Archivo mensual: junio 2008

¡¡Lomògrafos al ataque!!

No queridos amigos, no se trata de perseguir Lomos, Lomitos o Lomazos de los que algunos lectores han estado pensando (y viendo fotos en los últimos días). Se trata de una novedosa especialidad de la fotografìa, popularizada con el curioso nombre de “Lomografìa”.

Hace años, en la vieja URSS y más precisamente en Leningrado (hoy San Petesburgo) se fundó la empresa “Leningradskoye Optiko Mechanicheskoye Obyedinenie” (LOMO) para producir aparatos fotográficos. Y pocos años antes de la Caída del Muro, un ejecutivo ordenó fabricar una copia de la magnifica máquina Minox, japonesa, que era solida, buena y barata.

Así nació la Lomo, soviética, popularizada muy rápido en el antiguo mundo socialista, que añadía a las virtudes de la máquina japonesa un lente luminoso, que puede producir efecto de túnel. Un mecanismo automático de exposición hace que se puede usar de noche, sin flash.

Superada después, claro, por otras máquinas, las ahora excomunistas Lomo pasaran a ser obsoletas y de colección hasta que un grupo de jóvenes vieneses compraron varias en Praga y las usaron de manera divertida, disparando sin mirar al visor, asaltando turista, apretando el clic desde la cadera al estilo del viejo oeste. Casi eran cámaras de Usa y Botar.

El resultado fue un verdadero hallazgo: fotos luminosas, “casuales”, divertidas, con una reproducción diferente de la realidad detenida en el tiempo por las nuevas cámaras.

Total, fundaron la Sociedad Lomogràfica, se extendieron hacia “Embajadas Lomogràficas” (no hay en el Perú, que yo sepa, pero sí en el resto de Latinoamérica) y montaron en 1994 una gran exposición, paralela, en Moscú y Nueva York.

Fueron diez mil fotografías con una mirada distinta del mundo que hicieron que las olvidadas Lomo retornaran al mercado, aunque ahora se consigue modelos americanos y japoneses con algunas de sus mejores características.

Los Lomògrafos tienen su Decálogo, que cito:

1.- Lleva siempre la cámara

2.- Usala de día o de noche

3.- Lomografiar no interrumpe tu vida; la pone en escena

4.- Dispara desde la mano, no desde la cara

5.- Acércate todo lo que puedas a tu objetivo

6.- No pienses

7.- Actúa rápido

8.- No miras cuántas fotos quedan en el carrete

9.- Después tampoco

10.- Lo principal: no te preocupes por ninguna de estas reglas.

Buenas lomografìas pueden verse, por ejemplo, en los Perfiles de Facebook, donde se prefiere lo casual y divertido. Y para más y mejor información visiten Wikipedia.

Por último, cualquiera puede ser un lomògrafo…así como también puede ser un buen “Potògrafo”… pero esta es otra especialidad, para otro día…

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Las imbatibles campanas de Moquegua

Un persistente toque de campanas fue suficiente para hacer saltar de sus lechos a los moqueguanos, en aquella madrugada hace unos días. Miles corrieron nuevamente hacia el Puente Montalvo porque creían que la policía se aprestaba a romper el bloqueo. Cuando se supo que había sido una falsa alarma, el campanero interrumpió el llamado y todo volvió a la calma.

Muchos, es verdad, confiaban en las radioemisoras que se habían comprado el pleito ciudadano pero algo raro pasó esa noche: un oportuno corte de luz dejó sin poder transmitir las noticias. Solo quedaban entonces las viejas e imbatibles campanas.

Esos bronces demostraron, una vez más, que eran imbatibles para convocar y que no se ha inventado nada todavía, teléfonos celulares e Internet incluidos, capaz de reemplazarlas.

Su historia, usando un lugar común, se pierde en la noche de los tiempos. Pero seguramente fueron los chinos los primeros en usarlas. Con los años, pasaron de campanillas a enormes y excesivos artefactos como aquella gigantesca que luce en el Kremlin en Moscú (La llaman “La Zarina”) y que pesa tanto que nunca pudieron alzarla hasta lo alto del campanario que la esperaba.

Al Perú las trajeron los invasores españoles y los Pizarro pagaron las primeras de Lima para la Catedral. Luego, al construirse las otras iglesias, llegaron también las ordenanzas eclesiásticas de cómo, cuánto y cuándo debían ser agitadas esas campanas, en un complicado código que los limeños aprendían desde el uso de razón. Por las campanadas y la manera de tocarlas se sabía de muerte de principales, procesiones,incendios, agonías, festividades, y sobre todo, de alarmas.

El toque más temido era sin duda “Al Arma”, advirtiendo que se cernía un peligro, tal como sucedió aquella tarde en que los chalacos supieron que el temible Francis Drake había anclado en el puerto y aguardaba en silencio la oportunidad de asaltar la opulenta Ciudad de los Virreyes.

Las campanas al vuelo aterrorizaron muchas veces más a los vecinos incluso hasta bien avanzada la república pero poco a poco fuimos perdiendo memoria del significado de aquellos toques.

Luego el ruido del tránsito y las distancias terminaron de ocultar para siempre los sonidos de las venerables campanas del centro de Lima y que ya son de escasa utilidad.

Sin embargo todas las iglesias convocan a sus fieles a campanadas, aunque se escuchen muy poco. Probablemente los toques más hermosos de la ciudad sean los del carillón de la Virgen del Pilar de San Isidro, que antes de las 11 o las 12, brinda un verdadero concierto que vale la pena escuchar.

