“Chinos como cancha En el Paralelo 38”

Este es un aniversario que no puede pasar desapercibido. Hace 58 años, un 9 de diciembre, Raul Villarán tecleó nerviosamente en un trozo de papel la frase “Chinos como cancha en el paralelo 38”, la arrancó del rodillo y gritó: -“¡Al taller, rápido, para primera de primera!”. Y así vocearon el diario los canillitas que vendieron “Ultima Hora” hasta el agotamiento. Estaba inaugurando un nuevo periodismo, el que usaría la replana o jerga en los titulares de los diarios que a partir de allí se reclaman como populares.

¿Cuál es la historia? El recordado gran periodista Efraín Ruiz Caro fue testigo del episodio.

Era el primer año de la guerra que enfrentaba a las dos Coreas, en plena Guerra Fría. El Norte apoyado por la Unión Soviética, China y el bloque socialista; y el Sur, sostenido por los Estados Unidos y un puñado de aliados capitalistas.

El petulante General Mac Arthur comandaba al Sur y sus tropas parecían invencibles. En cualquier momento, decían los analistas, caería Pyongyang y el comunismo sería derrotado.

Pero de pronto, como por arte de magia, surgió frente a los yanquis un enorme ejército chino de no menos de 250 mil soldados, que hizo retroceder al General y sus tropas, haciendo temer su derrota total. Y atemorizando al mundo, que creyó estar frente a una Tercera Guerra Mundial.

Los teletipos repiqueteaban sin descanso; la noticia estaba en todas las redacciones y las emisoras de radio lanzaban “flashes”.

Raul Villarán tenía el cable en la mano, se acercaba la hora de cierre (“Ultima Hora” era vespertino todavía) y desesperaba por hallar un titular impactante. Preguntaba, escribía a mano, a máquina, todos sugerían. Juan Gonzalo Rose, Carlos Castillo Ríos… El único que tranquilamente y en silencio redactaba su columna “A Golpe de Doce” era Lucho Loli, que finalmente murmuró: “Qué vamos a hacer pues gordo… no vas a poner que hay chinos como cancha…”.

Villarán alzó las manos y gritó: “¡Eso es, chinos como cancha!”.

El nuevo código era hermético, solo para peruanos (como los personajes de Julio Fairlie que debutaron en ese periódico, “Sampietri” y “Serrucho”). Y a partir de allí, la jerga se hizo común en el periodismo popular peruano, así como el humor para las notas más dramáticas Recordemos aquel titular adjudicado al poeta Juan Gonzalo y que dijo, también en primera de primera: “Tranvía divide en cuatro a profesor de matemáticas…”.

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