que hoy se llama “Raymundo Morales de la Torre”, un poeta modernista que solo recuerdan los entendidos.
Al otro lado está “Domingo Choquehuanca”, que recuerda el independentista que escribió la célebre “Oración de Pucará” (“…crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina…”) dedicada a Bolívar.
Más interesante es el nombre del parquecito de dos cuadras que tengo enfrente y que fue bautizado como “Casimiro Espejo”.
Espejo era un médico que junto con Gómez y Alcázar conspiraron en 1818 para asaltar el Real Felipe. Era una aventura fantasiosa que consistía en atraer al virrey, atraparlo y llevarlo a una fragata realista (que había que tomar previamente) y luego proclamar la independencia. Pero fueron traicionados y Palma dice que fue la amante de Espejo la que delató la conjura. Total, fueron atrapados en el Callao, torturados, juzgados sumariamente y ahorcados en la Plaza Mayor.
Detrás de mi casa hay un pequeño pasaje, “Rosales”, bautizado así por el dueño del terreno que decidió abrirlo para vender pequeños lotes “puerta de calle”y que por poco no se convirtió en un tugurio.
Pero lo raro es el nombre de la calle de la izquierda, de solo dos cuadras, que hasta 1960 se llamaba “Manco Cápac” y que hoy se titula “Hermilio Hernández”.
No he podido averiguar quién era este señor ni las razones del cambio. No figura en ningún diccionario enciclopédico, que yo conozca por lo menos, y no está en ninguna conspiración, partido político, etc. Un perfecto desconocido para los vecinos que he consultado.
He encontrado en Internet un gran músico mexicano que se llama Hermilio Hernández pero no creo que San Isidro recuerde a algún lejano jaliscience.
¿Alguno de ustedes sabe quién fue ese señor? ¿Un héroe olvidado? ¿Médico, escritor,. Tío de algún Alcalde, un Regidor notable? ¿Quizá un error sin corregir? Misterio. Si lo averiguan y nos lo cuentan harían un gran favor a los vecinos.

Tío Juan

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