Archivo mensual: marzo 2008

Mafalda cumple hoy 45 años

 Estamos de cumpleaños porque “Mafalda” cumple hoy 45 años de haber sido sido trazada por primera vez por el famoso argentino universal “Quino” -Joaquín Lavado para sus amigos.

Debemos advertir que hay dos versiones sobre la fecha de su alumbramiento. La mayoría la fija en el 29 de setiembre de 1964, día en que la primera tira cómica apareció en la revista “Primera Plana”. Pero muchos años después el propio Quino envió a “Siete Días Ilustrados” una “Autobiografía” suscrita por la propia Mafalda y era ésta quien revelaba que apareció  en el papel y se asomó al mundo una fecha como hoy, 15 de marzo pero de 1962. Así pues,  a confesión de parte….

Probablemente muchos de ustedes presuman de conocedores de Mafalda, casi amigos íntimos. A ver, contesten rápido este test compuesto por el colombiano Daniel Samper:

 -¿Cuál es el apellido de Mafalda?

-¿Qué edad tiene el papá de Mafalda?

-¿Cuál es el nombre completo de Susanita?

-¿Qué nacionalidad tiene, y qué apellido, el papá de Manolito?

-¿Cómo es físicamente el papá de Libertad?

-¿Cuál es el nombre de la mamá de Mafalda?

-¿Qué ideas políticas tiene el abuelito de Miguelito?

-¿Cómo apellida Miguelito?

-¿Cómo se llama el dorado tormento de Miguelito?

-¿De quién es Felipito el dorado tormento?

 
Si han pasado esta prueba básica, ya pueden aspirar al Tercio Superior de la Mafaldología universal que consiste en imaginar qué sería de la vida de aquellos entrañables personajes. Unos han descrito a Mafalda como una amargada que no ha visto realizado ninguno de sus sueños: otros la ven como una luchadora social que lleva a sus hijitos a las marchas; y algunos la colocan en París o Nueva York, traduciendo y escribiendo. No falta quien la describe arrepentida  y tránsfuga instalada en Miami

En fin, cada uno tiene su Mafalda propia. A mí hubiera encantado tenerla en alguna de las redacciones en que trabajé o de alumna contestataria. Aquí les incluyo, finalmente, el texto de una joven periodista argentina que se hizo las mismas preguntas:

 “Mafalda: si estuvieras aquí, ¿dónde trabajarías? ¿Dónde lucharías? ¿En la  Sociedad Civil? ¿Alguna Institución del Estado? CONEP, ANJE, Junta Central, Colectiva Mujer y Salud, Ciudad Alternativa, COPADEBA, Profamilia, La Otra Feria, Foro Ciudadano, Foro Alternativo, PC, CIPAF, HRA&F, en el canal 9, en el 13 ó en el 5; a lo mejor serías legisladora, o quizás jueza de la SCJ; hasta podrías ser una ama de casa loca con las flores, que siempre hace sopa para la cena; o una Penélope u otra loca del muelle de San Blas. Actriz, bailarina, barrendera, periodista, profesora, abogada, doctora, administradora…”

 ¿Y en el Perú, dónde estaría Mafalda? Se los dejo a  ustedes.

 

Anuncios

-“Devuélveme tu Historia”

Son tres jóvenes magníficos periodistas trujillanos-todo-terreno, que han estudiado la carrera en la capital de la Primavera y trabajan en el diario local La Industria.

A lo largo de varios años, Pier Bakarat, César Clavijo y Carlos Otiniano han publicado día tras día notas políticas, policiales, reportajes, entrevistas, de todo en fin lo que se exige que un periodista bien preparado debe hacer para la construcción de la edición que se concluye cada noche… y se reinicia cada mañana (como Sísifo, más o menos).

Un día, cuentan, decidieron publicar como libro algo de lo que habían escrito y reunieron una montaña de notas para luego unificar criterios. Las dividieron en grupos “Fuimos y vinieron”, de viajes y viajeros; “La ciudad hecha jirones” sobre la cotidianeidad trujillana; “Ciudadanos notables”, de perfiles biográficos; “Todo se compra, todo se vende”, de empresarios y empresas; “Levántate y anda”, de muertos y cementerios; “Cuerpo a cuerpo” de policiales. Y finalmente a tres inclasificables les pusieron “Bonus tracks”, es decir, una yapa.

Así, en 250 páginas, con crónica tras crónica, Pier, César y Carlos, han hecho un notable y múltiple retrato de la ciudad que transitan cada día buscando noticias, personajes. En pocos años, para saber cómo era Trujillo en el primer quinquenio del siglo 21 habrá que buscar este libro.

¿El título? “Devuélveme tu Historia. Crónicas, perfiles y otras hierbas” editado con ayuda de la Universidad Antenor Orrego.

Lo interesante de los textos es que todos están escritos en registro de crónica con estilo del llamado “nuevo periodismo”, aquel que echa mano de la literatura para contar de mejor manera lo que hay que contar pero que requiere, para que sean atractivos, de cultura y talento.

