Víctor Jara en la redacción

Pelo largo y alborotado, sonrisa abierta y constante, fuerte y dinámico, de abrazo afectuoso. Así era el Víctor Jara que conocimos aquel día de junio de 1973 en la sala de redacción del diario Expreso, entonces administrado por sus trabajadores.
Primero conversó con los dirigentes, los redactores sobre el proceso político chileno y sus esperanzas por el socialismo y luego, a modo de despedida, se acomodó encima de un escritorio de Locales con la guitarra que había llevado “por si acaso….”.
Todos nos reunimos a su alrededor. Periodistas, gráficos y algunos invitados de excepción (como mis hijos Eduardo y Juan Luis), ajustó clavijas, rasgueó afinando y entonó su famosa canción romántica “Te recuerdo Amanda”, aquella del obrero enamorado. Luego hizo algún chiste y nos divirtió con su “Casitas de Resipol”, una tomadura de pelo a las derechas de su país. Al día siguiente volvió a Santiago.
Jara, todos sabemos, fue asesinado el 15 de setiembre de aquel año por los militares que liderados por Pinochet derrocaron a Salvador Allende y su proyecto.
¿Porqué lo eligieron, quién dio la orden, quiénes obedecieron y descargaron sus armas sobre el famoso cantante? Muchos y en especial periodistas, trataron por años –casi 37 años para ser exactos- de hallar respuestas pero el Ejército chileno escondía, regateaba, amañaba información.
Finalmente hace pocos días, José Paredes Márquez, de 55 años, confesó ante los jueces que formó parte del grupo de soldados que acribillaron a balazos al artista en un rincón del Estadio Nacional. Fueron 44 disparos.
Pero en aquel entonces los acusados de hoy eran veinteañeros que llegaron al Estado en plan de relevo de los batallones que habían dado el golpe. Era un regimiento que estaba al mando del teniente Nelson Haase Mazzei y el subteniente Pedro Barrientos. Estos fueron los que dieron la orden, aunque quizá fue alguien de más rango cuyo nombre sigue oculto.
La fama del cantante se fue acrecentado a medida que pasaban los años y sus canciones persisten. Algunos de sus conciertos, entrevistas, pueden verse en “youtube” para que se aprecie cómo era. Y se entenderá entonces el porqué los militares lo tenían seguramente listado, es decir, señalado como uno de los socialistas que había que eliminar porque ese hombre era inquebrantable y enemigo temible.
La investigación ha dado un vuelco y ha escapado de las manos del Ejército que siempre protegió a los oficiales implicados; y la prensa de derechas de Chile no ha tenido más remedio que recoger la historia. Será con seguridad en estos días que todos aquellos reclutas (“éramos solo unos pelaos” dicen) darán detalles del abyecto crimen con que Pinochet inauguró su mandato.

Aquí les paso la dirección de Youtube para que admiren su famosa canción de amor.

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