¿Alguien creía que la CNN había cambiado?

“Golpe de Estado en Honduras” fue la descripción inicial que hizo la influyente cadena norteamericana de noticias CNN. Pero poco más tarde retrocedió y lanzó como título general de la noticia “Sucesión Forzada en Honduras”, lanzando una cobertura tergiversada, manipuladora e inclusive mentirosa de lo que había pasado y sucedía en el país centroamericano.
Quienes creían que la CN había cambiado el viejo estilo de forzar las noticias a favor de intereses determinados pueden ahora comprobar que estaban equivocados.
En la primera hora de cobertura la Mesa de Edición la manejaba Glenda Umaña, quien se comunicó con la corresponsal en Tegucigalpa, Kruspkaia Alis. Esta periodista estaba en la calle entrevistando transeúntes que clamaban contra el golpe militar mientras su camarógrafo enfocaba a soldados que muy agresivamente intimaban a los periodistas a retirarse y se observaba quema de llantas, insultos a los golpistas, grupos crecientes de manifestantes.
Todo parecía indicar entonces que la CNN marcharía hacia la cobertura correcta, es decir, de búsqueda de equilibrio –según mandan los cánones del buen periodismo.
Pero cuando la Umaña fue reemplazada por Claudia Palacios la visión de CNN cambió bruscamente y el uso correcto de “golpe de estado” pasó a la casi inocente “sucesión forzada”.
Ya avanzada la noche la CNN apoyaba sin disimulo el golpe de estado, lo cual se evidenció en la entrevista que hizo la Palacios al presidente Zelaya, en un auténtico diálogo de sordos. La CNN quería arrancarle al mandatario una autocrítica que justificara el golpe militar y Zelaya insistía en que todavía había procesos legales, que no era necesaria la fuerza militar para hacer cumplir la orden de un juez de no realizar la consulta o encuesta prevista. Y tampoco se inmutó la periodista colombiana cuando el hondureño le dijo que era evidente que la CN apoyaba al golpe.
La CNN no escuchaba porque ya había decidido que Micheletti era el Presidente de Honduras. Palacios lo entrevistó inmediatamente después de su juramentación y lo llamó “señor presidente” sin más.
Esta misma Palacios insistiría en que nadie apoyaba a Zelaya en Honduras diciendo que habían recibido más de 500 correos de rechazo a su gestión y que solo leería algunos pues no había más tiempo. Los tres o cuatro que leyó eran efectivamente en contra, lo cual, afirmó con frescura admirable, era prueba de que no querían a Zelaya. Y nunca se refirió a las detenciones de embajadores y funcionarios, etc.
Para la CNN esta era solo una especie de cambio amable de presidentes.
Pero en otras fuentes informativas el cuadro era radicalmente distinto. El rechazo era una verdadera avalancha diplomática y en todo el mundo esto fue un “golpe de estado”. La CNN quedó solitaria sosteniendo que era más bien una “sucesión forzada”, un ingenioso aporte al glosario del golpismo y las derechas.
¿Porqué cambió tan radicalmente su postura informativa la CNN? Habría que preguntárselo a sus propietarios, el poderoso grupo Time-Warner que dirige Richard Parsons, también presidente del igualmente vigoroso CitiGroup. Este famoso ejecutivo forma parte del clan íntimo del presidente Obama y ha logrado que su banco navegue indemne en medio de una crisis en que se hunden bancos a diestra y siniestra.
Pero el gobierno norteamericano no puede apoyar el golpe que sin duda es grato para muchos por allá porque significa una movida en el escenario antinacionalista y antichavista. Pero sí puede lanzar a sus experimentados acorazados noticiosos y esto es, aparentemente, lo primero que ha hecho.

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