Archivo mensual: enero 2007

Uchuraccay, 24 años FINAL

-lOS HAN MATADO A TODOS…/

-“¿Los han matado a todos? Pero… ¡esos eran periodistas!” dicen que exclamó el joven teniente de la Marina Ismael Bravo, cuando escuchó estremecido y hasta incrédulo el relato de los campesinos. La patrulla de infantes y sinchis que comandaba había llegado al lugar del drama el 28 de enero para comprobar los avisos de mensajeros.
Asustados, comenzaron las recriminaciones, las acusaciones, los preparativos para escapar –como en el caso del gobernador Fortunato Gavilán, el primero en huir.
El oficial usó el radio, avisaron al general Noel Moral, éste a su Comando y la noticia llegó hasta el propio Presidente Belaúnde que llamó a sus jefes de Inteligencia para plantearles la interrogante: “Y ahora ¿qué hacemos?”.
Tomaron decisiones rápidas. “Hay que decir que esos campesinos, ignorantes y primitivos, que no hablan castellano los mataron porque llevaban una bandera roja. Todos deben sostener la misma versión”.
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Uchuraccay, 24 años (III)

-¿Qué buscaban esos periodistas?

El penoso viaje de los ocho periodistas a las alturas de Uchuraccay ha sido descrito con detalle. Dónde pararon, qué comieron, el soroche de Sedano, el malestar de Chávez.
Pero muy poco sabemos del motivo real de la excursión, las razones por las que todo un equipo de corresponsales limeños poco preparados decidió afrontar un viaje que se sabía largo, difícil y, sobre todo, peligroso.
Todos estaban informados de que los feroces “Sinchis”de la policía hormigueaban en la zona, que Sendero anunciaba la guerra a los campesinos que habían matado a sus militantes, que la extrema tensión casi podía respirarse. Y a pesar de todo, decidieron el viaje.
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Uchuraccay, 24 años (II)

La semilla de la tragedia

El drama de Uchuraccay se inició mucho antes de la fatídica fecha que conmemoramos y podría fecharse entre julio y agosto de 1981 en que militantes de Sendero llegaron a la comunidad y a otras vecinas para organizar bases de apoyo.
Al año siguiente, 1982, la confrontación con los senderistas fue tan aguda que Uchuraccay expulsó a militantes que querían establecer allí una “Escuela Popular de Mujeres” y poco después el alcalde, Alejandro Huamán, quemó públicamente una bandera roja que Sendero había colocado en un cerro vecino.
Fue su sentencia de muerte porque a los pocos días fue asesinado por los senderistas.
A una hora de camino, en Huaychao, se vivía una problema similar pues Sendero asesinó al presidente y al teniente gobernador de la comunidad.
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Uchuraccay, 24 años

¿Porqué no se ha escrito todavía la gran crónica de la tragedia de Uchuraccay del 26 de Enero de 1983? ¿Acaso no han transcurrido años suficientes como para tomar distancia y narrarla con esfuerzo de objetividad? Parece que estos 24 años no son bastantes y que será necesario que se extinga toda una generación de los involucrados, esto es, periodistas, familiares, militares, campesinos , etc.
Muchos periodistas extranjeros se han sorprendido de no encontrar un buen texto sobre el caso que conmovió a la opinión mundial. Ocho periodistas asesinados en los Andes peruanos es aparentemente una historia que se escribe sola. Pero no ha sido así.
Que sepamos, solo hay una crónica sobre el tema y fue escrita por el conocido y hoy polifacético José María “Chema” Salcedo”. Hay otro libro, de fotos, editado y publicado por Guillermo Thorndike en 1983 y titulado “Uchuraccay. Testimonio de una masacre”. Reúne fotos de una docena de reporteros. El conocido periodista se limitó a redactar las leyendas o pie de fotos.
Hay también una buena recopilación de artículos de periódicos que fueron organizados y publicados por el poeta y periodista Juan Cristóbal (seudónimo de José Pardo del Arco). El libro “Uchuraccay o el rostro de la barbarie”, fue editado por el autor en el 2003. También es difícil ubicarlos en librerías.
El texto de Salcedo se titula “Las tumbas de Uchuraccay” y compruebo que es una rareza bibliográfica pues no está en Bibliotecas locales y tampoco se consigue para comprar. Para alivio académico añadiré que lo veo en el catálogo de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.
José María Salcedo era director del ya histórico Diario Marka en 1983. El periódico era un denodado esfuerzo de la izquierda por reunir talentos, dinero y espíritu de unidad para editar el diario (toda una historia que se merece una buena crónica). Y su aparición en las calles casi coincidió con el inicio de acciones armadas de Sendero Luminoso, que le abría así un frente no imaginado a la izquierda.
El Diario Marka se proclamó antisenderista y cubrió con corresponsales y enviados especiales los sucesos de Ayacucho. Fue así como murieron tres de sus periodistas (de la Piniella, Sánchez, Infante).
Salcedo estuvo entre los que viajaron el domingo 30 de enero a Ayacucho para el penoso trámite de traer los cadáveres a Lima y comenzó a recopilar el material para la crónica que publicaría un año más tarde, cuando ya no era director del Diario Marka.
Para contar la historia eligió la técnica del narrador externo, describiendo a “José María Salcedo” y sus indagaciones. Aparecen como personajes centrales los periodistas asesinados, el general Noel Moral, el corresponsal Luis Morales y muchos otros; se cuenta historias de periodistas y de periódicos y recoge medio centenar de testimonios que incorpora a la crónica.
Pero sobre todo, y es explicable en el contexto, recoge y defiende la versión de que hubo extraños (“Sinchis” de la policía) en Uchuraccay que si no fueron los asesinos por lo menos alentaron a los comuneros. Contradijo así a la Comisión Vargas Llosa.
Hacia el 90 se conocía que el periodista norteamericano Phil Bennet estaba trabajando el tema y que pronto publicaría el libro que todos aguardaban porque quizá una voz externa era lo mejor. Pero el colega abandonó el proyecto, no sabemos porqué, luego de recaudar enorme y muy valiosa información.
“Caretas” reveló que ladrones se metieron en su casa en 1991 y le robaron la computadora donde guardaba sus informes. Algo pudo reconstruir pero parece que no lo suficiente para redactar el texto esperado. Phil Bennet ya no está en el Perú –que sepamos.

