El periodismo que nació con una peste…

Daniel Defoe solo tenía cinco años cuando una terrible peste asoló Londres matando a no menos de cien mil personas, entre los años 1664 y 1666. Era pues un sobreviviente. Pero el impacto de la tragedia había marcado tanto la memoria londinense que el gran escritor no tuvo problemas para recoger testimonios, historias, y redactar el libro “Diario del Año de la Peste” que fue publicado en 1720.
Algunos tratadistas lo describen como el “primer gran reportaje” de la historia del periodismo, calificación difícil de aceptar porque Defoe no estuvo allí y solo contó lo que le contaron, añadiendo de su imaginación lo necesario para convertir aquel relato en una novela, pero histórica.
Ya lo había hecho poco antes con su célebre personaje “Robinson Crusoe”, que recogía la historia del marinero inglés Alexander Selkirk abandonado por castigo en un isla desierta (peripecia que recogió también Garcilaso de la Vega, como se recordará).
Defoe se enfrentó entonces al dilema de combinar el relato de cosas que efectivamente sucedieron con ingredientes literarios que enriquecieran el relato, creando así una pieza de clasificación difícil pero sobre todo sentando bases para lo que muchos años después llamaríamos “Nuevo periodismo”. Las herramientas de la literatura aplicadas al periodismo, ni más, ni menos.
La historia es contada en primera persona por un personaje que es “inspector” y que recorre Londres. Va relatando los esfuerzos de sobrevivencia, los dramas de las familias que se encierran y van muriendo, los sufrimientos de los agonizantes, el problema del entierro de los infectados, la huída de los ricos y la Corte, el incendio al final de la plaga. Es en suma un relato estremecedor, redactado en desorden y sin los cánones actuales y que, efectivamente, se parece mucho a los relatos que presentan los cronistas actuales, aquellos del Nuevo Periodismo.
Hay otras novelas que tiene a la epidemia como eje de la historia, como la célebre “La Peste” de Camus, que comienza con una invasión de ratas en Orán, en 1940 y casi acaba con la población. Y varios films también, como “El húsar en el tejado” con Juliette Binoche, que dramatiza una peste en Francia.
Pero el “Diario” de Defoe es una pieza magistral de literatura y periodismo que ningún aspirante a periodista se puede dar el lujo de no leer.

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