Crónica de la Crónica de Gorriti (Uno)

-La crónica de Gorriti (I)

“… El cegato director de Caretas volteó y entrevió a un hombre de edad avanzada que le sonreía.
-¿Cómo? ¿No te acuerdas de mí? ¡Soy Carlos Langberg!
Entre la nave de quesos y embutidos, los viejos conocidos se estrecharon la
mano, se palmearon el hombro con cierto embarazo. Después, cada uno se alejó hacia una caja diferente, empujando el carrito de compras y los más setenta años de vida de cada cual. Al final siempre es así”.
¿No les hubiera gustado ver esta escena?
El ya viejo otrora poderoso narcotraficante que fue derrotado por el periodismo tenía al final un extraño gesto de gangster de película con el Director de la revista que prácticamente lo condujo a la cárcel y quien, es muy probable, casi lo había olvidado. Así termina la gran crónica de Gustavo Gorriti que acaba deser publicada con el título de “La calavera en negro. El traficante que quisogobernar un país”.

No he tenido la oportunidad de trabajar con Gustavo Gorriti y no sé si me gustaría porque me cuentan que es capaz de poner al borde del infarto al editor más inmutable. Es de aquellos, me aseguran, que entregan su texto en aquel instante en que el editor, mismo croupier, abre los labios para pronunciar el “no va más”, cuando las rotativas se aprestan a rodar y el resto de la redacción aguarda a que coloque la letra final.
Enrique Zileri , de Caretas, sobrevivió a Gorriti porque el reportero se convirtió en los ochentas en el eje de la revista que luego de su resistencia alGobierno Militar debía retomar la ruta del buen periodismo en las nuevas condiciones que planteaba la democracia liderada por Belaúnde Terry, un nuevoParlamento, partidos de izquierdas y derechas en acción.
En Caretas Gorriti hizo su mejor aprendizaje de periodismo de investigación en parte por sus virtudes de luchador y porque el entonces quincenario había demostrado hacía mucho que era capaz de resistir las presiones más intensas.
Su primer gran trabajo fue la serie de notas sobre Carlos Langberg, narcotraficante enriquecido en poco tiempo y luego protector del Partido Aprista hasta el punto de casi dominar a la llamada cúpula y hasta tomar decisiones.
Desde entonces Gorriti ha hecho decenas de investigaciones aquí, en Panamá(donde incomodó tanto que le hicieron la vida imposible) y las luce como condecoraciones virtuales. Pero la principal, quizá la entrañable, es esta sobreCarlos Langberg que da origen a su libro.
Quizá Gorriti inició la redacción tomando distancia de los personajes y los hechos avanzando hacia una narración de periodismo clásico pero sospecho que en el camino se fue involucrando tanto en la historia que decidió entrar en ella,convirtiendo el texto en una gran lección de ejercicio personal del periodismo en sus dimensiones técnicas y éticas.
El texto nos muestra de manera dramática cómo Caretas y él mismo decidieron asumir la historia del narcotraficante y convertirlo en el “Caso Langberg” que culminaría un par de años después con la prisión del traficante.Pero en el libro hay, entremezclada, otra historia, la del joven Alan García pugnando por hacerse un lugar en la dirección del Partido Aprista dominado por la Vieja Generación con “históricos” como Jorge Idiáquez , Pablo Abril de Vivero y otros que eran sostenidos por Langberg.

-Continuará

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