Periodismo irresponsable

El viernes en la noche el policía Héctor Picoy mató de uno, dos o tres balazos a su esposa, la también policía Karín Soto Cacro. Un lamentable drama de celos.
Otro policía, aparentemente el amante, fue testigo del homicidio.
Pero hubo otro asesinato, el periodístico, pues por lo menos cinco coleguitas ultimaron a la verdad porque los seis diarios que hemos revisado en este domingo tienen versiones distintas. Confiamos en que uno dice lo que realmente pasó.
“El Comercio” , serio y de referencia, dice que Picoy deambulaba tras buscar, sin éxito a su expareja y retornaba cuando se encontró con ella. “Los improperios mutuos y la ira que iba quemando su mente acabaron pronto.
Desenfundó su pistola de nueve milímetros y le descerrajó dos tiros en el pecho. El ruido seco del cuerpo al caer sobre el pavimento lo dijo todo…”.
“Ajá”, populachero, relata que los actores del drama se reunieron en una pollería, luego ella se marchó en una combi. Picoy la siguió y vio que se encontraba con su amigo y colega el joven policía Ezequiel Badillo, les enrostró su conducta y “la asesinó de un disparo en el corazón”.

“Extra”, sensacionalista, asegura que Picoy había estado siguiendo sigilosamente a Karín y cuando la vio con su nueva pareja, le tomó el brazo por detrás y le increpó su infidelidad. “Sacó su pistola y le apuntó pero Ezequiel Badillo se lanzó con él. La mujer hizo lo mismo. Los tres forcejearon y sonó un primer disparo. La fémina cayó al piso y Picoy disparó dos veces más”.
“Perú21”, sensacionalista moderado, solo dedicó pocas líneas al drama pero ofreció otra versión: “Picoy acudió a la sede de Tránsito Norte a buscar a la mujer y al no encontrarla fue a buscarla a su casa. Eran las 10 pm., cuando la vio, a pocas cuadras del inmueble, caminando con Ezequiel Badillo, su nueva pareja. Esto enfureció al hombre que le disparó a quemarropa a la madre de sus hijos con su arma de reglamento”.
“La República”, de referencia, fue más conservador aunque trasladó el crimen a la madrugada. “Según señalaron fuentes del caso (Picoy) manifestó que los disparos se produjeron en un forcejeo con su esposa”.
“Ojo”, sensacionalista moderado, hizo la cobertura más amplia incluyendo una infografía en que se puede apreciar la línea de tiempo de la tragedia. Y dice que la policía y Picoy comìan en un restaurante cuando ella recibió una llamada telefónica. “Se despidió rápidamente, aduciendo que los hijos de ambos la necesitaban. El policía desconfió, la siguió y tras descubrir que su esposa no iba a su casa sino que presurosa acudía a reunirse con su amante, que era otro policía, la mató de un balazo”.
¿Todo esto será consecuencia de los flamantes cursos de “Nuevo Periodismo” cuyapráctica concede, es verdad, algunas licencias relativas al criterio de verosimilitud?
Pero no otorga anuencia para inventar hechos. Quizá, se argüirá, no tiene importancia lo que pasó entre aquellas desdichadas personas, lejanas y desconocidas cuyos nombres no aparecerán nunca más en los diarios, pero la práctica de exagerar o mentir no debería consentirse en las redacciones.

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