¡Cuidado! ¡El Cuy ha vuelto!

“La gente me lo andaba diciendo: Haz tu blog. Yo sonreía, incrédulo, formado a la antigua, resistente ante las nuevas tecnologías.

“¡Es fácil! Hasta mi hijo de 7 años ya tiene su blog”. Ah, sí, qué lindo (y a mí qué me importa).

De pronto, los amigos comenzaron a enviar la dirección de sus flamantes blogs…”.

Así comienza Juan Acevedo la historia de cómo se animó, finalmente, a permitir que su celebrado personaje, El Cuy, regrese a los escenarios de la historieta.

El Cuy (véase ilustración abajito) nació, dicen los historiadores, a fines de 1979 pero su salto a la popularidad lo hizo desde 1980 en el viejo y entrañable diario”Marka” aquella proeza que duró el tiempo suficiente para probar que la izquierda podía hacer un gran diario pero que era incapaz de unirse para mantenerlo.

Brillaron allí en sus cortos años El Cuy, el suplemento “El Caballo Rojo” de Antonio Cisneros, las crónicas de José María Salcedo, la columna de Marco Martos, y muchos más. Pero es probable que sea El Cuy quien pase a la historia.

Acevedo era entonces un flaco veinteañero, siempre sonriente, chistoso, de penetrantes ojos azules, que derramaba humor y talento con sus caricaturas, digamos, sociales, en la la revista Marka. De ahí pasó al diario con su menudo Cuy quien a la vez reunió a su alrededor a un mundo de personajes que encarnaban a otros tantos de la vida política criolla y que expresaban sus pensamientos.

El Cuy resultó ser un chato alegoso que discutía y reflexionaba sobre todo un poco, que se enamoraba de La Pericotita, y se entreveraba en discusiones con el juicioso perro Humberto apoyando a Barrantes. Y así fueron apareciendo enemigos como “Videchet” y otros a los que el Cuy derrotaba siempre con sus posiciones de izquierda irrenunciable.

El Cuy ha llevado de la mano a Acevedo por una serie de revistas; ha sido personaje de la historia de la Independencia, del movimiento obrero, de la política. Pero se sumergió en la clandestinidad porque del lápiz de su mentor escaparon nuevos personajes como Pobre Diablo, Guachimán, Orateman, Anotherman, Pato Lógico, y otros como La Araña.

Cuando presentó el libro “Pobre Diablo” en el 99, Esther Vargas lo entrevistó y le preguntó si había enterrado al Cuy. “Está como desaparecido, enterrado no. La última vez que apareció fue en 1991 en la revista Sí. El Cuy cumple 20 años el mismo día que presento “Pobre Diablo” dijo Acevedo.

Entonces el Cuy es ahora un personaje maduro, de casi treinta años, que no sabemos qué pensará de todo esto al regresar al escenario de la vida criolla. Lo sabremos si visitamos el blog http://elcuy.wordpress.com, porque Juan ya no pudo soportar la presión del animalito que pugnaba por volver a salir de su viejo lapicero.

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