Mañana: ¿Porqué, Cómo, Quiénes?

¿Art Buchwald ha muerto?

Se asegura que Art Buchwald ha muerto pero debemos tener cuidado pues puede ser una de sus bromas porque era capaz de engañar a la mismísima Parca. Habrán leído ya que le dieron cuatro semanas de vida, vivió casi un año, escribió su libro 31 titulado “Demasiado pronto para morir” y acabó diciendo: “Morir es fácil.. lo difícil es hallar estacionamiento”.
Buchwald fue el más formidable humorista político de los Estados Unidos y seguramente de los mejores del mundo (no conozco a los europeos, africanos, etc.) y realizó una importante labor docente en su país porque enseñó a los gringos a reírse de ellos mismos y a carcajadas.
Solo tengo dos libros del Maestro: “La Gran Sociedad”, el único traducido al castellano, me parece (Galerna, Buenos Aires, 1986) y “I’m not a crook” (Putnam Son’s, New York, 1973). En este último dice en su breve prólogo: “Este libro está tardíamente dedicado a Richard M. Nixon, el 37 Presidente de los Estados Unidos, quien me proveyó de más historias que cualquier otro hombre que haya vivido jamás en la Casa Blanca. Gracias a Watergate y su cobertura tuve dos
gloriosos años de material…”
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“La Primera” ¿al cierre??

La salida de César Hildebrandt parece ser la sentencia final del diario “La Primera” que difícilmente podrá recuperarse de los problemas que afronta.
Las informaciones son contradictorias pero es objetivo que el director EnriqueSánchez Hernani renunció por problemas de línea política y lo siguieron otros, sumándose algunos despidos. Por lo menos hoy no aparece ya su columna diaria luego de anunciar, ayer, que supeditaría su presencia a los cambios editoriales.
Parecería una historia repetida mil veces en el periodismo peruano de diarios que fracasan pero esta vez tiene como significativa que reaviva el también viejo dilema de periodistas que no aceptan cambios de línea política o que, como el caso de Hildebrandt, exigen una isla, una burbuja independiente de la línea general del diario.
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Una tragedia marxista

-“Muramos juntos, el suicidio será la consagración de nuestro amor” afirman que fue la propuesta que hizo Eleanor Marx al hombre que idolatraba, Edward Aveling. El aceptó y salió a conseguir ácido prúsico, el veneno que daría fin a sus vidas atormentadas pero frente al vaso definitivo se arrepintió y huyó de la casa.
Tussy, como la llamaba su célebre padre, redactó entonces una carta que terminaba: “Mi última palabra para ti es la misma que te dije durante todos estos largos, tristes años… amor”. Y esa mañana de marzo de 1898 bebió la copa fatal.
Solo tenía 43 años.La última hija de Karl Marx nació en Londres el 16 de enero de 1855 y fue probablemente la activista más diligente e importante de las ideas paternas, que defendía con la misma pasión que ponía en todo lo que hacía, incluyendo el amor pues sus enamoramientos fueron fulminantes y al final, trágicos.
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