Archivo mensual: julio 2008

El Tudelazo mediático

Los aspirantes a escritores conocen bien el cuento que publicó “Selecciones” hace muchos años. Un profesor dice a sus pupilos que una buena historia debe tener Sexo, Religión, Celebridad, Misterio. Y una alumna escribe: “¡Oh, Dios mío, estoy embarazada!” –dijo la princesa. –“¿De quién será?”

Algo parecido manejan los periodistas y deben aprenderlo en las aulas. Los llamamos “Criterios de Noticiabilidad” y no son otra cosa que los ingredientes necesarios para calificar un suceso como Noticia. Los más populares, como en el ejemplo de arriba, son Cercanía, Misterio, Sexo, Interés Humano, Dinero, Notoriedad de implicados, Enfrentamiento, Violencia, etc. y, sobre todo, Continuidad, es decir, que permanezca el mayor tiempo posible en categoría de Actualidad, y si es en Primera Página, mejor.

Los hermanos Tudela han regalado a los periodistas la historia perfecta al trasladar su sórdida guerra por una herencia millonaria a los medios masivos y no solo porque tienen los elementos noticiables sino porque ellos mismos decidieron que un buen uso de las primeras planas podría servirles para inclinar opinión a su favor.

El Tudela mayor, Francisco, fue Canciller de Fujimori y entonces evidenció al menearse en público con el Baile del Chino-Chino que carecía de temor al ridículo; y también aprendió que en la batalla de la propaganda no importar mentir si se hace muy seguido: los medios no tendrán tiempo de rectificar, aclarar.

El “Tudelazo” tiene de Dinero, Notoriedad, etc. y viene así robando enormes espacios en los medios. El periodismo ha decidido concederlos al presunto Gran Mundo limeño para que los peruanos, desde el Club Nacional hasta el Club Social de Huaycán, contemplen el espectáculo de la despiadada persecución de presuntos hijos codiciosos que pelearán por la plata incluso luego de que su padre muera, lo que sucederá más temprano que tarde.

Permítanme una sugerencia a los medios masivos: destinen un espacio fijo, no muy grande, para las novedades del caso, cada día, que podría titularse “Los Tudela, Hoy” con música de fondo tomada, digamos, del film “Tiburón”. Así quedaría más espacio para cosas importantes.

La Radio es imbatible

La radio es, por muy lejos, el principal medio de difusión en el mundo.

Los viejos bolcheviques lo adoptaron pronto porque decían que era “un periódico sin papel y sin fronteras”, usándolo de inmediato como el principal informante y promotor de su revolución. Por supuesto, en la zona llamada capitalista, la publicidad radial floreció al instante haciéndose toda una especialidad; y solo Europa se defendió de ambos modelos, imponiendo la cultura.

En el Perú, el astuto presidente A.B. Leguía concedió el monopolio a una empresa de sus amigos, la Peruvian Broadcasting, y cuando la inauguró, en junio de 1925, la mitad del discurso estuvo dedicada al tema de las “provincias cautivas” por Chile. Leguia ya confiaba en el poder de propaganda de la radio.

La Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, fueron escenarios de enfrentamientos radiales en los que los contendientes desplazaron formidables recursos para procurar adhesión a sus razones.

Muchos años después la TV pareció derrotarla pero la radio se adaptó a las nuevas tecnologías –el transistor, por ejemplo- y tuvo un renacer extraordinario. Y ahora mismo, cuando parecía que Internet barrería con todos los antiguos medios y la Onda Corta casi desaparecía, la radio ha encontrado sin problemas espacios en el novísimo medio.

Nadie sabe cuántas emisoras hay en el Perú porque el abaratamiento y simplificación tecnológicas han hecho posible que proliferen las llamadas “radios piratas”, sin licencia y muy difíciles de acallar.

