-Hallazgos en librerías de viejo

Hace pocas semanas han abierto una nueva librería de viejo en el jirón Quilca, lo que ya convierte a la zona en un buen repositorio de libros de todo tipo, hasta mejor quizá que “Amazonas” donde se han volcado hacia los textos escolares usados. .
Y encontré varios libros citables, comentables, y elijo tres: “Mis viajes por Europa” de Carmen de Burgos, “Manual de psicología aplicada al periodismo” de Octavio de la Suarée y “Ingrid, víctima de la sociedad corrompida” por Frido Monteverde.
El nombre de Carmen de Burgos (1867-1931) es ahora casi desconocido. Pero vale la pena seguir su rastro porque se le reconoce como la primera periodista radical que tuvo influencia y provocó escándalo en la España ultraconservadora de principios del siglo 20. Fue además la primera corresponsal de guerra y quizá la más fervorosa feminista y republicana.
Doña Carmen, que popularizó “Colombine” como su “nom de plume” era de armas tomar. En 1904 hizo en el Diario Universal una encuesta ¡sobre el divorcio! que provocó una escandalera conservadora y las críticas más acerbas. Pero a ella no le importaban. Había dejado a su marido para seguir a Ramón Gómez de la Serna, que fue su pareja sentimental por veinte años, hasta su muerte.
Era propagandista casi fanática de la República, proyecto al que dedicaba casi todas sus fuerzas. Escribía artículos, ensayos, cuentos, novelas, reportajes, traducía a los literatos franceses, redactó la mejor biografía que se conoce de Mariano José de Larra (“Fígaro, su vida, sus amores, su suicidio”).
Nuestra escritora murió cuando los republicanos estaban a un paso del triunfo. Por eso, cuentan, sus últimas palabras fueron “muero contenta porque muero republicana… ¡Viva la República!”.
¿Y el libro que encontré? Es un texto de crónicas de viaje, en pequeño formato, sin fecha de edición (quizá los años 20) publicado en Madrid, con 300 páginas y en el que relata sus impresiones sobre Suiza, Dinamarca, Suecia y Noruega.
Su estilo imaginativo, terso, manejo perfecto del idioma, el despliegue de cultura, hacen que no se pueda abandonar la lectura. Entremezcla visiones amplias con detalles de los hoteles en que se aloja, como este, por ejemplo:
“…Las botas que aparecen delante de las puertas son como la pizarra del hall que indica los habitantes de cada cuarto (…) se tiene a veces la obsesión de conocer a las personas por sus botas. Al día siguiente en el salón se piensa. Esa señora que lee el periódico es la de las altas botas de cabritilla. Aquella rubia que hace crochet, es la del zapato descotado. Esa alemana tan alta es la de los grandes zapatos juanetudos, y todos esos señores que fuman puros y beben cerveza son los de las botas tan grandes, tan abierta y tan embarrizadas. Ese viejo verde que mira por encima del papel debe ser el de las botas de charol…”.
Para doña Carmen el paisaje es incompleto si no se incluye a los habitantes y se traza su historia para luego recordar a los artistas y hace énfasis especial en los noruegos, como Strimberg, Ibsen y otros.
Ojalá encuentre otro libro de Carmen de Burgos.

Seguirá: Octavio de la Suarée, gran cubano

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s