Archivo mensual: enero 2010

“Millenium” indispensable para periodistas

“Millenium” es una novela en tres tomos que suman más de dos mil páginas que conforman una magnífica lección de periodismo de crónica, de creatividad y de justicia a las mujeres que encuentran en su personaje central, la pequeña pero terrible Lisbeth Salander, su vengadora.
Echaré mano de un párrafo del elogio que le hizo Mario Vargas Llosa: “Repito, sin ninguna vergüenza: fantástica (…) el vigor persuasivo de su argumento es tan poderoso y sus personajes tan nítidos, inesperados y hechiceros que el lector pasa por alto las deficiencias técnicas, engolosinado, dichoso, asustado y excitado con los percances, las intrigas, las audacias, las maldades y grandezas que a cada paso dan cuenta de una vida intensa, chisporroteante de aventuras y sorpresas, en la que, pese a la presencia sobrecogedora y ubicua del mal, el bien terminará siempre por triunfar.”
Son varias historias pero la central es la que atañe a Lisbeth, una joven que ha sido abusada hasta lo inconcebible por personajes poderosos que están por encima de la ley. Entonces ella hará uso de dos armas con las que es imbatible: se convierte en una luchadora de eficacia mortal, y gracias a su inteligencia superior se hace una de las “hackers” más hábiles del mundo. Y con la ayuda de un periodista, generoso, abnegado y “fornicario” (así lo describe Vargas Llosa) buscará su venganza.
¿Un ejemplo mínimo de cómo avanza la historia? Aquí va:
“…Cuando ella volvió a entrar en su campo de visión, Sonny se percató de que el brazo de Lisbeth se movió y de que una piedra del tamaño de un puño surcaba el aire. La esquivó instintivamente, aunque pasó a pocos centímetros de su cabeza.
Por fin consiguió sacar la pistola e intentó quitarle el seguro; sin embargo, cuando levantó la vista por tercera vez, Lisbeth Salander ya estaba junto a él. Vio el mal en sus ojos y, por primera vez, sintió, estupefacto, miedo.
-Buenas noches- dijo Lisbeth Salander.
Apretó la pistola eléctrica contra la entrepierna de Nieminen y le descargó setenta y cinco mil voltios, manteniendo el contacto de los electrodos con su cuerpo al menos veinte segundos. Sonny Nieminen se convirtió en un apático vegetal”.
En el medio del drama el periodismo sensacionalista sueco juega un rol central pues el nivel de desinformación, corrupción de periodistas, ineficiencia, prejuicios, alcanza un nivel estremecedor.
El periodista sueco Stieg Larsson no alcanzó a disfrutar del éxito de su libro pues murió de un infarto masivo a los cincuenta años escasos.
Dentro de poco estrenarán la película en Lima seguramente. Los críticos la elogian y sobre todo a la pequeña actriz Noomi, que hace Lisbeth Salander, la vengadora implacable que pronto, cuando terminen de leer la novela, la querrán tanto como nosotros.
(Les agrego la foto de la actriz sueca que hace de Lisbeth Salander).

¡Vamos al Club de Periodistas del Perú!