Felizmente, al lado de las omnipotentes y gigantescas Cadenas, están las emisoras alternativas, Barriales, Educativas, Comunitarias, que con frecuencia se enfrentan al sistema y grupos de presión locales y que nos dan otras voces, otras versiones. Tenemos ejemplos heroicos, como Radio Cutivalú de Piura, que se enfrenta al poder de una opulenta empresa minera –por solo citar un ejemplo. Los “Radialistas y Apasionados” nos prueban cada día que hay otras ventanas para mirar al mundo.

¿Una prueba más de su importancia? El silenciamiento, vía boicot publicitario de César Hildebrandt, una voz más incómoda que nunca.

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Nada como las Buenas Noticias

¿Qué pasaría si el Congreso decidiera que es obligatorio publicar por lo menos un 50 por ciento de buenas noticias? Un Paro Nacional de protesta no parece ser una Buena Noticia y por tanto no se hubiera divulgado ni una línea sobre el tema. Es decir, el sueño de, digamos, Jorge del Castillo y su aparato de periódicos y emisoras que las ocho de la mañana decretaron que el Paro había fracasado.

Este anhelo no está tan lejano ni exótico. El Congreso de Rumania acaba de aprobar que la mitad de noticias difundidas por los medios deben ser “positivas”, disminuyendo a la mitad las nuevas sobre alzas de precios, accidentes, crímenes y desgracias nacionales en general.

Los periodistas rumanos han recibido la disposición con sorpresa y humor porque al asumir el nuevo periodismo occidental postCeacescu descorrieron la cortina de la realidad a los rumanos, mostrándoles el desastre de país que tenían y que la propaganda plena de buenas noticias les había ocultado por años.

“Las buenas noticia son las malas noticias” es una vieja frase que se repite en las redacciones porque, efectivamente, es lo asistemático lo que da vida al tipo de periodismo que cultivamos. La vieja prensa socialista, por ejemplo, carecía del factor Sorpresa porque solo publicaban lo previsible.

Hay experiencias históricas a la vez que dramáticas. En los Estados Unidos alguien lanzó el diario “Good News” que fracasó pronto por aburrido; y cuando las dictaduras han impuesto el “No News Good News”, los lectores se han retirado porque los medios se convierten pronto en boletines empresariales –como sucede ahora con nuestro Canal estatal.

Esto pasó en el Perú en tiempos de la dictadura militar cuando se inventó el término “parametrado” para notificar a los medios que debían informar “dentro de los parámetros de la Revolución de las FF.AA.” y así evitar críticas “no constructivas”. Lo malo, al igual que en el caso de las Buenas Noticias, alguien absolutamente terrenal debe decidir lo que es “constructivo” o “malo”.

(Pero la verdad es un poco menos de infortunios, crímenes y desgracias no le vendría mal a la televisión dominguera ¿no creen?)

¡Las primeras Diez Mil!

Día histórico para el “Tío Juan” porque las estadísticas muestran que el blog “Historias de Periodistas y Periodismos” sobrepasó las 10 mil visitas de cristianos que decidieron leer mis artículos, o “posts” en la jerga.

Han sido poco más de dos años, es verdad; y hay coleguitas que hacen 10 mil mensuales y se baten a diario con comentaristas que los abruman con interrogantes y hasta insultos. No, mi blog no está para eso. No plantea controversias (salvo algún adjetivo que se me escurre por ahí) y no tengo casi “comments” que administrar o censurar.

Este sistema (“Wordpress”, al igual que otros) me dice cuántos me leen cada día; qué han leído, a qué hora; y compara cifras y muestra una curva que me ilustra sobre el interés de mis textos.

El más leído –más de 500 lecturas- es el que dediqué a Pocho Rospigliosi titulado “Qué pasó, qué pisó” que seguramente consultan estudiantes; le sigue “Memorias de una pulga”, título que induce a creer que se trata de la célebre novela pornográfica. Y en tercer lugar, la crónica “Janeth, la última periodista senderista”, una historia dramática.

