-César Tato Díaz, Doctor en Comunicación

César “Tato” Díaz, ya es Doctor en Comunicación de la Universidad de La Plata, cerca a Buenos Aires, luego de varios años de estudios muy exigentes y de defender una tesis sobre la actuación del periodismo platense en los 1759 a 1810, que precedieron a la Independencia.
Conocí a Tato precisamente en La Plata hace algunos años cuando yo conducía el Grupo de Trabajo de Historia del Periodismo de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC). Había sido de los primeros en inscribirse y enviar una excelente ponencia por lo que pareció oportuno que coordinara una de las Mesas. Exhibía además un respetable historial académico de artículos, ponencias y libros como el ilustrativo sobre la cotidianeidad platense a fines del siglo XIX , su etapa histórica preferida.
Cruzamos cartas, mensajes vía “email”, informes, hasta que llegó el día del viaje y quedamos en encontrarnos en el salón central del local en que se inauguraría el evento. Bromeando, le escribí: “Oye Tato, ponte un clavel en el ojal para reconocerte…”. Y él, con el humor de siempre me contestó: “No te preocupes, cuando entres al salón grita fuerte ‘¡miki!’ y nosotros te encontraremos… porque no sé si sabes… que soy ciego”.
No lo imaginé. Fue una sorpresa porque además resultó ser el ciego más inteligente y memorioso que he conocido. Era ya experto en historia del periodismo y lo enseñaba hacía varios años, ayudado por estudiantes que lo aprecian y admiran y una frondosa biblioteca que ya por entonces tenía cinco mil volúmenes.
Y conocimos también a Miki, perrazo amable y portento de guía que conocía al dedillo los vericuetos de la Universidad llevando a su dueño con seguridad entre pasillos, escaleras y aulas.
Mi ponencia trataba sobre la historia de los pregoneros y el uso de las campanas en el Perú colonial y los mejores comentarios que recibí fueron de Tato Díaz, que conocía el tema en profundidad.
Tato está casado con Celina, tiene hijos y ahora posee el récord de ser el primer ciego que llega a Doctor en Comunicación de la Argentina.
¿Qué decirle, cómo felicitarlo? Solo enviarle un abrazo pleno de congratulación (y de envidia) y un par de galletas para el buen Miki que, según Tato “también se doctoró”.

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