¿Habrá otro gremio con esta prodigiosa capacidad que tenemos los periodistas de dividirnos y subdividirnos hasta la confusión? –Sí, -me decía un colega- los políticos, solo ellos nos ganan.
Es verdad. Los periodistas no hemos podido reunirnos nunca en una sola entidad pese a que todos los que elegimos este oficio tenemos evidentes intereses comunes. Creo que el último esfuerzo fue hace ya diez años cuando nació una “Coordinadora Nacional de Periodistas” que agrupó a los Colegios de Periodistas del Perú, de Lima y del Callao, a la Federación (FPP), a la Asociación Nacional (ANP), la Federación de Trabajadores de la Prensa y a los Reporteros Gráficos, para protestar por una coquetería del Instituto de Administración Pública (INAP) que declaró que los periodistas seríamos ubicados como “Técnicos” en el Escalafón.
La INAP retrocedió asustada ante el vocerío gremial. Y la Coordinadora desapareció porque no hubo otra ocasión de convocatoria tan importante y urgente.
¿Qué ha dividido siempre a los periodistas? Fácil: la política, religión, ideología, el sindicato, la edad, y etc.
Hace muchos años, en 1963, un puñado de periodistas pensó en lo mismo y decidió fundar una institución lejana a todos esos elementos de división, naciendo así el “Club de Periodistas del Perú” que tuvo como primer Presidente a Alejandro Borboy, luego al inolvidable Pepe Velásquez y otros que persistieron en los principios fundacionales, esto es, nada de sindicatos, grupos políticos ni religiosos. Solo la amistad y el reconocimiento de pares y sin excluir la pertenencia a cualquier otra organización.
Y así se han venido reuniendo año tras año con las excepciones de rigor porque, se recordará, en tiempos de los generales no era fácil alegar que el Club no tenía más objetivo que recordar los viejos buenos tiempos en una especie de remanso de paz y perdones mutuos.
Una actividad importante del Club fue siempre invitar a personajes notables que fueran reconocidos como amigos de los periodistas. Por los almuerzos mensuales pasaron reinas de belleza, deportistas, intelectuales, políticos y, por supuesto, periodistas que había que reconocer entre los mejores. En 1980 se dieron el lujo de sentar en la misma mesa a los candidatos Bedoya Reyes, Belaunde Terry, Genaro Ledesma y Armando Villanueva.
El presidente en los últimos dos años ha sido (y será si acepta la reelección) Domingo “Taquito” Tamariz, fanático de la amistad, apasionado del periodismo e historiador de la profesión, que ha elevado la institución hasta darle la importancia de los antiguos tiempos. Pronto nos reuniremos de nuevo y seguiremos brindando por este oficio que es como el amor serrano: a veces nos da duro pero lo seguimos queriendo…
(JGR. La Primera. 30.1.10).

Los otros de Uchuraccay


Se cumplen 27 años del atroz crimen de los ocho periodistas en Uchuraccay y quedan (hay que repetirlo así aunque sea un lugar común) muchas interrogantes por resolver. Quizá las respuestas no estaban en los comuneros que aplicaron las instrucciones militares, sino en personajes que intervinieron en el caso luego de la tragedia, como los que pasaremos a listar:
-Luis Morales: Fue de los primeros periodistas que llegaron a Ucchuraccay e interrogó con dureza, y en quechua, a los campesinos. Sostenía la tesis de la participación de los “sinchis”. Fue asesinado en Ayacucho por militares en 1991;
-Hermenegildo Ventura Huayhua: Juez, de ingrata recordación para la Comisión Vargas Llosa. También buscaba a los “sinchis”como autores y en el juicio fue hostil al escritor llegando a decir que obtenía beneficios por su participación. Paradero desconocido.
-Philip Bennet: periodista norteamericano que inició una investigación a fondo del caso y reunió mucha información..Pero se marchó del Perú luego de sufrir robos y quizá amenazas. Era hasta hace poco uno de los editores del “Washington Post”;
-Ismael Reid: Teniente de la Infantería de Marina que llegó primero para comprobar las muertes y enviar la noticia al comando militar en Huanta. Paradero desconocido;
-Luis Serpa Segura. Juez. Presidente del Tribunal Especial dedicado en exclusiva al caso desde abril de 1986, en Lima. En su sentencia, al año siguiente, dijo que había sido probada la presencia de extraños en Uchuraccay pero no afirmó que fueran autores de las muertes. Años más tarde fue suspendido por acusaciones de colaboración con Vladimiro Montesinos;
-Clemente Noel Moral: jefe político-militar de la zona de emergencia en el tiempo de la tragedia. Publicó un libro para defenderse. Enjuiciado, murió en la clandestinidad sin presentarse a recibir su sentencia;
-Mario Castro Arenas: Periodista, miembro de la Comisión Vargas Llosa, fue el primer Presidente del Colegio de Periodistas del Perú. Militante aprista fue expulsado del partido. Vive en Panamá;
-Fortunato Gavilán. Teniente Gobernado de Uchuraccay y el comunero más perseguido pues fue señalado como el principal promotor de la matanza, Fue asesinado meses después por Sendero Luminoso;
-Marcia Gálvez Ñaupa de Gavilán. Esposa del anterior, fue la primera asesinada por la columna de venganza de Sendero Luminoso del 20 de mayo de 1983. En excursiones sucesivas, tanto senderistas como militares, murieron 135 campesinos;
-Simeón Auccatoma Quispe: detenido, murió tuberculoso en la cárcel antes de recibir sentencia;
-Dionisio Morales Pérez: detenido, sentenciado, siempre alegó inocencia e ignorancia. Paradero desconocido;
-Mariano Concepción Ccsani Gonzales: detenido, sentenciado cumplió su condena y regresó sorpresivamente a Uchuraccay, donde encontró a su esposa viviendo a con otro comunero, a quien mató a puñaladas. Fue apresado y devuelto a la cárcel. Paradero desconocido.