Son muchas crónicas pero nos han interesado particularmente los Perfiles. Aquí, solo tres ejemplos:

Carlos Otiniano eligió entre otros al peluquero Felipe Aguilar: “…Me senté en el sillón giratorio más cercano a la puerta y lo vi sacar una navaja de un cajón. Yo esperaba una tijera. Luego roció agua sobre mi cabeza con un pulverizador y empezó a cortarme las mechas.

-¿Usted no usa tijera?

-Noooo, con tijera el cabello no queda parejito.

Con una peineta desenredaba mi cabello humedecido y deja expuesto al paso rasante de la navaja esos centímetros de más. El espejo biselado mostraba a un hombre bajito y gordito, de unos 60 años. Dos párpados gruesos resguardaban sus ojos rasgados y sobre su frente resaltaba una cicatriz…”.

César Clavijo persiguió a César Acuña el día en que juró como Alcalde luego de derrotar al APRA. Al fin de la jornada, un banquete: “Sirven tarde los potajes. Eso no le importa al alcalde, pues tiene tiempo para saludar a todos los presentes. Por la mañana ordenó que solo se prepararan 100 platos pro hay más invitados. Antes de despedirme le pregunto si el famoso modista italiano Ermenegildo Zegna confecciona ternos de su talla. “No, yo voy, me pruebo y después me los entallan”.

-Cinco mil u ocho mil dólares ¿Cuánto le cuestan? –le pregunto. Se ríe y se da la vuelta en busca de su asiento. Parece que su plato llegó a la mesa”.

Pier Bakarat hizo un día de trabajo con el popular general Octavio Salazar, que pacificó Trujillo: “… Su movilidad y su escolta lo esperan en la calle Bolívar, pero prefiere ir a pie a la Plaza de Armas por Pizarro. Su camisa blanca y sus galones llaman la atención de los transeúntes. Cruza Orbegoso y se encuentra con niños que marchan con carteles. Saluda a unos acariciándoles la cabeza. En la plaza se acerca a la mesa que instaló la Dirección Regional de Salud para la consulta ciudadana sobre problemas de la salud. Pero no vota.

Avanza. De pronto, alguien lo abraza por detrás. Voltea sorprendido. Es una señora vestida de azul y calzada con sandalias de jebe. Ella lo tiene sujeto de la cintura y él responde cruzando su brazo por cuello de la dama. “Muchas gracias por su trabajo” dice la señora…”.

No sabemos si el libro se consigue en alguna librería de Lima. Pero hay que conseguirlo. Santiago Roncagliolo les hizo unas líneas: “El Trujillo que tratan es un lugar donde la maravilla y la tragedia siempre están a punto de ocurrir, a menudo simultáneamente. Un espacio en el que las pequeñas historias de cada día se convierten en retratos cargados de humanidad”.

 

 

“Variedades”, hace cien años

“La República Aristocrática” llamó el gran Jorge Basadre a los años que van de 1895 (Piérola) a 1919 (caída de José Pardo). Fueron los años dorados de Lima, de afrancesamiento extremo, apertura de avenidas, casas de modas, difusión del cine, del teléfono, inicio de la publicidad, negocios de importación. La guerra europea parecía suceder en otro planeta pues no se sentían consecuencias y aunque es verdad que  los anarquistas hacían ruido no alteraban mayormente el ritmo limeño de tomar el té en el Salón Estrasburgo o el Palais Concert, el Maury o el Bertolotto o pasear y apostar en el hipódromo de San Beatriz y reunirse en agasajos en el Jardín Zoológico.

La vida transcurría despacio, sin sobresaltos, aunque a veces un cierrapuertas y algunos balazos electorales alteraban algo la rutina provocando algunas molestias.

Dicha época tuvo un gran periodismo con una cantidad insólita de publicaciones de todo tipo pero hubo un semanario que podría describirse como la revista de aquellos, repetimos, años dorados de Lima: “Variedades – Revista Semanal Ilustrada”.

Se publicó, es verdad muchos años más, desde el 7 de marzo de 1908 hasta noviembre de 1931 y recogió en sus páginas el Oncenio de Leguía pero esta etapa es la menos estimable de la publicación por su sesgo progubernamental.

La “Variedades” que vale la pena revisar es la de los primeros diez años porque retrata una etapa extraordinaria de la vida limeña y de una manera que no se encontrará en los diarios de textos enormes imposibles de leer y porque llevó al extremo el uso de la fotografía para ilustrar sus informaciones.

“Variedades” fue fundada por el notable fotógrafo portugués Manuel Moral que había instalado la “Casa Moral” en pleno jirón de la Unión, casi enfrente del ya alicaído Estudio Courret. Para promover su negocio fundó primero la revista “Prisma” donde todas las damitas que fotografiaba encontraban espacio preferencial y luego fue convencido por sus amigos de avanzar hacia el lanzamiento de un semanario ilustrado,  que no evadiera la política, que informara de todo aquello que podría interesar a los limeños de clase media para arriba; y entonces lanzó “Variedades” cediendo la dirección al joven literato Clemente Palma, el hijo del tradicionista.

