Los canillitas, toda una historia…

No conozco ninguna investigación sobre los canillitas (ahora “expendedores de diarios”) pese a que han sido siempre parte del sistema noticioso clásico. Se ha preferido estudiar otros niveles de la producción informativa olvidando que el vendedor de noticias es tan antiguo como el periodista.
Cuando la prensa popular norteamericana de bajo precio de mediados del siglo 19 aprendió que con mejores noticias serían mejores las ventas, lo siguiente fue salir a la calle y gritarlas, apareciendo los “newsboys” que más tarde llamaríamos “canillitas”, una voz de origen argentino.
¿Y en el Perú? Agustín Cortegana estableció que el diario “Las Noticias” presuntamente de propiedad de Nicolás de Piérola, fue el primero que en 1878 convocó “Muchachos, ancianos o mujeres pobres. Para vender el diario en las calles. Se les asegura una ganancia fija de ocho reales todos los días…”.
(En el diario “La Primera” publiqué esta columna y adjudiqué el novedoso método de vender diarios en la calle al diario “La Patria”. Fue un error mío, como ven).
Al iniciarse el siglo 20 eran ya indispensables y había que tenerlos muy en cuenta. El sistema era sencillo: iban al diario en la noche tarde o en la madrugada, compraban una cantidad que trataban de vender al día siguiente; si no lo hacían, tenían derecho a devolver el sobrante, lo que se aplicaba para la compra siguiente, y así sucesivamente.
Los viejos canillitas tenían un olfato noticioso extraordinario. Sabían cuando la noticia sería “vendedora” y entonces compraban más y no faltó quien más de una vez pidió consejo sobre una primera página a los veteranos.
Andando los años se convirtieron en un gremio importante, luego sindicato, capaz de boicotear con éxito las venta de un periódico que no cumpliera con los pactos. Y tampoco fueron ajenos a la política y las divisiones pues hubo quienes prefirieron el paternalismo de los Miró Quesada, enfrentados a los apristas –que no los olvidaron cuando llegaron al poder en 1945.
Manuel Seoane fue quien propuso y logró que se aprobara la “Ley de Seguridad Social del Canillita”, Nro. 10674, que les otorgaba porcentajes de la facturación por avisaje, lo que resultó muy difícil de cobrar. Pero en 1973 se unificaron en una “Federación Nacional”, manteniendo la unidad a duras penas hasta que nuevamente la política los ha separado y están en plena discusión sobre un controvertido dirigente.
Los viejos canillitas ya no existen; nadie vocea ya periódicos en las calles pues todo ha cambiado y ahora esperan sentados a que los clientes acudan al kiosco.

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