La página del desprecio en El Comercio

Heriberto Benítez decidió que la mejor manera de manifestar su desprecio por Jorge Pazos Holder era contestarle con una página en blanco.
Hasta aquí no hay problema. Pero es que se trata de una costosa página entera del diario ¡El Comercio! (como pueden ver en la foto que adjunto).
No conocemos bien la historia pero el pasado lunes nuestro conocido Heriberto publicó una página completa, la A19, dedicada a denunciar las “actividades ilícitas” de don Jorge Pazos Holder dueño, entre otras minucias, de la Universidad Peruana de Ciencias e Informáticas.

Benítez es un conocido abogado, excongresista, que ahora preside UCONA, esto es, la asociación “Unidos Contra el narcotráfico y Lavado de Activos”, así que ya imaginan como viene la cosa.
Dos días después Pazos contraatacó con otra página completa (imaginamos que con el regocijo de la Familia) acusando a Benítez de ser testaferro de un tal Rodolfo Orellana que, dice, quiere adueñarse de dos de sus terrenos, etc.
Entonces hoy jueves, Benítez asestó la estocada ¿final? con una página completa en blanco diciendo que “responde al comunicado” etc. del caballero Pazos. Y al final de la elocuente respuesta pone fecha y firma.
¿Cuánto cuesta una página impar en el Moquercio de la Primera Sección? Debe costar sus buenos miles (“un huevo” me susurra un coleguita).
Aquí la foto de este curioso caso que pasará a la historia de la propaganda personal de El Comercio que por años sobrevivió gracias a los ingratamente famosos “Comunicados”. Han vuelto a las andadas.

La bonita familia del coleguita Bayly

“…Fue un cabrón de mala entraña”.
Así describe a su padre Jaime Bayly, futuro presidente del Perú, en uno de sus textos más notables pues lleva la irreverencia filial a extremos que solo había rozado antes Mario Vargas Llosa.
Recordarán que en sus memorias (“El Pez en el Agua”) Vargas Llosa se quejó con amargura de su padre describiéndolo como autoritario, injusto, irracional, y relatando encuentros de auténtico terror infantil. Pero no extendió sus recuerdos amargos a la familia, lo que sí hizo Bayly en su última columna.
“Mi familia está llena de cabrones de mala entraña (incluyéndome por supuesto). Es mi familia pero no por eso me impide ver las cosas con claridad y reconocer a un cachafaz, a un crápula, a un gaznápiro, a un memo mentecato, a un fantoche y facineroso”.
En la revisión del álbum de familia aporrea a su tío Bobby: “…uno de los tipos más miserables, avaros, despóticos y malvados que conozco”. Le da durísimo a su tía Lucy: “…mujercilla intrigante, chismosa, envidiosa, siempre sembrando cizaña y deseándole desgracias a los demás”.
De su padrino, el tío Carlos, comenta que es un alcohólico y que sus hijos son “ambiciosos, trepadores, vulgares y matones, algunos parecen subnormales o contrahechos o con fallas genéticas”.
A su hermano Miguel lo saluda con “es un subnormal, un oligofrénico, un loco maluco, un macho vacuno castrado. De niño le dieron tantas pastillas y palizas que ahora es un asno que rebuzna o un buey que arroja saliva espumosa. Ha robado todo lo que ha podido…”.
Y así sucesivamente pero hay que resaltar que extiende sus adjetivos a la familia Vargas Llosa, en particular al hijo, Alvaro. Le dice, por ejemplo, que es un “mal bicho, culebra escamosa, desleal, traidor, rencoroso, fariseo, vengativo….”. Y su padre le asesta un “premio Nobel del Incesto” que debe haber hecho saltar las teclas de la PC..
Pero así es Jaimito, qué le vamos a hacer. Su última novela, aquella del cojo y el loco, es una colección tal de groserías extremas que debía llevar un cintillo de advertencia que diga algo así como lo que dicen las cajetillas de cigarrillos.
Cuidado. De pronto Bayly es el “outsider” que el país necesita o el candidato cabeza de lista que requieren algunos verdaderos cabrones de mala entraña para entrar al próximo Parlamento.
Porque después de Susy Díaz, Edgard Núñez, Giampietri, Keiko y un largo etcétera, la palabra “imposible” no existe en el diccionario político peruano

