Qué alivio. Quisieron estafarnos.

Francamente estábamos resentidos con los estafadores. Varios amigos y parientes nos contaban de historias de timos casi perfectos y tanto, que algunos confesaban haber caído.
Y nosotros, nada, ninguna estafa que contar. Por ejemplo, en una reunión playera todos contaron su estafa o intentos de sablazos arteros y nosotros quedamos mal, porque nadie había querido estafarnos.
Pero ahora estamos tranquilos pues ya sucedió.
El miércoles último, a las 12 del día, una llamada telefónica:
-¿Señora Gargurevich?
-Sí, claro…
-Mire señora, le hablan del Ministerio de Economía y Finanzas. Sabemos que usted tiene una jubilación estatal ¿no es verdad?
-Sí, sí, verdad…
-Bueno, hace dos años el gobierno del presidente Toledo hizo un sorteo entre jubilados y usted fue agraciada con un premio de 31 mil soles, que no ha recogido todavía.
-¡¡¡¿¿¿ ¿???!!!

-El problema es que si no lo recoge hasta las dos de la tarde el dinero pasará a la Beneficencia Pública. ¿Me está escuchando? Bueno, la solución es que pague primero el impuesto en el Banco de la Nación y luego le giraremos el dinero.
-¿Seguro? Yo no sabía nada de esto, nunca me enteré.
-Mire, llame al señor Arroyo, al Ministerio, al siguiente teléfono y lo comprobará.
Muerta de risa y emocionada pues por fin nos había tocado, Pierina me contó de la llamada y decidimos seguir el hilo.
-¿Aló, señor Arroyo? Mire yo soy una jubilada que…
-Ah sí, ya sé, quiere saber si ha salido sorteada, a ver déme su nombre, buscaremos en pantalla…. ajá, sí aquí está, llámeme en cinco minutos para darle más datos…
Llamamos, por supuesto, y nuevamente el fulano, con voz burocrática, urgió a mi mujer:
-Sí, tengo su nombre, debe depositar 3, 100 soles antes de las dos de la tarde en la cuenta Nro…. del Scotia Bank, cuanto antes, para no perder los 30 mil soles. ¿Está interesada, no es cierto? Bueno pues, apúrese, hay mucha gente esperando en la línea con su mismo caso.
-Oiga dígame ¿no me dijo que era en el Banco de la Nación?
-Click.
Tenemos un amigo que es funcionario en el Scotia Bank y lo llamamos inmediatamente para contarle y se interesó en el caso. A los pocos minutos nos dijo que no existía esa cuenta en el Banco.
Intentamos llamar a los estafadores y las cuentas daban la misma respuesta: “Fuera de servicio”.
Y terminó la historia.
Pero en la noche la contamos en una reunión y una amiga reveló, compungida, que alguien de su familia había sido estafada con diez mil soles, con la misma modalidad, es decir, la explotación de la esperanza de jubilados que sueñan con que algún día les caerá como del cielo un regalo de varios miles que aliviarán sus angustias. O sea, no solo son buenos estafadores sino también finísimos psicólogos.
Así que a partir de ahora si alguien nos cuenta de estafas, esta familia exhibirá la suya, faltaría más. No podemos ser menos.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s