La decisión de Anna Pou y el periodismo de investigación

Lo que sucedió en el “Memorial Medical Center” del bajo Nueva Orleáns luego del paso del mortífero huracán Katrina supera con amplitud a cualquier historia de aquellas series que muestra los afanes de las salas de emergencia. Porque en ese hospital, médicos y enfermeras decidieron acabar con la vida de los pacientes que consideraron irrecuperables.
Por lo menos dos docenas de personas fueron inyectadas con morfina y “euthanized” (para usar el vocablo americano).
La situación era realmente muy grave en esos días de agosto del 2005 pues el huracán había asolado los barrios pobres de la vieja ciudad. Al hospital llevaban cientos de enfermos y hasta cadáveres que los socorristas hallaban flotando en las calles. Unos pocos helicópteros evacuaban a los pacientes que los doctores calificaban como recuperables; los otros, los que agonizaban, serían inyectados hasta morir.
Esta información se conoció poco después y la doctora Anna Pou, quien tomó las decisiones por lo menos en cuatro casos, fue arrestada en el 2006 y ahora se bate en los tribunales.
Este caso fue tomado por la periodista, y médica, Sheri Fink quien finalmente ha publicado el resultado de su investigación con el título “Las mortales decisiones en el Memorial” en la revista Times, causando sensación por el dramatismo del relato minucioso, casi extremo en detalles, recogiendo testimonios de aquellas horas de desesperación del personal en que la situación los rebasaba ampliamente.
En paralelo al impacto de la narración se ha destacado el tiempo que tomó a Sheri Fink realizar la investigación y su elevado costo. Porque fueron dos años en los que se gastó casi 400 mil dólares, lo cual la convertiría en el trabajo más oneroso del periodismo de investigación de los Estados Unidos.
Otras fuentes han calculado el costo de las grandes coberturas, como los tres millones anuales que cuesta la oficina del The New York Times en Bagdad; o los elevados presupuestos para cubrir las elecciones presidenciales y que suelen arañar el millón de dólares.
El editor de Times ha dicho que: “El periodismo de investigación es muy, muy caro”.
Pero el resultado bien lo vale, como se puede comprobar en la página web de la Ong “ProPublica” que promueve el periodismo que favorece al público y a la cual cualquiera puede suscribirse (http://www.propublica.org) para examinar las buenas investigaciones que realizan sus reporteros. Pero será difícil que alguna se acerque al dramatismo pintado por Sheri Fink en su párrafo inicial:
“El olor de la muerte se impuso en el momento en que un trabajador quebró y abrió la puerta de madera de la capilla del hospital. Dentro, más de una docena de cuerpos yacía en camillas o en el suelo cubiertos por sábanas blancas. Aquí, un mechón de pelo gris. Allá asomaba una rodilla. Una pálida mano se extendía a través de un plástico azul…”

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