“Carlos Ferrari Praglia”

Don “Carlos Ferrari” no solo es un timador. Es también un fino psicólogo pero sobre todo, un buen conocedor de la problemática económica de nuestros artistas e intelectuales, interesados siempre en aumentar sus ingresos -como nos pasa a todos, estoy seguro.
-“Aló. ¿El artista, escultor, Carlos Bernasconi?
-“Sí…”
-“Don Carlos, le habla el Comandante Ferrari, mañana lo visito, temprano, el general Reinoso quiere comprarle varios trabajos, para su jardín…”.
Y efectivamente, al día siguiente, “Ferrari” se presentó en el taller del conocido escultor, grabador, ceramista, artista en general, Carlos Bernasconi, para ofrecerle compra de tres trabajos en bronce por varios miles de dólares..
Parloteando sin descanso, incluso en buen italiano, el “comandante” le dijo, finalmente:
-“En la tarde le traigo, el cheque… pero hay que darle algo al general… adelánteme 500 dólares y en la tarde vengo con el camión, el cheque que voy a encargar en este momento… ¿Aló? ¿Tesorería? ¡Habla el Comandante Ferrari. Prepáreme un cheque por 11 mil soles para el señor Carlos Bernasconi, ahora mismo, sí, ahora!!”

Carlos desconfió inmediatamente y se negó en redondo a extender la conversación y el trato y “Ferrari” se marchó, raudo, parloteando, prometiendo regresar.
Al día siguiente Bernasconi se encontró con Víctor Delfín, le contó la historia y el artista exclamó:
-“¡Vino a verme, quería un cuadro para el general nosécuantos y me convenció. Pero felizmente cuando ya estaba a punto de dárselo apareció un amigo que me dijo que si estaba loco de entregar un cuadro por nada de adelanto, de palabra…y el oficial desapareció”.
De estas historias hacen ya unos meses.
Pero “Ferrari” no se desanimó pues había descubierto una veta no trabajada por los estafadores, esto es, los artistas. Y volvió a la carga.
Uno tras otro, estafó, según el diario “Perú21”( 27.11.06. p.12) a por lo menos tres intelectuales (que no fueron identificados) de la siguiente manera:
Primero los ubicó por teléfono para pedirles, en nombre de algún General conocido, que dictaran una conferencia en un local del Ejército: “Tenemos presupuesto y el Ministerio de Defensa pagará 500 dólares por la charla, y en efectivo”. Está demás decir que los artistas se interesaron y lo citaron para el día siguiente.
“Ferrari” fue a la cita, entregó su tarjeta, quizá también una carta formal de invitación pero antes de irse les explicó, con aire de preocupación:
-“Caramba, hay un problema… Para poder cobrar el mismo día de su charla debe estar inscrito en el Registro de Proveedores del Ejército… es un trámite simple, solo cincuenta dólares… gracias, yo lo pago, más tarde le traigo su recibo”.
Y así, uno tras otro, fueron timados los artistas por este audaz, simpático y parlanchín falso Comandante.
Nadie lo investiga hasta ahora. La Policía Nacional y el Ministerio de Defensa se echan la pelota mientras es seguro que en algún lugar del Perú, alguien escuchará esto:…
-“Aló, habla el comandante Ferrari, del Ministerio de Defensa.. ¿no querría usted ofrecer una charla para oficiales?? Sabemos que usted es el mejor, tenemos presupuesto, pagamos en efectivo al terminar la actividad… ¿puedo visitarlo ahora, o mañana tempranito?”.

…….

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