Uchuraccay (Final): La otra masacre

Los comuneros de Uchuraccay no abandonaron su actitud agresiva hacia propios y extraños luego asesinar a los periodistas. Un informe de Amnistía Internacional dice que los uchucaraínos formaron patrullas comunales para perseguir a
presuntos subversivos, grupos que en la práctica se transformaron en pandillas de ladrones y asesinos, alentados por los militares.
“El domingo siguiente a la matanza, guardias civiles entregaron en Tambo a comuneros de Uchuraccay suministros de alcohol y coca confiscados a traficantes de la región” dice el informe, uno de tantos que se han venido haciendo desde
el histórico suceso.
Era pues beneficioso ubicar y perseguir subversivos; y las comunidades vecinas, como Balcón, cerca de Tambo, se quejaron de un asalto el 10 de febrero. También el 16 incursionaron en la comunidad de Huayllay y otras, como Miscapampa, Aco.
En suma, las fuerzas del orden convirtieron a Uchuraccay en una base de patrullas comunales que detenían y hasta ejecutaban sospechosos. Eran parte de la estrategia antisubversiva de las fuerzas del orden y por esto fueron inmediatamente señalados por Sendero Luminoso como un objetivo importante.
El 20 de mayo en la madrugada, aprovechando los estragos de una gran borrachera comunal, una columna senderista entró a Uchuraccay y asesinó a 20 pobladores, provocando el pánico y la huida de algunos pero la mayoría todavía tenía confianza en que serían protegidos por el Ejército.
El 16 de julio aprovechando la fiesta de la Virgen del Carmen, otra columna armada entró al poblado, registró las casas y mató a una veintena más de campesinos.
Y el 24 de diciembre, cuando se aprestaban a celebrar la Navidad, una nueva incursión senderista masacró a ocho comuneros más, acusándolos de traidores.
A los uchuracaínos solo les quedaba la huida, el desbande, el abandono de sus casas. Muchos fueron a la selva, a Tambo, Huanta, Huamanga e incluso llegaron a Lima.
Para colmo, al año siguiente, 1984, los “Comités de Defensa Civil” iquichanos junto a militares, incursionaron varias veces en Uchuraccay. En abril, las rondas de Carhuahurán saquearon la Iglesia y la escuela, en agosto cinco mujeres fueron acribilladas desde un helicóptero y el buscado  Fortunato Gavilán, teniente gobernador fue asesinado por Sendero en Taccata, cuando escapaba del pueblo. Otro, que dirigió la masacre, se suicidó. Varios se refugiaron en Carhuapampa y fueron ubicados y muertos por Sendero, en 1988.
La Comisión de la Verdad dice en su Informe: “Las cifras son catastróficas. Murieron 135 personas de una comunidad que en 1981 tenía 470 habitantes”.
La aldea quedó abandonada hasta1993 en que 24 familias decidieron volver para reconstruirla y rehacer su historia, discutiendo mucho sobre si debían conservar el nombre ancestral o adoptar uno nuevo, que no recordara el estigma de la masacre de los periodistas en 1983.

Decidieron seguir con Uchuraccay y afrontarla lucha por la vida.

FIN

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