Qué tal agente de la CIA…

-¿El Cuñadísimo, seguro?

Creo que todos entenderemos la cita:
“A relative of President Velasco’s wife, occupying a high position in the administration, was exposed as, allegedly, a CIA agent”.
¿A quién reconoceríamos suficiente autoridad para semejante afirmación? Un miembro de la famosa KGB de la desaparecida URSS podría ser una buena fuente. Y este es precisamente el caso.
Un amigo nos reseña el libro “The world was going our way” (¿”El mundo estaba de
nuestro lado?”) de Vasili Nikitich Mitrokhin, natural de Yurasovo, que logró una
plaza de archivero en el “Komitet Informatsit” , organismo que antecedió a la citada KGB, el organismo de espionaje soviético que tenía como enemigo principal.. a la CIA norteamericana.

El buen Vasili copió durante años los informes que le llegaban para archivar y reunió así miles de textos que en 1992 llevó en parte a Occidente cuando pidió asilo político, en Gran Bretaña.
Todos los organismos de inteligencia del mundo., y los periodistas también, se lanzaron golosamente sobre el ya llamado “Archivo Mitrokhin” donde había de todo y para todos. Se escandalizaron particularmente los italianos, los chilenos, etc.
Mitrokhin decidió publicar sus archivos e hizo sociedad con el periodista Christopher Andrew y redactaron el libro que nos ocupa. (Para más detalles, vean Wikipedia).
Allí, en el capítulo cuatro, detallan que la KGB estableció sólidos lazos con el Servicio de Inteligencia Nacional de los militares liderados por el general Juan Velasco Alvarado que, efectivamente, había iniciado un importante acercamiento con los países llamados entonces del Este.
Algunos recordarán que luego de un año, más o menos, llegaron casi en tropel los embajadores de los países comunistas y compraron magníficas casas en San Isidro. La mejor, claro, la soviética, que se las dejó a buen precio la acaudalada y pragmática Anita Fernandini de Naranjo, cuya reconocida piedad religiosa no le impidió negociar con los aborrecidos comunistas.
La KGB y el SIN, según el texto, neutralizaron a la CIA , logrando la expulsión de varios de sus agentes; lograron hacer reducir la presencia del Cuerpo de Paz; eliminaron actividades del Instituto Linguístico de Verano, etc.
Y, sobre todo, –siempre según el texto publicado- identificaron como agente de la CIA a un “pariente de la esposa del Presidente Velasco, que ocupaba una importante posición en la administración”, revelando el dato al Gobierno.
No puede ser otro que Luis Gonzales Posada, a quien llamábamos desde aquellos años “El Cuñadísimo”.
Gonzales Posada es hoy un importante miembro del gobierno del Apra, muy cercano al Presidente. En los tiempos de Velasco no se sabía de su militancia aprista aunque sí conocimos de su presencia en sectores claves como, por ejemplo, comercio exterior.. Alguno debe recordar que el Cuñadísimo era decisivo para conseguir los dólares necesarios para importar.
Pero, francamente, si la CIA eligió a Luis Gonzales Posada como agente, podemos ya entender los fracasos de la famosa agencia en nuestro país.
El libro es un ladrillo de 981 páginas repletas de información que los especialistas no reconocen como absolutamete inéditas. Muchas cosas se saben ya gracias a otros agentes de la KGB.
Pero este dato del Cuñadísimo nos sorprende, por la incompetencia notoria de la CIA para elegir a sus agentes.

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