Son en total, en este blog 172 artículos dedicados al tema del periodismo.

Y digo “en este blog” porque he tenido varios con títulos como “Tío Juan Periodista”, o “Cucú Press”, con diferentes anfitriones.

Quien me introdujo en el mundo del blog o la Bitácora, fue mi talentosa alumna Diana Zorrilla quien un día, hace ya unos cuatro años, me preguntó, casi asombrada: “Profe ¿usted no tiene un blog?”, avergonzándome. Le confesé, culpable, que ni siquiera conocía el tema. Luego recibí otras ayudas, como de Agustín Cortesana, Jorge Yactayo, Christian Manrique; consejos de colegas avezados en este arte, como Manuel Jesús Orbegozo (“Un Mundo un Día”) y otros más.

Y ahí en adelante me convertí en un “bloguero” pertinaz aun que solo llevo al blog los textos relativos al periodismo. Escribo más cosas, como los despachos de “Cucú Press Agency”, que tiene entre otros cínicos lemas “Si la verdad incomoda, cámbiala”, “El buen periodismo no dice la verdad”, etc.

Además administro el blog de Historia de los Medios de la Pontificia, que hoy mismo, por ejemplo, registra más 65 mil visitas, prueba del interés por el tema.

Bueno, nos vemos en las 20 mil.

Gargu

Esa crónica no pudo escribirla

“Si la foto no fue suficientemente buena, es que no estuviste suficientemente cerca” insistía el célebre foto reportero Robert Capa. Y de hecho su fidelidad a sus principios le costó la vida al pisar una mina en Vietnam.

El consejo ¿vale para los reporteros de prensa? ¿Cuán cercano de la noticia debe estar un ágil cronista policial, por ejemplo?

Esto es lo que probablemente pensó el colega macedonioVlado Taneski que decidió que la mejor manera de narrar los detalles de un asesinato era… cometiéndolo él mismo. Y por esto sus narraciones informativas de varios crímenes resultaron ser impactantes, plenas de color y detalles dramáticos.

Taneski, de 56 años, un hombrón fuerte y solitario, era redactor del diario local de la ciudad de Kicevo, en Macedonia, donde se venían cometiendo crueles asesinatos de mujeres ya mayores y sin que la policía lograra acertar en sus búsquedas.

Los mejores datos sobre el tema los tenía este veterano periodista que visitaba la casa de las víctimas.. La última, de 65 años, fue hallada con una docena de heridas en el cráneo y fracturas múltiples en las costillas.

¿Quién querría matar a la anciana Zivana? se preguntaban familiares y amigos, ya decepcionados por el accionar de la policía. Por los crímenes anteriores fueron detenidos dos sospechosos que fueron condenados ¡a prisión perpetua! en juicios que fueron, claro cubiertos por el periodista.

Pero había un detalle, que advirtió un policial perspicaz. Las crónicas informativas de Taneski eran perfectas, relataban con detalles amplios cómo habían sido los asesinatos (como un magnífico Nuevo Periodismo) y por ahí se deslizaron un par de datos que las pesquisas policiales nunca habían conocido y menos divulgado. Esas informaciones solo podían provenir de alguien involucrado en los crímenes.

Corrieron a arrestarlo y Vaneski se entregó y confesó que, efectivamente, él era el asesino de aquellas mujeres, contando detalles espeluznantes e indicando los lugares donde habían enterrado los restos de las infortunadas.

Sus vecinos se extrañaron mucho de la detención porque apreciaban al periodista como “tranquilo y amable… ¿un asesino?

Lo encerraron un viernes y al día siguiente amaneció muerto en su celda, ahogado. “Se suicidó metiendo la cabeza en un balde de agua” afirmó el jefe policial, “y además dejó una carta confesando todo”. Se añadió así un misterio más a la dramática historia del periodista que quería más cerca que ninguno, aunque esta vez, dijo un comentarista, no pudo escribir la crónica –lo que le hubiese encantado.

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