“En manos de sus trabajadores…”

La frase que pronunció nerviosamente la lectora de noticias Jessica Tapia en nombre de los desalentados periodistas de Canal 5, “Panamericana estará en manos de sus trabajadores” debe haberse colado como una brisa fantasmal en algunas redacciones, provocado escalofríos en varios despachos lujosos y no pocos suspiros de melancolía en colegas veteranos.
Quizá la primera vez que saltó al dominio público fue cuando el 3 demarzo de 1970 los militares velasquistas entregaron los diarios Expreso y Extra “a manos de sus trabajadores” con la condición de que se formara una cooperativa que asumiría la propiedad. Fue una experiencia extraordinaria en la que todos aprendieron y en especial los periodistas que editaron con esfuerzo los periódicos y luego fueron a su vez expropiados por el propio gobierno militar en 1974.
Pocas veces han sido más traicionados periodistas y trabajadores en general que entregaron su confianza en un proyecto político que acompañaban desde sus inicios.
Pero volvió la frase a resonar en aquella etapa en que se preparaba la entrega de las empresas periodísticas “a sus trabajadores” preparando la cesión definitiva a Sectores Organizados de la Sociedad, a lo largo de un año, del 74 al 75. Solo fueron unos meses porque cuando Morales Bermúdez derrocó a Velasco, el proyecto fue desarmado y los medios pasaron a ser poco menos que simples cajas de resonancia gubernamentales.
Cuando se acercaba la fecha en que el presidente electo Fernando Belaunde debía asumir el poder civil democrático en 1980, los trabajadores de los diarios hicieron esfuerzos por evitar el retorno de las empresas a sus propietarios anteriores a la expropiación del 74. “Los diarios para sus trabajadores” clamaron en una campaña que culminó con un gran desfile en diciembre de 1979 y la exhibición de enormes carteles en El Comercio y Correo en particular.
Aprovechando la experiencia, los periodistas de El Observador, diario quebrado, formaron en 1983 una cooperativa para que pasara “a manos de sus trabajadores” pero fueron derrotados por la maraña legal y las divisiones internas.
Volvimos a escuchar la frase en 1983 cuando un puñado de redactores se reunieron en la Asociación de Periodistas y lanzaron el diario AM porque el dueño de PM, el narcotraficante Carlos Langberg les había cerrado la puerta en las narices.. Solo fueron algunos días heroicos.
Nos parece que no supervive ninguna experiencia periodística de aquellas “en manos de sus trabajadores”, o por lo menos no tenemos noticia de ninguna. Y revisada la experiencia nos permitimos augurar, no sin pesar, que aquella frase de Jessica Tapia no pasará de eso, de una frase.

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