Archivo mensual: octubre 2008

-Los animales como noticia

Lo inusual, lo asistemático es noticia dicen muchos autores. Y pasan a citar la célebre frase “si un perro muerde a un hombre no es noticia pero si un hombre muerde a un perro ¡eso es noticia!”

Alguien acotaría después “pero depende del perro” pues efectivamente no es lo mismo ser mordido por un callejero que por Lassie, Rin tin tín o el Comisario Rex. O por Checker el perrito del presidente Nixon que mordisqueó a un colega en la Casa Blanca. Al día siguiente el casosalió en primera plana con la foto… del perro.

Todo esto tiene que ver con la extrema sensibilidad que tienen ciertos sectores norteamericanos con los animales, cualidad que bien puede ser aprovechada por la política.

La historia de la perrita “Rachet” ha conmovido a mucha gente pues se trata de un animalito recogido en un campo de refugiados en Bagdad y que un militar norteamericano quería llevarse a vivir a su país. Los periodistas tomaron el caso y lo convirtieron en una clásica “Human Interest Story” que los cínicos describen como “historias que hacen derramar una lágrima”.

Pero esta historia ha terminado pronto, ha durado poco. En cambio quizá algunos memoriosos recuerden el caso de las tres ballenas jóvenes atrapadas por el hielo en la ciudad más lejana de los Estado Unidos, Point Barrow, en Alaska.

A principios de octubre de 1988 un esquimal descubrió que tres ballenas estaban cautivas en un bolsón en el hielo y sin salida a mar abierto. Eran días previos a las elecciones y George Bush padre se batía con el demócrata Dukakis en una pelea difícil.

El tema de las ballenas desvió inmediatamente la atención pública y el hábil Ronald Reagan, el presidente saliente, ordenó el salvataje de las ballenas.

Aviación, Marina, Guardacostas, todo fue movilizado para sacar a los animales

de su trampa e incluso la Unión Soviética ofreció enviar sus poderosos rompehielos para auxiliarlos.

Fueron días de enorme tensión mediática pues decenas de periodista llegaron hasta esa frígida zona para seguir de cerca las maniobras que al final resolvieron los propios esquimales abriendo un camino en el hielo para obligarlas a salir y juntarse con las ballenas que migraban hacia el sur.

El costo del salvataje fue de millones de dólares pero tuvo un efecto mejor: ablandó el debate entre Bush y Dukakis y el reforzado prestigio de Reagan arrastró al primero hasta hacerlo ganar las elecciones.

¿Era la perrita Rachet “la ballena” que necesitaban Bush Hijo y Mc Cain? Puede ser. Pero la campaña mediática para hacerla norteamericana no fue, ni de lejos, como aquella de las ballenas de hace veinte años.

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-¿Defender a Magaly Medina?

Tomar partido por Magaly Medina ¿significa defender la libertad de expresión? Menudo dilema que enfrentamos quienes hemos trajinado algunas veces en redacciones y sufrido hasta persecuciones por presuntos excesos.

Pero un profesor de periodismo debiera tener una respuesta a mano porque es absolutamente seguro que sus alumnos lo interrogarán al respecto.

La verdad es que desde la Declaración de los Derechos del Hombre se advirtió que el ejercicio del periodismo debía ser bajo responsabilidad y que las transgresiones serían reprimidas por la sociedad. En sistemas autoritarios se llegó hasta la pena de muerte; en los democráticos se optó por las sanciones económicas y eventualmente por la prisión efectiva, que es el caso de la periodista Medina.

(Los feroces periódicos sensacionalistas ingleses, los más invasores del mundo, se baten a diario en los tribunales y las sentencias condenatorias van por lo general para las empresas, no a los periodistas).

Los colegas que trabajan temas personales están obligados a vigilar los límites que separan a la información de la injuria, de la cobertura simple a la invasión de la privacidad, a la verdad de la mentira. Las transgresiones los convierten en pasibles de reclamo y eventual castigo judicial.

Y se insiste en que debiera ser la ética, la deontología, la que rija esas relaciones.

Se alega que nuestro Poder Judicial ha afirmado su majestad con la sentencia. Pero recordemos que durante diez años la prensa popular llamada “chicha” de Montesinos y Fujimori insultó con absoluta impunidad a quien le dio la gana y ninguna querella prosperó por el control gubernamental sobre las decisiones judiciales. Que no nos vengan ahora con libertades tradicionales de criterio.

