Escriba, llame, comente, opine…

Los lectores (y oyentes desde que la radio se hizo popular) siempre han tenido espacios en el periodismo aunque, claro, las formas de participar han cambiado con los tiempos. En los diarios criollos de los viejos tiempos no se encontraba el formato clásico de “Cartas al Director” o “Cartas del Lector”, etc. Pero estaban los famosos y temibles “Comunicados” que algunos periódicos publicaban gratis y otros los fomentaban como una buena forma de aumentar sus ingresos.
Allí con frecuencia se insultaba, mentía, también se felicitaba y ensalzaba… previo pago.
Pero después, ya en nuestro siglo 20, los lectores hallaron lugar de expresión permanente en las secciones de “Opinión” que fue afianzándose hasta conquistar espacios propios. Hoy no hay, me parece, periódico que se permita obviar una buena Carta del Lector. Igual la radio, que abre sus micrófonos a cualquier tipo de queja obligándonos a enterarnos de los desagües atorados del barrio o de la falta de policías…
Los profesores de periodismo manejan definiciones: “Las cartas al director son escritos que los lectores envían para dar a conocer algún hecho o para expresar su opinión sobre alguna noticia, tema de actualidad o artículo publicado”.
Y en los diarios de Lima ya podemos reconocer Lectores de opinión constante. Un amigo, “M”, se ha convertido en un opinador profesional pues está en todos los temas. Redacta con corrección, siguiendo las normas editoriales, se identifica de manera conveniente y le acierta a la oportunidad, pasa de un diario o revista a otra sin problemas sentenciando sobre fútbol, cocina, parlamento, tránsito, diplomacia…
En la radio las normas son más estrictas todavía. Si la participación no está bien expresada, de manera corta, sencilla, comprensible, el locutor cortará la transmisión para pasar a otro que hable mejor.
Ha surgido otro tipo de intervención que no estaba contemplada en los cánones ya clásicos del periodismo, esto es, el Comentario a las noticias que publican los periódicos en sus versiones digitales (“on-line”). Allí, al final de cada noticia suele pedirse el comentario y hasta la participación en una encuesta sobre el tema del día.
Esta variante periodística es más frágil, menos pública, pero los resultados son igual de significativos en términos de medida para los periodistas sobre el interés de sus lectores.
Lo central es lo siguiente: ¿tienen en verdad influencia, sirven para algo, esas participaciones? En muchos casos sí. Y hay que prepararse para ingresa a ese nuevo espacio del periodismo ciudadano, la opinión del lector.

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