“La Crónica” y la historia de los Prado

La muerte hace poco de un prominente miembro de la familia Prado ha hecho emerger iejos episodios, resentimientos y quizá cuentas históricas por saldar. Y entre esas historias está la suerte que corrió el diario “La Crónica” que fundó Moral en 1912.
Fue nuestro primer tabloide que quiso imitar a los dinámicos diarios de los países del norte; y efectivamente, gracias al uso generoso de fotograbados y mucha crónica policial, logró un primer lugar pero en la zona de “segunda” pues nunca logró los niveles de calidad y credibilidad de los otros, “La Prensa” o “El Comercio”.
Fue siempre un diario ligado al poder y la política. Desde su aparición fue puesto al servicio de Leguía y su director Clemente Palma no disimuló su adhesión total al dictador, y tanto, que en 1930 debió abandonar el periódico, tal como lo hizo también Aramburú al cerrar la famosa “Mundial”.
Vendieron el diario (ediciones de La Mañana y la Tarde) al millonario norteño Carlos Larco Herrera (hacienda Chiclín) en 1932, quien lo puso a disposición de Manuel Prado Ugarteche para su campaña, con la condición de acompañarlo como Vicepresidente,
En 1939 el dueño de “La Crónica” era pues el número dos del país pero la relación se hizo imposible y en 1942 se vio obligado a venderlo a la familia Prado porque había acumulado enormes deudas con el Banco Popular.
El periódico pasó así a ser controlado por el llamado “Imperio Prado” en la zona más débil, menos rentable, esto es, periodismo, teatros y cines. Otras inversiones, textiles, de seguros, etc. daban rentas enormes al grupo que sin embargo comenzó a debilitarse hasta convertirse en un enorme cascarón que lideraban Mariano Prado y su hijo Marianito (“El zarevich” le decían).
Manuel Prado logró un segundo gobierno entre 1956 y 1962, dando un respiro al magnate pero al iniciarse los años setenta, ya con el general Velasco Alvarado en el poder la crisis era un secreto a voces, como lo era también la negociación que mantenía con el Chase Manhattan Bank para venderle el Banco Popular.
El gobierno militar nacionalizó el banco en junio de 1970 y se hizo de las acciones de “La Crónica” que ya editaba también de “La Tercera” y de Radio La Crónica, entre otras muchas empresas que estaban prácticamente quebradas. Mariano y Marianito fueron enjuiciados; el primero estuvo detenido en el Hospital de Policía y el segundo trasladó su buena vida a Torremolinos, en España, junto con el dinero que lograron seguramente sacar del país antes de la debacle financiera.
Pasaron entonces ambos diarios a la zona de propaganda del gobierno militar en condición distinta de los otros diarios expropiados o confiscados. En 1980 quedaron como estatales y finalmente los cerró el gobierno de Alberto Fujimori porque ya eran un lastre para las arcas públicas. Sus valiosos archivos reposan en el diario “El Peruano”.

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