Adiós a nuestro poeta de “La Voz”

Julio Altmann era el poeta de la redacción. Cuando fundamos “La Voz” en 1986 no dudó en unirse al grupo de entusiastas liderados por Efraín Ruiz Caro que ocupamos el noveno piso de la Cooperativa Santa Elisa, en pleno centro. Redactaba de todo porque sabía de todo y nos extendía cuartillas impecables en fondo y forma que no había que releer ni aprobar. Julio era de los nuestros.
Era mi vecino entonces pues vivía a la vuelta, aquí en San Isidro, cerca del Olivar y cuando lo convocamos todavía no había conocido a Norma Aguilar. El clásico “clic” se hizo allá en “La Voz”.
Amable, muy educado, saludaba con voz suave y cálida y jamás se perdía una buena conversación. Y se reía mucho de sí mismo pues él que era un antiimperialista porfiado, tenía pasaporte yanqui porque había nacido en Nueva York. Cosas de política y de familia.
Era un gran lector. Quizá su mala salud, su asma persistente y limitante para la actividad física, le había servido para cultivar su amor por las letras. Y quien sabe también para escribir poesía, que publicó poco. De su único libro, “Perfil de sangre”, les transcribo esta hermosa pieza de humor y amor:

Consejos a un zurdo amor

Si eres izquierdista / de verdad, / búscate una hembrita / que tenga tus ideas:
Pero no le digas / hembrita / o peligrará / tu amor.
Llámala compañera, / no pagues su pasaje / y escojan el cine / entre los dos.
Que tu hembrita / comparta tus ideas / tiene sus ventajas: / se citarán /
en los mismos mitines / se prestarán libros / de Benedetti y Galeano, / revistas con temas / sociales y literarios / y casetes / de Piero, Pablo / Tania, / el Silvio/ o la Sosa.
A pesar de lo dicho, / te aconsejo la trates / como a una pituca. / Cuando menos /
lo pienses/ puede dejarte / por un pequeño burgués.

Julio y Norma, ya unidos, lucharon por la vida como pocos para vivir como intelectuales. Ambos escogieron el camino del periodismo y luego del cierre de “La Voz” transitaron como gitanos por varias redacciones hasta que Julio fue llamado por “La Primera” para aportar su gran experiencia. Allí se hizo cargo de la sección de “Internacionales” y trabajó hasta la víspera de que lo sorprendiera la muerte.
Norma ha perdido a su compañero y Julito a un padre amoroso y sabio. Les hará falta, igual que a todos los que lo conocimos y apreciamos tanto.
Otra poesía, para terminar este rudimentario homenaje a Julio:

Breve biografía

Fui / un niño delgado, / tímido, inseguro. / Y cambié. / Quería / una vida simple: / esposa, / hijos/ casa con jardín. / Y cambié. / Era religioso / me hice ateo. / Tartamudeaba, / aprendí a hablar. / Me creció la barba, /aumentó mi miopía, / tuve ciertas amantes.
No varió/ mi gusto por Salgari, Ribeyro/ y la filosofía, /esta asma bronquial (que fue más intensa / ni mi amor a la música/ instrumental.
No ha cambiado/ mi ansia por las chicas cultas/ las fogatas nocturnas, / el campo con sol/ y ciertas esperanzas/ en brisas, / en pueblos,/ en canciones.
…………………..

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