San Valentín de antología (Dos)

-Polvo de estrellas 

¿Se imaginan la locura de celos de la astronauta Lisa Nowak? El amor es así, puede conducir a una profesional de su nivel a la irreflexión absoluta.

Ya habrán leído en los diarios la trágica decisión de la exitosa y guapa ingeniero que decidió manejar 1 500 kilómetros para agredir a la mujer que le estaba robando el amor de otro astronauta, el grandazo Bill Oefelein y que seguramente le hacía ver estrellas insospechadas…

El drama de amor en la NASA ha traído a los periódicos el tema del sexo en el espacio porque ya se planifican viajes tan largos que los científicos deben considerar el tema de la abstinencia sexual.

En 1982 los entonces soviéticos llevaron a la estación espacial “Salyut 7” a la bella cosmonauta Svetlana Savitskaya, que se encontró así con una ruda tripulación con tufo a vodka y pepinos y con unas ganas locas de armar una fiestecita.  Pero solo lograron que Svetlana se pusiera un mandil y sirviera la cena.

En 1992 los americanos juntaron al matrimonio Davis en una misión de ocho días pero consta en la bitácora que no pasaron del besito de las buenas noches. Igual pasó, dicen,  con los esposos rusos Ruymin y Kondakova que pasaron seis meses en la estación “Mir” en 1995. Tampoco hubo, aseguran, acercamientos de tercer tipo…

Pero ahora se calcula que el futuro viaje a Marte durará mil días y deberán acomodarse en la nave entre cuatro y seis especialistas. ¿Será posible evitar la cuestión sexual?

Un especialista afirma que practicar el sexo en una estación espacial es casi imposible porque no hay espacio disponible. “El lugar más íntimo es una especie de armario en el que podría caber una pareja pero muy incómodos” dijo.

Pero el principal problema es, afirman los habitualmente fraganciosos americanos, la cuestión de la higiene. “Solo se pueden  asear una vez por semana porque la escasez de agua es dramática”,

.Así, que luego de una semana “eso” y algo más puede oler tanto y tan mal que podría desanimar a cualquier apasionado (aunque imagino que eso no sería barrera para los rusos, famosos por su desprecio por los desodorantes).

Y a todo esto ¿recuerdan la historia del señor Gorsky? ¿No? Se las cuento:

Afirman que luego de su frase histórica al pisar la Luna “Un pequeño paso para el hombre.. un gran paso para la humanidad” Neil Armstrong añadió, bajito, “buena suerte, señor Gorsky”.

Durante años fue una frase misteriosa pero ya se sabe la verdad.

La familia Gorsky era vecina de los Armstrong y se peleaban a gritos. El niño Neil escuchaba, divertido, los reclamos sexuales del señor Gorsky a su esposa.

Una noche la discusión subió de tono y escuchó que la señora gritaba: “¡¡¿Qué?!!! ¿Sexo oral?? Bueno, ¡¡lo tendrás cuando el hijo de la vecina llegue a la Luna!!”

Por eso es que Neil Armstrong luego de pisar la Luna por primera vez, musitó:

-“Buena suerte, señor Gorsky”.

 

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