¿Y las campanas de Moquegua? No sabemos si las autoridades las considerarán subversivas ordenarán su clausura. ¿Imposible? ¿Acaso no sabemos que la palabra Imposible no existe en el diccionario peruano?

El apagón mediático “Chacón”

Quizá fue Alejandro Magno, o Julio César. Con seguridad no fue Goebbels el primero porque desde muy antiguo existieron los silencios mediáticos, es decir, los ocultamientos de noticias.

En tiempos oscuros, de dictaduras, aquellos sigilos son proverbiales pues sencillamente se imponen o compran, como el caso del gobierno de Fujimori y su operador Montesinos.

La historia reciente nos cuenta de silencios crónicos de consenso. Por ejemplo, la homosexualidad de la esposa del presidente Roosevelt que todos “sabían” y que recién salió a luz cuando se publicaron las encendidas cartas de amor que le dirigía a una periodista neoyorkina.

O los amores de Marylin Monroe y el presidente Kennedy que ningún periodista se animó siquiera a insinuar. He leído alguna vez que el presidente Allende amaba a su asistente, también que Miterrand tenía una pareja que todos conocían y nadie mencionaba, y así otros, muchos más casos que logran un raro consenso entre los periodistas y las empresas.

Y tenemos casos criollos, por supuesto, no solo ligados al amor sino a la política. Nicolás de Piérola se exhibía sin recato con una bella señora francesa, madame Garruaud; Manuel Prado no disimulaba sus arrebatos con la que luego sería su esposa, la señora Clorinda Málaga; todos los periodistas sabían de los devaneos de Manuel Odría con una bella cantante. Y también se conocía algo de los militares velasquistas pero ¿quién se hubiera atrevido a mencionarlo?

También hay los apagones mediático-políticos en democracia y quizá el más notable de los últimos tiempos fue el que llamamos “apagón Yanacocha” y que duró semanas debido a la enorme influencia de la empresa minera del norte del país.

Y hace unos días, cuando el diario La Primera narró que Alberto Fujimori recibía visitas de señoras congresistas en la noche, ocurrió uno de esos rarísimos apagones: la noticia no rebotó en ningún medio (que sepamos) al viejo estilo de Montesinos. Fue el llamado “Apagón Chacón” porque demostraba que la congresista Chacón visitaba con frecuencia y en las noches al reo Fujimori para llevarle antojitos (lo dijo en TV: algún postre, pollo a la brasa comprado a la pasada… tallarines verdes “que le gustan mucho”…) y lo acompañaba a veces hasta cerca de la medianoche.

Todo lo cual consta en el Libro de Visitas de la administración del Penal, así que no hay que hacerse el ofendido.

El diario no hizo insinuación alguna y se limitó a mostrar hechos, de tal manera que el presunto mal gusto lo pusieron los malos pensamientos de quienes quisieron.

Pero fue de peor gusto y dudoso periodismo no recoger siquiera que el acusado Fujimori disfrutaba de comodidades enormes que, estamos seguros, él y Montesinos no hubieran concedido a nadie.

-El satélite “Chile”

Finalmente Chile tendrá su satélite, que se llamará precisamente “Chile”, con “capacidades civiles y militares”. Solo le falta resolver la licitación entre canadienses y franceses y luego abonar 70 millones de dólares que no tiene ningún problema para sacar de la billetera.

Nuestro Ministro de Defensa ha anunciado que el Perú también estudia el tema, etc. y que a lo mejor nos sumamos al club de dueños de satélites que integran Brasil (9), Argentina (6), México (3) y ahorita Chile, antes de fin de mes.

Convendría recordar que el Perú estuvo entre los promotores más entusiastas de un satélite para el viejo “Pacto Andino”.

El personaje de esa historia se llamaba Miguel Colina, un apasionado de las telecomunicaciones y convencido de la necesidad de integrarse al mundo vía los satélites.. Fue el gestor de la estación terrena de Lurín, en 1967, que haría posible que los peruanos viéramos en 1969 la llegada del hombre a la Luna “en vivo y en directo”.

En 1974 (recuerden el contexto) fue creada la Asociación de Empresas de Telecomunicaciones de América Latina (ASETA) que pocos años después decidió autorizar el “Proyecto Cóndor”. No era nuevo porque hacía tiempo que Colina insistía en el proyecto “SATAN” que debía llevar telefonía y televisión a las poblaciones rurales,

Cuando el proyecto avanzaba y se hacían las gestiones en la UIT para la reserva de la órbita y otros detalles surgió un poderoso competidor que acabó con la idea.

El empresario René Anselmo, mexicano-norteamericano, logró quebrar la resistencia estatal de los EE.UU. y logró licencia en 1984 para un satélite particular de telecomunicaciones, al que llamó PanamSat, y luego, oportunistamente, “Simón Bolívar”. Después ofreció al Perú el uso de un “transponder” al precio simbólico de un dólar al año, además de otros incentivos a funcionarios que votaron por el gasto mínimo en contra de los 300 millones de dólares que costaba la independencia satelital y el Proyecto Cóndor fue colocado en el ridículo estado de “congelación dinámica”.

Chile siempre se opuso pero ahora, que la batalla es distinta, el satélite le resulta indispensable.

¿Y el Perú? Probablemente el Ministro de Defensa recomiende que usemos el “Google Earth” que es más barato, para aguaitar a nuestros vecinos.