Una tragedia marxista

-“Muramos juntos, el suicidio será la consagración de nuestro amor” afirman que fue la propuesta que hizo Eleanor Marx al hombre que idolatraba, Edward Aveling. El aceptó y salió a conseguir ácido prúsico, el veneno que daría fin a sus vidas atormentadas pero frente al vaso definitivo se arrepintió y huyó de la casa.
Tussy, como la llamaba su célebre padre, redactó entonces una carta que terminaba: “Mi última palabra para ti es la misma que te dije durante todos estos largos, tristes años… amor”. Y esa mañana de marzo de 1898 bebió la copa fatal.
Solo tenía 43 años.La última hija de Karl Marx nació en Londres el 16 de enero de 1855 y fue probablemente la activista más diligente e importante de las ideas paternas, que defendía con la misma pasión que ponía en todo lo que hacía, incluyendo el amor pues sus enamoramientos fueron fulminantes y al final, trágicos.

La familia Marx, como se sabe, entusiasmada por la Comuna, se mudó a París en1870 pero luego de la sangrienta represión y derrota regresó a Londres. Eleanor había participado en varios episodios de la Comuna, conocido a sus líderes y puso toda su energía en ayudar a los refugiados franceses que huían de la persecución.
Fue entonces cuando se enamoró del periodista OlivierLissagaray, un amor imposible pues él le doblaba en edad -ella tenía 17 años- y las familias de ambos se oponían con violencia a la relación que continuó a escondidas por casi diez años.
Tussy se dedicó entonces a la actividad intelectual y política. Dictaba clases de idiomas, de política, pero era prisionera de la enfermedad de sus padres por ser la única soltera.
Cuando Marx murió, en 1883, Eleanor rompió con otra regla social y decidió vivir con Edward Aveling, orador y periodista socialista de pésima reputación personal pero, sobre todo, casado.
Era un canalla que le hizo la vida imposible pero así y todo Tussy encontró tiempo para escribir, traducir. Editó las obras completas de su padre, tradujo y publicó Madame Bovary de Flaubert, obras de Ibsen, etc.
Era extremadamente sensible, nerviosa y adoraba la memoria de su padre. Por eso fue un duro golpe saber en 1895, que Frederic Engels había asumido la paternidad de un hijo ilegítimo de su padre para evitarle un problema pues se trataba de amores con la empleada de la casa. Los enemigos de Marx hicieron por supuesto un escándalo que avergonzó a la ya famosa familia.
Aveling enfermó después seriamente y Tussy se dedicó a cuidarlo con todo el afecto y pasión que le eran habituales pero un día abrió una carta dirigida a su pareja ydescubrió horrorizada que, viudo hacía poco, se había casado en secreto con una actriz.
Nada pudo rehacer a Evelyn Marx del durísimo golpe pero siguió viviendo con. Aveling, que la maltrataba, le exigía dinero hasta que algún día pactaron el suicidio. Pero él, como dijimos, no cumplió y ella sí.
La noticia conmovió profundamente a los socialistas y Aveling pasó a ser el personaje más repudiado de Londres. Abatido, quizá arrepentido, murió a los cinco meses. Nadie asistió a su entierro.
Quizá se recuerde que una docena de años más tarde, su hermana Laura Marx se suicidó junto con su esposo, Paul Lafarge, otro personaje que las niñas Marx habían conocido en los viejos y esperanzados tiempos del París de la Comuna.

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