¿Art Buchwald ha muerto?

Se asegura que Art Buchwald ha muerto pero debemos tener cuidado pues puede ser una de sus bromas porque era capaz de engañar a la mismísima Parca. Habrán leído ya que le dieron cuatro semanas de vida, vivió casi un año, escribió su libro 31 titulado “Demasiado pronto para morir” y acabó diciendo: “Morir es fácil.. lo difícil es hallar estacionamiento”.
Buchwald fue el más formidable humorista político de los Estados Unidos y seguramente de los mejores del mundo (no conozco a los europeos, africanos, etc.) y realizó una importante labor docente en su país porque enseñó a los gringos a reírse de ellos mismos y a carcajadas.
Solo tengo dos libros del Maestro: “La Gran Sociedad”, el único traducido al castellano, me parece (Galerna, Buenos Aires, 1986) y “I’m not a crook” (Putnam Son’s, New York, 1973). En este último dice en su breve prólogo: “Este libro está tardíamente dedicado a Richard M. Nixon, el 37 Presidente de los Estados Unidos, quien me proveyó de más historias que cualquier otro hombre que haya vivido jamás en la Casa Blanca. Gracias a Watergate y su cobertura tuve dos
gloriosos años de material…”

Fue el periodista más leído –cien periódicos tres veces por semana. y mejor pagado de su país.
Les paso un ejemplo de cómo escribía y que traduzco como puedo:

BREZHNEV Y WATERGATE

El Jefe del Partido Comunista Leonid Brezhnev se encontró con Henry Kissinger en la casa del líder soviético en las afueras de Moscú (durante la visita de Nixon a la URSS). Naturalmente, la conversación giró alrededor de Watergate y esto, en esencia, fue lo que se dijo:

-Gospodin Kissinger, no comprendo todo este asunto de Watergate que tiene lugar en su país.
-Bueno, señor Brezhnev, es muy difícil de explicar. Parece que miembros del partido político del Presidente espiaron las oficinas del partido de oposición.
-¿Y qué problema hay con eso, Gospodin Kssinger? Nosotros lo hacemos todo el tiempo.
-Pero usted no tiene partido de oposición.
-Es verdad. Pero nosotros espiamos nuestro propio partido. Nunca podemos confiar en nuestros propios miembros.
-En todo caso, señor Brezhnev, siete hombres fueron atrapados por el delito. Uno de ellos confesó que importantes miembros del partido Presidencial estaban involucrados…
-¿Cuál es el problema con los importantes miembros del partido del Presidente investigando lo que hacían contrarrevolucionarios revisionistas?
-Ese es el modo en que nuestra gente lo siente pero infortunadamente algunos periodistas pescaron la historia y comenzaron a escribirla.
-¿Y porqué el Presidente no puso a los periodistas en un manicomio?
-No podemos hacer eso en los Estados Unidos, señor Brezhnev.
-Eso está muy mal. Usted no puede tener orden y disciplina en un país si no es capaz de poner a los escritores en una institución mental.
-Es verdad. El problema real, pienso, fue que después del juicio Watergate se reveló que miembros de la Casa Blanca trataron de obstruir a la justicia y mantener fuera del caso a ciertos implicados…
-Naturalmente, Gospodin Kissinger. ¿Qué otra cosa se podía hacer?
-En nuestro país, la gente quiere ir al fondo de de las cosas. Quieren saber quién es el responsable del delito.
-¿Y porque el Presidente Nixon no fusiló a todos los que tuvieron algo que ver con Watergate para que nadie hablara?
-Algunos de los involucrados eran sus mejores amigos.
-En la Unión Soviética un líder no tiene amigos. Debe hacer lo correcto para el pueblo aunque esto signifique la pérdida de algunos burócratas.
-Estamos en diferentes sistemas, señor Brezhnev, nosotros debemos respetar la Constitución. El Presidente debe responsabilizarse por lo que hacen sus subordinados sin importar lo serio del delito.
-¿Qué clase de sistema judicial es ese? El Presidente podría torturar a sus subordinados hasta que confiesen que él no tuvo nada que ver.
-Pensamos en eso pero no lo hicimos porque el Congreso habría desatado una tormenta.
-¿Y porqué el Presidente no llamó al Ejército para que arreste al Congreso?
-No podemos hacer eso, señor Brezhnev, la gente jamás lo aceptaría.
-En nuestro país, nosotros somos el pueblo. Y arrestamos a cualquiera que querramos.
-Yo sé, señor Brezhnev, yo sé. Ahora, volvamos a su reunión con el Presidente Nixon.
-No estoy seguro de querer reunirme con un líder mundial que no puede espiar a sus enemigos sin que lo atrapen…
……………..

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s