En el caso que comentamos hay como ingrediente particular la mala conducta procesal de la Medina. Burlas constantes de los jueces, inasistencias a citaciones, condenas sucesivas de prisiones “no efectivas”, todo como parte de una promoción personal que la presenta como la irreverente y valiente por excelencia.

Seguimos preguntándonos si debiéramos avalar esas conductas porque, dicen algunos colegas bien intencionados, defender a Medina es defendernos a nosotros mismos de eventuales abusos judiciales dado el precedente.

Pero el buen periodismo se defiende solo, hasta donde entiendo. Las arbitrariedades se cometen en regímenes antidemocráticos donde las reglas de juego cambian de tal manera que el abuso se extiende hasta la prensa.

Los abogados están por la sentencia; los periodistas reclaman exceso e injusticia. Los profesores de periodismo debemos insistir en que aquel no era siquiera buen periodismo de entretenimiento y que ahora Magaly Medina tendrá que reflexionar sobre su práctica profesional porque no podía ignorar que alguna vez alguien lograría borrarle la sonrisa.

………….

Terremotos mediáticos criollos

¿Qué es un “Terremoto mediático”? No está en los manuales de periodismo pero es como el hambre o la noticia: sabemos reconocerlo cuando aparece. Podríamos arriesgar una definición por si algún estudiante la requiere para un trabajito:

“Terremoto mediático es un súbito, inesperado y no previsto interés de los medios informativos por un suceso que afecta fuertemente al público en general y que será objeto de intensa cobertura y publicación por tiempo generalmente largo”.

Los invito a mejorar la definición en base a varios ejemplos que tenemos cercanos en el tiempo.

El primero de ellos, el Video Kouri Montesinos, que trasmitió Canal 8 la noche del 14 de setiembre del año 2000. El entonces muy activo político Fernando Olivera presentó a la prensa las imágenes del asesor presidencial entregando 15 mil dólares al congresista Kouri. Fue una noticia sensacional.

La exhibición provocó intensa emoción en el público y desencadenó sucesos que terminaron con la renuncia (¡por fax!) del presidente Alberto Fujimori.

El segundo que nos parece pertinente citar es el de aquella noche del 28 de enero del 2001 en que Nicolás Lúcar presentó en su programa “Tiempo Nuevo”, en Canal 4, a un sujeto que afirmaba conocer de una relación entre el narcotraficante Alberto Venero y el entonces Presidente de transición Valentín Paniagua.

Quizá recuerden algunos que el propio Paniagua llamó por teléfono a Lúcar y lo acusó de ser parte de una maniobra infame para desestabilizar al Gobierno. El periodista se defendió como pudo pero sus invitados, Andrade, Ferrero, abandonaron el set, indignados y Ketín Vidal, que se quedó, lo vapuleó sin piedad. El apoyo a Paniagua fue multipartidario y nacional, afianzando su prestigio.

(Es , efectivamente, el mismo Lúcar que ha reemplazado a Magaly Medina como conductor de su programa de ampays y maleteos. Tal para cual).

Y tenemos uno muy reciente, el de los videos que llevó Fernando Rospigliosi a la televisión, que demuestran la existencia de una cadena de corrupción en el partido de gobierno, en caso que todavía no ha terminado. Pero ha tenido efectos rápidos, como la caída del Gabinete y probablemente varios cambios más en la cúpula del poder porque las salpicaduras son todavía imprevisibles.

Haría falta agregar algo más a la definición, en relación a las condiciones favorables para la presentación del texto, audio o video revelador. Pero eso lo podríamos dejar para el estudiante.

Cuando el periodismo se hace libro

El Articulismo nació junto con el periodismo, como todo el mundo sabe, pero no he logrado encontrar huellas del nacimiento del Columnismo, género de opinión que cada día es más popular (incluso los “blogs” no son otra cosa que las viejas columnas disfrazadas por las nuevas tecnologías).

La Columna –dicen los manuales- es un texto firmado, que ocupa lugar y espacio constante en un periódico y que tiene por objeto esgrimir, plantear opinión de coyuntura, y que suele ser especializada porque se encarga a personas que avanzan más allá de la mediación informativa común para explicar porqué las cosas son así.

