La Izquierda Caviar

“Piensan ‘a gauche’ pero viven ‘a droite” dicen que es una buena definición de lo que hoy algunos llaman “Izquierda Caviar” para desvalorizar a liberales no proletarios que apuestan por una visión crítica del estado de cosas. Las derechas conservadoras se burlan con “son los niños bien que se portan mal”.
Martha Hildebrandt ya explicó dijo que se trata de una expresión francesa equivalente (su sinónima es gauche champagne) aplicada a los políticos progresistas de buena familia, añadiendo que el caviar designa una conserva de huevas de esturión muy cara y –por lo tanto– símbolo de vida de lujo. “En nuestro lenguaje político actual”, agrega, “caviar se ha independizado como
adjetivo (“una chamba caviar”) y aun como sustantivo (“los caviares del partido”)”.
Algunos creen que dicha expresión nació en el Perú en los agitados sesentas cuando jóvenes izquierdistas antisistema procedentes de las llamadas “buenas familias” –como De la Puente, Javier Heraud, Elías, etc.- tomaron las armas para hacer la Revolución. Y que muchos años después los términos fueron rescatados para motejar a los liberales que apoyaron al Gobierno de Transición del presidente Valentín Paniagua.

Pero la expresión es mucho más antigua y no es peruana, por supuesto.
La Revolución Francesa, por ejemplo, tuvo sus “caviares” cuando jóvenes nobles liberales se unieron a los intelectuales burgueses para derrocar a la monarquía.
La verdad es que a lo largo de la historia es fácil encontrar luchadores sociales antisistema que provienen de canteras de derechas.
Podríamos pasar revista. Marx, Engels, Lenin, Trostsky, eran caviares absolutos, según pueden revisar en sus respectivas biografías. Hijos de abogados, habían estudiado en la universidad y apostaron por la lucha de clases y el apoyo a la clase obrera.
Y en China, más caviar que Chou En Lai, imposible. Su familia lo habían enviado a estudiado y a viajar por Europa, hablaba bien el francés y llamaba la atención por sus modales distinguidos que se diferenciaban del caudillo Mao, que venía del campo.
En los Estados Unidos fue Tom Wolfe quien popularizó el concepto cuando publicó el artículo primero y libro después, “Radical Chic” -traducido al castellano como “La Izquierda Exquisita”.
Wolfe relató el coqueteo de la alta sociedad neoyorkina liberal con el grupo radical negro The Black Panters a cuyos líderes invitó el famoso Leonard Berstein a su departamento en Park Avenue, en 1970. Y cuenta, por ejemplo, el horror de los anfitriones cuando se dieron cuenta de que los mozos contratados para la cena eran negros, algo políticamente incorrecto para los invitados. La solución entonces fue salir a buscar mozos mexicanos.
“Radical chics” también les dijeron los periodistas americanos a los intelectuales que criticaron la guerra de Vietnam. El caso más sonado fue quizá el de la actriz Jane Fonda, que apoyó abiertamente a Vietnam del Norte.
Ya en 1968, en la famosa Revolución de Mayo en las universidades francesas, se había mencionado la “gauche champagne” en un reportaje que relataba el espectáculo de las niñas bien de la Universidad de Nanterre que llegaban en sus veloces Mini-Coopers, con botas de moda, minifaldas de marca, agitaban banderas y luego retornaban a las fincas paternas. Más adelante, Francois Miterrand sería el caviar perfecto.
¿Hay ejemplos notables en América Latina? Por supuesto. Fidel Castro puede ser uno. Educado en un colegio jesuita, estudió para abogado y fundó la Revolución junto con el joven médico Ernesto Ché Guevara. El más notable podría ser Salvador Allende, socialista elegante y de gustos exigentes. Y hace poco se dijo que un buen “caviar” era el Subcomandante Marcos, el zapatista, desde que no resistió la tentación de ser entrevistado por la revista Vanity Fair (olvidando que Fidel Castro fue entrevistado por Playboy).
En verdad a todos los políticos de izquierda se les persigue para atraparlos en deslices “derechistas” como aquel diputado comunista italiano que fue sorprendido en Milán comprando ropa de Armani o algo más escandaloso…
Señalar a políticos como “Izquierda Caviar” es un recurso desvalorizador que comienza precisamente a desvalorizarse por el uso excesivo y ya surgen voces de reclamo para que se diferencie entre Rojos, Caviares y… Hueveras.

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