Domingo Tamariz y el Club de Periodistas

Domingo Tamariz, periodista profesional, apasionado de su profesión, es representante cabal de la generación de periodistas del 50, es decir, de aquellos que asumieron al periodismo como trabajo y forma de vida en esa década.
Ha hecho muchas cosas, que se contarán en parte más adelante, pero sobre todo logró lo que parecía imposible, esto es, reunir a periodistas de distintas vertientes políticas, ideológicas, apostando por la consigna “amistad y reconocimiento” a través del Club de Periodistas del Perú, institución que preside.
El Club fue fundado en año que parece tan lejano como 1963 y significó un esfuerzo de unidad en un gremio que siempre fue muy difícil de reunir. Ha supervivido gracias a que sus sucesivos presidentes insistieron en el espíritu que animó a la fundación.
“Nada de política, sindicatos, debates, sólo la amistad y el reconocimiento” insiste Tamariz señalando que esa puede ser la clave para unir al gremio desperdigados en instituciones que antagonizan y que al final no resuelven el problema central, es decir, la unidad.
Luego de dos años de Presidente del Club de Periodistas, Tamariz no solo ha cumplido a cabalidad con el mandato institucional y moral de los fundadores sino que la afirmado como una organización influyente capaz de realizarse sueño de convocar a los colegas.
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Narcisismo periodístico

¿Cómo nos vemos a sí mismos los periodistas? Como los bomberos probablemente, es decir, valientes, abnegados e indispensables. Estos luchan contra el fuego, nosotros contra el mal, etc.
Esta visión o mejor, imagen de los periodistas fue propuesta y consolidada probablemente en el siglo 19 cuando pioneros como Joseph Pulitzer rompían lanzas contra la corrupción gubernamental y empresarial y proponían conductas correctas, una ética, una visión en general de que el periodista debía ser noble, generoso, desprendido, incorruptible, porfiado defensor de la verdad y demás.
El cine ha ayudado mucho en este narcisismo y todos seguramente habrán visto alguna vez películas en que el héroe, o el villano, eran periodistas; el primero siempre ganaba; el segundo perdía y triunfaba la verdad.
¿Cuáles son mis favoritas? Muchas, pero aquí les propongo algunos títulos que parecerían confirmar mi hipótesis inicial: “El Ciudadano Kane”, de 1940 y de Orson Welles no solo es genial sino indispensable; un magnate de la prensa rompe su promesa de veracidad por amor y ambición de poder.
En 1951 Kirk Douglas dejó malparado al periodismo con “El Gran Carnaval” pues retrasa un rescate para mejorar su primicia. Claro que al final es castigado, no podría ser de otra forma. En 1974 Billy Wilder estrenó la tercera versión de “The Front Page” o Primera Plana con la famosa pareja de Jack Lemmon y Walter Matthau en una muy chistosa tomadura de pelo al periodismo sensacionalista.
Otro film imperdible es por supuesto “Todos los hombres del Presidente” (1977) que es un relato de una investigación reporteril que culminó con la renuncia del presidente Nixon. Y a propósito, esta película popularizó a otra, pornográfica, titulada “Garganta Profunda” (y que es la única de mi colección que jamás podré mostrar a mis alumnos de periodismo…).
Por supuesto debemos recordar que Superman y su amor imposible Luisa Lane son reporteros y en cuando a corresponsales en el extranjero habrá que ver “Rojos” (1971), la vida del célebre John Reed.
En la zona de las producciones latinoamericanas siempre habrá que buscar “Tinta Roja” (2001) basada en el libro de Alberto Fuguet y que cuenta descarnadamente la historia del periodismo sensacionalista peruano en sus extremos chichas.
Hay que ver, en fin, “Verónica Guerin” con Kate Blanchet, la sensacional “Vida de David Gale” con Kevin Spacey, “El Precio de la Verdad” sobre un reportero que inventaba sus notas engañando a sus editores. Y también “Buenas noches y buena suerte” sobre el famoso norteamericano Ed Murrow y su lucha contra el macartismo en los años 50.
Quedan en el tintero docenas, pero estas son indispensables.