Tampoco sé cuándo surgieron las Columnas en el Perú pero tenemos referencia, por ejemplo, del famoso pierolista Luis Fernán Cisneros que popularizo su sección ”Ecos” en el diario La Prensa del 900, con un estilo que fue retomado luego por José Carlos Mariátegui para su columna “Voces”, en 1915-19.

La lista se hace enorme en la medida en que se avanza en la historia de nuestro periodismo. Pero hay otro momento, que tampoco he podido identificar, en el que tanto articulistas como columnistas deciden perennizar sus textos en forma de libro.

La razón es obvia: los textos que se redactan para la prensa desaparecen para siempre en las hemerotecas, salvo que su autor o alguien los rescate para el futuro.

Manuel Atanasio Fuentes fue de los primeros, hacia 1855, en publicar como libros sus famosos “Aletazos”, siguiéndole muchos más autores en una moda que seguramente surgió en Francia o Inglaterra.

Actualmente es común que tanto Articulistas como Columnistas decidan salvar del olvido sus textos y los lleven a la imprenta para que sean leídos otra vez, aun cuando –salvo excepciones como “Sofocleto”, por ejemplo- ya no tendrán la repercusión original. Por mucho tiempo Manuel D’Ornellas fue el mejor comentarista político y parte de su obra ha sido publicada pero ya no tiene más vigencia que la lección de periodismo.

Otros Columnistas escriben pensando en la publicación futura como parece haber sido el caso del popular Jaime Bayly, a quien le han editado sus columnas ya publicadas en un tabloide local. Cometen el error de no informar al lector que son refritos y tampoco dicen la fecha de publicación. No debe ser así. Muchos textos reeditados pierden su valor cuando se elude fuente y fecha porque se carece de referencia histórica. En cambio, está claro que “Buscando Novia” de Renato Cisneros, es su blog trasladado a la tinta y el papel y con las aclaraciones del caso.

El desafío de la verdad

-“Hay que publicar la verdad” dijo un conferencista ante un grupo de alumnos de periodismo. Y un estudiante levantó la mano con prontitud y preguntó: “Y ¿qué es la verdad? ¿La puede definir? “.

Nuestro colega pensó un ratito, meditó sobre la complejidad del tema y contestó: “Bueno, básicamente… lo contrario de la mentira”.

No es una mala definición ante, repito, una cuestión tan enmarañada porque si bien es cierto que desentrañar la verdad es muy difícil, sí sabemos distinguir la invención.

Los periodistas saben cuando se enfrentan a una mentira; y aceptarla, adoptarla es una opción ética del profesional que abraza este oficio.

Es un reto diario para quienes trabajan en la zona de la política en particular.

En estos días, por ejemplo, en que surgen en varios lugares del país episodios de protesta y reclamo, los medios de información ligados al Gobierno toman posiciones como si fuera una batalla y lanzan gruesa artillería de propaganda para confundir a lectores, oyentes, televidente.

Las primeras andanadas han sido fáciles de reconocer pues se trata –según los viejos cánones- de ubicar, “distinguir al enemigo” para luego desvalorizarlo, devaluarlo de manera sistemática y, por ejemplo, hacer ver que se persigue objetivos que va más allá de la reivindicaciòn.

El caso más tosco es sin duda la huelga de médicos que lleva ya semanas sin solución. Estamos asistiendo a una búsqueda desesperada de presuntas víctimas de la huelga, niños heridos, suicidios, partos prematuros, infartos sin atender, es decir, todo aquello que sucede siempre pero que esta vez es, afirman, culpa de los médicos huelguistas.

Ahora han arrancado al líder frases sobre intención de hacer política partidaria y he aquí, albricias, que ya tenemos la explicación de la huelga: sus dirigentes están trabajando para una próxima curul en el Congreso, lo cual los debe descalificar como voceros del gremio.

Los periodistas que han levantado esa versión saben, no pueden ignorarlo, que forma parte de un operativo psicosocial aprista y gubernamental para socavar la autoridad de la dirigencia. Pero son colegas que han abandonado la difícil lucha por la verdad, aquello que es contrario de la mentira.

Lo que se debe tener en cuenta es que el constante falseamiento de los hechos deteriora la credibilidad que es el valor más importante de un medio. Un medio informativo no vale por las máquinas que tiene sino por su peso en la opinión pública, y el inmediatismo político está hundiendo a algunos medios.