Martínez y El Viejo Periodismo

Todos hablan del Nuevo Periodismo, pero pocos del Viejo, del antiguo.

¿Cómo se escribía, por ejemplo, a fines del siglo 19? Aquí les paso este ejemplo de crónica policial que tomamos de la página 2 de El Comercio del lunes 1ro. de agosto de 1898. Como era costumbre, no aparece el nombre del redactor que probablemente era un joven estudiante de Derecho que se ganaba unos reales haciendo de periodista.

“MUERTE REPENTINA.-

Ayer a las 7 y tres cuartos de la noche, un individuo llamado Fidel Martínez, acudió, en estado de embriaguez a la fonda número 133 de la calle de Monopinta, propiedad de Juan Garrido, y pidió a la esposa de éste la sirvieran de comer en los siguientes términos: ‘No quiero sopa, sírvame usted cosas secas’.

Martínez cuando ingresó a la fonda traía en la mano un pomo que contenía un líquido de apariencia aceitosa, tapado con papel y lo colocó en la mesa.

La dueña del establecimiento fue al interior para servir lo que Martínez solicitaba, de manera que no puede asegurar si éste tomó algo del líquido que contenía el pomo. Cuando estuvo de regreso con la comida que se le pidiera, Martínez la tomó y la reunió en un plato principiando a comer pocos momentos después.

Una hija del dueño le hizo notar en esos instantes a su mamá que el individuo se había introducido a la boca la servilleta y que le parecía que había sufrido un accidente y como no respondiera a las llamadas que le hicieron, alarmado el dueño llamó a varias personas y a la policía, los que fueron de la opinión que el individuo había dejado de existir.

Los inspectores de policía llamaron a los inspectores superiores, acudiendo también el Comisario del Cuartel Primero, señor Arróspide, quien inmediatamente dio aviso a la Intendencia para que se envíe un médico de policía, no habiéndose presentado hasta las 11 pm. hora en que se retiró uno de los reporteros de esta imprenta, ninguno de los señores médicos, ni el Juez del Crimen de Turno, por lo que se resolvió que el cadáver se quedase custodiado por dos inspectores.

Fidel Martínez era antiguo empleado de la Empresa del Agua y vivía en la calle de la Salud”.

Pobre Martínez, diría Sofocleto (recordarán algunos que “Martínez” era el personaje favorito del gran humorista). El infortunado murió seguramente atragantado por el guiso de la fonda de Monopinta, calle del hoy jirón Cailloma, al fondo, y que siempre fue lugar de borrachos y de putas. Sigue siendo un lugar difícil de Lima y de asalto seguro pasadas las seis de la tarde.

Pero todavía proporciona a los periodistas historias interesantes para contar, como ésta de Martínez.

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