Palma era buen periodista y propuso una revista de tamaño pequeño, de precio asequible, con la novedad de llevar siempre una caricatura de actualidad en la portada y sobre todo, con muchas fotografías.

Por eso “Variedades” es un valioso repositorio de imágenes que enseñan cómo era aquella Lima cuyo trajín marchaba sin la política lo alterase demasiado.  Y también de artículos porque Palma llevó allí a Eguren, Yerovi, Chocano, Mariátegui, Valdelomar, Beingolea, entre otros. Y a Vallejo pese que Palma, que hacía la crítica literaria, vapuleó a su poesía inicial sin contemplaciones.

“Variedades” sufrió la suerte de Leguía. En la crisis norteamericana padeció la falta de insumos y comenzó a decaer hasta cerrar luego del derrocamiento de su mentor. Palma fue al exilio -como Aramburú, de “Mundial”.

En tiempos velasquistas apareció una segunda etapa de “Variedades” promovida por Guillermo Thorndike y que duró unos cinco años pero que ni tuvo nada que ver con el espíritu de la anterior. Y desde hace un par de años el diario “El Peruano” publica una tercera etapa con el mismo nombre.

Pero nada se parece a la vieja revista que, curiosamente, no tiene todavía (que sepamos) un buen estudio pese a su gran importancia social, periodística, histórica en suma. Es verdad también que era elitista y que aquella Lima no era toda ni la verdadera, pero es un balcón  privilegiado para observar el paso de los limeños de sombrero y bigotazos y de damas de cintura de avispa gracias a crueles corsets.

Vean “Variedades”, hay muchos en las bibliotecas. Es como entrar a un túnel del tiempo para llegar a Lima de hace cien años.

¡Cuidado! ¡Amigos a la carga!

 Mi nieta Manuela me había invitado ya a unirme al misterioso grupo “Facebook”, muy conocido, me dijo, de cierta edad para abajo. Y como yo no calificaba, no hice caso.

Pero el domingo seguí con atención por primera vez el programa del antipático Openheimer en Canal 8 (siempre está sonriendo, no puede ir a velorios el pobre…).

Es que trabajó el tema de Redes Sociales en Internet y su presunta capacidad de promoción de opinión y finalmente de convocatoria. Como prueba exhibió la marcha de un millón de bogotanos protestando contra los secuestros y sin apoyo inicial de los medios masivos; la convocaron, dijo, con puros Grupos de las Redes que ahora crecen como hongos en la web abriendo espacios inéditos de socialización.

Entre los panelistas del programa –que más parecía de Autoayuda que de uso de Internet- estaba un animoso joven representante de la red “Facebook” y que aseguró que sus usuarios llegaban ya a los ¡50 millones! (cincuenta, efectivamente) y en que general se estimaba que los ligados a las Redes podrían ser, más o menos unos 1, 400 millones (no dijo si incluían a los chinos, pero sí a la India).

Entonces puse manos a la obra. Fui a “Facebook.Com”, seguí el muy sencillo protocolo de inscripción –sin falsear la edad por si acaso-, y quedé listo para “Buscar Amigos”.

Facebook es un programa que explora los archivos de los nuevos miembros y lanza invitaciones a “aceptarme como amigo” a todos aquellos a quienes alguna vez envié un correo.

Y cuando uno de aquellos me contesta, Facebook también lo explora, recoge sus direcciones y sigue disparando invitaciones de amistad… hasta el infinito y en pocas horas. Total, al rato estaba ya abrumado de tantos buenos amigos –alumnos queridos, parientes gratos y  no pocos desconocidos. 

Estoy pues sumergido en una verdadera telaraña amical que, si la sigo ampliando consumirá mi tiempo libre de manera voraz y con utilidad discutible, más allá del placer de bromear con mis alumnitos y sobrinos en general, y descubrir algunas coleguitas que se merecerían una visita en Vivo y en Directo…

Facebook no es la única Red por supuesto. Existen docenas y con gran actividad lo que explica, en parte, porqué vemos a tanto joven ensimismado delante de su máquina, riendo aparentemente a solas. Y no está solo, por supuesto; está interactuando con su telaraña propia  de decenas o cientos de amiguitos virtuales.

Pero no estoy desvalorizando la utilidad de esas Redes, que parecen más activas que los Blogs para agilizar las relaciones personales. Me integré, por ejemplo, a un Grupo de Periodismo con cerca de 500 miembros a los que se puede plantear cualquier tema de la especialidad y armar una mesa redonda de centenares de coleguitas de todo nivel que lanzan sus pareceres sin más límites que el agotamiento del tema.

Hagan la prueba, sumérjanse en el nuevo escenario Facebook y ya me contarán cuando me encuentren allí y escriban en mi “Wall”, suban sus fotos y videos y manden un “gift” (aunque algunos cuestan un dólar).