Archivo mensual: septiembre 2008

¡Zás! ¡El Día del Periodista!

En unos días más celebraremos el Día del Periodista, el 1ro. de Octubre próximo para ser exactos. Y como todos los años, los veteranos del oficio debemos aprestarnos a recibir llamadas de reporteros que han recibido el encargo de “hacer una nota sobre el día del periodista” y entonces se acuerdan de su viejo profesor.

Lo malo es que las preguntas suelen ser iguales y aquí las ensayo, igual que las respuestas:

-García Márquez acaba de afirmar que “sufre como un perro por la mala calidad del periodismo escrito”. ¿Qué tiene que decir?

-El gran escritor también puede equivocarse; no es santa palabra. Está exagerando y abriendo injustamente el abanico de críticas. No es para tanto. Al lado de ese mal periodismo, hay un magnífico periodismo. Que se deje de vainas.

-Los periódicos de antes ¿no eran mejores?

-No. Los de ahora son mejores, en diseño, propuesta periodística, investigación, búsqueda de lectores, etc.

-Pero ¿Los periodistas de antes no eran mejores?

-¡No! Falso. Tenemos por ahí respetables veteranos reinventándose y afirmando que el periodismo de sus tiempos… era el buen periodismo. No es verdad. Hemos construido a lo largo de años una práctica del oficio ahora basado mayormente en la academia, que hace que nuestro periodismo en prensa, radio, televisión, sea de calidad para el contexto. A ver pongan a esos viejitos a escribir en “Etiqueta Negra”, en “Contracorriente”, que hagan sus Blogs, que investiguen el narcotráfico, a los militares…

-¿En otros países es mejor el periodismo?

-No. Ni mejor ni peor. Cada país desarrolla su propio estilo periodístico de acuerdo a sus escenarios particulares, procesos sociales, económicos. Las comparaciones son imposibles.

-Ah… pero cuentan que había una bohemia…

-Seguro. Había una bohemia que felizmente desapareció. Cuando yo ingresé al primer diario en que trabajé, las noches eran para el trago, los fines de semana para el burdel. Era un ambiente francamente detestable. Ni miento ni exagero, Vargas Llosa lo describe en sus memorias.

-Entonces… no tenemos ningún defecto..

-Sí. Han olvidado al gremio, la solidaridad. Los sindicatos han desaparecido y estamos a merced de empresarios (como Delgado Parker) que seguramente en este próximo aniversario festejarán que los periodistas estén desnudos y a la intemperie en materia de derechos.

¡Cuidado! ¡El Cuy ha vuelto!

“La gente me lo andaba diciendo: Haz tu blog. Yo sonreía, incrédulo, formado a la antigua, resistente ante las nuevas tecnologías.

“¡Es fácil! Hasta mi hijo de 7 años ya tiene su blog”. Ah, sí, qué lindo (y a mí qué me importa).

De pronto, los amigos comenzaron a enviar la dirección de sus flamantes blogs…”.

Así comienza Juan Acevedo la historia de cómo se animó, finalmente, a permitir que su celebrado personaje, El Cuy, regrese a los escenarios de la historieta.

El Cuy (véase ilustración abajito) nació, dicen los historiadores, a fines de 1979 pero su salto a la popularidad lo hizo desde 1980 en el viejo y entrañable diario”Marka” aquella proeza que duró el tiempo suficiente para probar que la izquierda podía hacer un gran diario pero que era incapaz de unirse para mantenerlo.

Brillaron allí en sus cortos años El Cuy, el suplemento “El Caballo Rojo” de Antonio Cisneros, las crónicas de José María Salcedo, la columna de Marco Martos, y muchos más. Pero es probable que sea El Cuy quien pase a la historia.

Acevedo era entonces un flaco veinteañero, siempre sonriente, chistoso, de penetrantes ojos azules, que derramaba humor y talento con sus caricaturas, digamos, sociales, en la la revista Marka. De ahí pasó al diario con su menudo Cuy quien a la vez reunió a su alrededor a un mundo de personajes que encarnaban a otros tantos de la vida política criolla y que expresaban sus pensamientos.

El Cuy resultó ser un chato alegoso que discutía y reflexionaba sobre todo un poco, que se enamoraba de La Pericotita, y se entreveraba en discusiones con el juicioso perro Humberto apoyando a Barrantes. Y así fueron apareciendo enemigos como “Videchet” y otros a los que el Cuy derrotaba siempre con sus posiciones de izquierda irrenunciable.

El Cuy ha llevado de la mano a Acevedo por una serie de revistas; ha sido personaje de la historia de la Independencia, del movimiento obrero, de la política. Pero se sumergió en la clandestinidad porque del lápiz de su mentor escaparon nuevos personajes como Pobre Diablo, Guachimán, Orateman, Anotherman, Pato Lógico, y otros como La Araña.

Cuando presentó el libro “Pobre Diablo” en el 99, Esther Vargas lo entrevistó y le preguntó si había enterrado al Cuy. “Está como desaparecido, enterrado no. La última vez que apareció fue en 1991 en la revista Sí. El Cuy cumple 20 años el mismo día que presento “Pobre Diablo” dijo Acevedo.

