¿Historias sórdidas? Los “Televangélicos”

Los famosos Televangélicos norteamericanos son descritos como máquinas de hacer dinero… y estafas y escándalos.
Son aquellos que predican salvación y castigos ante los cámaras de TV convocando multitudes que son sorprendentemente seducidas por los espectáculos que montan y que incluyen al carismático pastor, músicos, dolientes que alegan haber sido sanados y recaudadores profesionales de dinero. Los vemos en la televisión en grandes teatros tronando contra el demonio.
El primero que llegó a nuestra TV en los años 70s fue Pat Robertson, que había fundado el recordado “Club 700” y que ya tenía un verdadero prontuario. Reaccionario al extremo insistía en que judíos y masones y otros conspiraban para dominar al mundo. Y fue el mismo que años después diría que era más económico matar al presidente Chávez que iniciarle una guerra a Venezuela.
Pero no era el más famoso. Porque Jimmy Swaggart le ganaba largamente en popularidad, fortuna y conservadurismo salvaje. Para eliminar a la competencia contrató detectives y en uno de sus programas reveló que sus colegas evangélicos Jim Bakker y Marvin Gorman engañaban a sus esposas, sepultando su carrera.
Pero éstos hicieron lo mismo. Siguieron pacientemente a Swaggart y lo sorprendieron con una prostituta en un motel de Louisana, en 1988, tomándole fotos que luego
se hicieron públicas. El Televangélico suspendió su programa pero a los tres meses estuvo de nuevo en las pantallas alegando: “Si no regreso al programa esta semana, millones de personas irán al infierno”.
El buen Jimmy volvió a las andadas. En 1991 un policía lo sorprendió con otra prostituta y cuando sus fieles le pidieron explicaciones dijo de lo más fresco que “El Señor me ha dicho que esto no es asunto de ustedes”, y debe andar por ahí todavía esquilmando culposos.
La recaudación de dinero y fortunas de estos Televangélicos llegó a tal nivel que hace un par de años el Senado pidió a los más famosos y ricos que abrieran sus cuentas luego de comprobar que varios lucían valiosos Rolls Royce y poseían mansiones excesivas.
El más próspero en la actualidad es Joel Osteen, de Houston, donde su iglesia recibe anualmente un promedio de 75 millones de dólares en donaciones y venta de sus libros. Osteen llena cualquier escenario, estadio, teatro, coliseos y fascina a los asistentes con su carisma, teatralidad, promesas de salvación y amenazas de castigos satánicos si no contribuyen con dinero para limpiar sus almas…

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