¿Nuevo Periodismo? ¡Valdelomar!

Si aceptamos la definición norteamericana del Nuevo Periodismo surgida de los trabajos de Truman Capote, Tom Wolfe, etc. (la manera de hacer periodismo recurriendo a las armas de la literatura) el primer Nuevo Periodista peruano fue, por muy lejos, Abraham Valdelomar.
El escritor iqueño era un genio. Ha pasado a la historia de nuestra literatura como el narrador de “El Caballero Carmelo”, el líder del grupo Colónida y su poema “Tristitia” que tanto admiraba Neruda y muchos otros textos más. Su magnífica producción literaria nos ha distraído de sus trabajos periodísticos y no lo hemos rescatado para nuestro oficio –como sucedía con J.C. Mariátegui, expropiado por los políticos hasta la publicación de sus “Escritos Juveniles”.
El comentario tiene que ver con el auge del Nuevo Periodismo criollo cultivado por un grupo de periodistas jóvenes que sueltan riendas a su talento pero aferrándose a los datos, a la no-ficción y quedándose en consecuencia en el terreno básico del periodismo. El resultado es la nutrida publicación de crónicas en periódicos que luego se reúnen y toman forma de libro. El fenómeno parece universal y es una de las maneras con que se defienden la tinta y el papel ante el embate de Internet.
Pero sigue llamando la atención que se insista en recurrir a referentes del periodismo del norte cuando aquí, en nuestras hemerotecas reposan, entre muchas otras, las magníficas crónicas de Abraham Valdelomar.
Manuel Miguel de Priego hizo su biografía definitiva y Ricardo Silva Santisteban la mejor recopilación de sus obras que publicó “PetroPerú” en cuatro tomos, una edición que parece que solo se encuentra ya en bibliotecas.
Allí están sus textos obras completos incluyendo decenas de crónicas que fue posible rescatar de los diarios de su tiempo. Y citemos solo una titulada “La ciudad de las confiterías” (La Prensa. 1915) que contiene su célebre sorites, esa rara figura literaria. Aquí el fragmento:
“El Perú, dicen las gentes, es Lima. Lima, decimos nosotros, es el Jirón de la Unión y el Jirón de la Unión es hoy la esquina del Palais Concert. Total: el Perú es la esquina del Palais Concert. Nuestra capital es la ciudad de las confiterías, la metrópoli de los dulces y sus pobladores parecen de caramelo. Nuestras juventudes comienzan a ver la vida desde una mesita de Broggi o del Palais, a las cuatro de la tarde, delante de una taza de té con pasteles. Las confiterías reemplazan a las termas romanas. Son especie de Academia…”.
En síntesis, más de Valdelomar y menos de Tom Wolfe, sería más útil para el Nuevo Nuevo Periodismo nacional que tiene raíces en nuestra mejor tradición periodística literaria.

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