Entonces el Cuy es ahora un personaje maduro, de casi treinta años, que no sabemos qué pensará de todo esto al regresar al escenario de la vida criolla. Lo sabremos si visitamos el blog http://elcuy.wordpress.com, porque Juan ya no pudo soportar la presión del animalito que pugnaba por volver a salir de su viejo lapicero.

-De cuando deportaban a los periodistas


-¿”Adónde vamos”? –preguntó el representante de “Human Rights Watch” expulsado de Venezuela, en la puerta del avión que estaba a punto de partir.

Algo parecido nos sucedió, a mediados de 1975 a Carlos Malpica, Virgilio Roel, Humberto Damonte y a mí, cuando fuimos conducidos en veloces autos hasta la pista del aeropuerto al pie de la escalerilla de un “Aerolíneas Peruanas” y preguntamos a un asombrada azafata: -“Adónde va este avión?”. “-A… Buenos Aires, por supuesto…”.

Alguien se interrogaba hace poco sobre la historia de las deportaciones de periodistas en el Perú y parece ser que son más antiguas de lo que imaginábamos. Porque el virrey Abascal envió a España “bajo partida de registro” ( casi como carga) al revoltoso Gaspar Rico y Angulo, en 1812, porque su periódico “El Peruano” lo estaba incomodando.

Países vecinos prefirieron los confinamientos en provincias lejanas a las deportaciones pero en el Perú se optó por este método de acallar opositores. El presidente Leguía había ostentado el récord de destierros de políticos, sindicalistas, militares, de todo el que arrojaba alguna sombra a su extraño mandato democrático.

Pero ningún gobierno ha logrado superar a los militares velasquistas primero y moralesbermudistas después, que ostentan el galardón de máximos desarraigos y de las maneras más duras imaginables, como la detención sorpresiva, el viaje al aeropuerto y adiós.

El primero fue Eudocio Ravines, en febrero de 1969; le siguió Enrique Zileri en mayo (por primera vez). Estuvo una noche detenido y al día siguiente lo que se haría rutina: viaje sorpresivo al aeropuerto y arriba, al primer avión con sitios disponibles. Le tocó Lisboa.

La lista es grande. Expulsaron a Elsa Arana Freire, a Luis Rey de Castro (de manera espectacular), a Luis Felipe Angell “Sofocleto”, A un grupo importante de “La Prensa” beltranista, a los periodistas de la revista “Marka”.

Pero lo peor vino con el general Moralez Bermúdez, reemplazante del general Velasco.

En aquella “Segunda Fase” se persiguió, se encarceló y se deportó a periodistas como nunca.

Hace mucho que en el Perú nadie pregunta “¿Adónde va este avión”? Ojalá no se repita

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Vamos Alfredo, regresa con tus Calatos y Pitucas

“La República” publica hoy domingo 7 en su página editorial un dibujo medio raro que lleva como autor, arriba del recuadro, el nombre “Alfredo”. Pero Alfredo Marcos ya no trabaja en ese matutino. Es, como dicen, un error de imprenta provocado por el Duende que habita desde siempre en los periódicos.

Vale la anécdota para recordar el tema.

Alfredo Marcos abandonó el diario luego de que se divulgara (en la prensa vía César Hildebrandt en “La Primera”, y en la Red, vía Marco Sifuentes (“Utero TV.com”), que figura en una planilla del PNUD, ese misterio donde la burocracia dorada se compensa de sus bajos sueldos ministeriales y donde también los Gobiernos conceden canonjías a quienes desea recompensar.

El PNUD es la representación local de las Naciones Unidas pero el dinero y la selección de elegidos la hace el Gobierno.

Los diarios que ayudó a fundar y popularizar no ha dicho una sola palabra, o mejor, una sola línea sobre el tema. La República y El Popular han dejado que sean las buenas y malas lenguas limeñas las que se encarguen de zarandear a Alfredo Marcos por lo que se considera una grave falta de ética profesional.

El pecado es ayudar al Gobierno (aunque debiéramos decir a Alan García) con sus dibujos humorísticos y cobrar por ello en planilla aparte, bajo cuerda; y también venderle servicios de dibujo y asesoría con su empresa. “Cobrar a dos cachetes” diría un criollo para ilustrar mejor el caso.

Pero francamente, extrañamos a Alfredo.

Porque no era solamente el dibujo político lo que lo hacía importante para el diario. Recordemos a “Los Calatos”, “El Enano Erótico”, “Los Achorados”, “El hombre que no podía irse”, y las inefables “Viejas Pitucas” donde arremetía contra el pensamiento reaccionario de la manera más eficaz imaginable, esto es, el humor cruel y corrosivo.

Para quienes seguían sus dibujos editoriales era evidente su afección a la línea alanista. Los que estaban mejor enterados sabían que Alfredo pertenece a un antiguo grupo de amigos del Presidente y donde también están otros -que no sabemos si cobran por ahí.

En suma, yo también he reprobado el grave error de Alfredo Marcos. Pero cuando he recordado sus años y años de humor, de cómo nos ha hecho reír, de cómo le dio duro a Fujimori y sus cómplices, a Toledo y su gringa, etc. francamente, lo he perdonado.

Vamos Alfredo, regresa a “La República”, explica y cuéntanos el asunto y sigue dibujando tus Calatos y Pitucas. Tus fans te estamos esperando.