El Idioma también colapsó

Uno de los más afectados por el terremoto sureño ha sido el idioma. Entusiastas reporteros, micrófono en mano, han perseguido a ministros, dolientes, heridos, policías y hasta moribundos preguntándoles: “-¿Dónde estaba cuando colapsó su casa?”
Puede comprobarse que el verbo “colapsar” ha derrotado al verbo “dejar” –tan utilizado por los periodistas (“el colapso de la Iglesia dejó más de 100 muertos”).
Pero resulta que “colapsar” –vean el Diccionario- no tiene el significado que le atribuye la prensa. Y tampoco se debe usar “dejar” como sinónimo de Causar, Provocar, Producir, Ocasionar, Originar.
Aquí han colapsado carreteras, aviones, casas, hospitales, colegios, es decir, el colapso total. Pero probablemente el colapso lo haya sufrido algún miembro de la Academia y en su real acepción, o sea, Síncope, Vahido, Ataque, Desmayo, Indisposición o simplemente Patatús.
Todo parece indicar que se trata de un traslado periodístico del “collapse” en inglés, que ha sido adoptado por nuestro Nuevo Periodismo.
Igualmente ha recrudecido el uso de “Efectivo” para referirse a miembros de la policía o del Ejército.
Pediremos ayuda al gran español Fernando Lázaro Carreter y su “Dardo en la Palabra” (Galaxia Gutenberg, 2001) en comentario sobre la primera guerra en el Golfo:
“… Lo más seductor de la jerga en estos días es el empleo que prensa y radio están haciendo de los ‘efectivos’. Se lee, se oye, por ejemplo, que ‘las tropas iraquíes alcanzan los 430 mil ‘efectivos’. Habíamos localizado ya esto en varios locutores deportivos: ‘El Atlético avanza con tres ‘efectivos’, es decir, con tres jugadores…”.
(…)
“Y así, un recluta, un ‘marine’ o una rata del desierto son ‘efectivos’. Pero ‘efectivos’ son las fuerzas militares, estimadas cuantitativamente, que se hallan en disposición de combatir (…) Llamar ‘efectivo’ a un solo combatiente, es tanto como denominar orquesta al piano o tripulación a una azafata. Nada constituye obstáculo, sin embargo, para la intrepidez con que se está edificando el neoespañol”.
Es decir, que han sido los colegas españoles quienes nos enviado el virus del “efectivisismo” que ha contagiado hasta al mismísimo presidente García y sus ministros y demás efectivizados.
Y no es la única enfermedad porque ya el cirujano César Hildebrandt ha alzado la voz de alarma sobre la grave “Epidemia de Amor” que se ha desatado luego del siniestro. Pero mejor léanlo en “La Primera”, no me vayan a acusar de plagio… como a ya saben quién, cuya ética y vergüenza colapsaron hace tiempo…
……
Para salir de dudas ir a http://www.rae.es y preguntar nomás.
……….

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