Octavio de la Suarée, periodista cubano

“Manual de psicología aplicada al periodismo” (La Habana, 1944, 80 pp.) es otro de los libros que encontré en mi última búsqueda. Texto importante por el tema pero sobre todo por el autor, un gran periodista y maestro de periodistas.
Gracias a José Marques de Melo, el ilustre brasileño, habíamos sabido ya de la obra del cubano que se llamaba realmente Octavio Suárez pero que hizo su seudónimo tan popular que adoptó finalmente “de la Suarée” como apellido. En el Congreso de investigadores de la comunicación de La Plata, hace unos años, Marques nos presentó además a su hijo, el distinguido académico que lleva el mismo nombre, profesor de la Universidad de Paterson.
En la Biblioteca Nacional limeña hay otro libro del cubano titulado “Moralética del periodismo” de 1946, que tuvimos ocasión de revisar y que contiene enorme cantidad de información histórica además del tema principal, la moral y la ética en la profesión y para lo que inventó una sola palabra.
Nacido en Cárdenas en 1903 fue intelectual y periodista precoz y viajó muy joven a Francia. Probablemente perteneció a la bohemia liberal matancera y habanera, culta y escandalosa de los años 20 y en esas línea publicó la novela “La porcelana en el escaparate: novela sin amor al amor”, en 1927, que le valió unos días de cárcel porque según las autoridades “ofende la moral de las estudiantes normalistas”. Pocos años después publicaría “En el país de las mujeres sin senos”, en 1938, y de cuya temática no tenemos idea (¿se referiría a las francesas?).
Ya maduro, columnista y ensayista respetado, profesor de idiomas, fue llamado a integrar la plana de profesores que fundaron en 1943 la famosa Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, que por muchos años fue la más prestigiosa de América. Cuba tenía una larga y honrosa tradición de periodismo liberal encabezada por José Martí, nada menos. La Escuela fue cuna de generaciones de periodistas que aportaron a la construcción de un excelente periodismo, incluso en los tiempos que siguieron al triunfo de la revolución castrista.
De la Suaréé estuvo entre los periodistas que más encarnizadamente se opusieron a Batista; y también entre los que no aceptaron el rumbo socialista. Y partió con su familia en 1961 a los Estados Unidos donde fue profesor por treinta años, hasta su muerte.
El libro que tengo en las manos podría describirse como un manual de imagen o retrato de los elementos que construyen al periodismo, desde los periodistas mismos hasta los anuncios o los vendedores e incluso el “público lector”. De la Suarée hizo un perfil de todos en un ensayo que conserva vigencia porque aquel periodismo que reconoció y pintó sigue siendo el mismo.
El periodismo cubano tiene una deuda de reconocimiento con este distinguido compatriota así como con muchos otros periodistas que marcharon al exilio o se retiraron del oficio batidos por la ola revolucionaria. Pero que habían forjado, repetimos, un gran periodismo de opinión y reportaje.

Seguirá: “Ingrid, víctima de la sociedad corrompida”

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